La tertulia de hoy en La Grada Ràdio, dirigida por Francesc Via y con la participación de Àlex Katib, Pau Grima “Paueti”, Jordi Fernández “Díscolo” y Luis Leirós “Huracán Envidia”, más la intervención por videollamada de Sergio Escario (Mundo Deportivo), ha tenido un tono de mezcla entre esperanza y preocupación. Nadie está tranquilo, pero tampoco hay ganas de rendirse antes de tiempo. Todo gira alrededor del partido del Espanyol en Elche y de si el equipo será capaz de cortar la racha.
Àlex Katib fue directo y sin rodeos: “Estoy seguro que ganaremos en Elche”. Un mensaje optimista que encontró eco inmediato en Paueti, que se sumó a esa sensación con un “También estoy con que ganamos en Elche”. No era euforia, más bien una especie de fe por necesidad. Como si creer fuera la única forma de sostener el ánimo.
El recuerdo de haber estado arriba pesa… y mucho
Jordi Fernández “Díscolo” puso sobre la mesa una idea que flotó durante toda la conversación: la diferencia entre el objetivo real y lo que se llegó a soñar. “La situación no es buena pero el objetivo es salvarse y estamos cerca de lograrlo sin pasarlo mal. Pero claro, hemos tocado casi el Cielo”, dijo, recordando que la primera vuelta cambió las expectativas.
Ese contraste explica gran parte del desánimo actual. No es lo mismo luchar por no sufrir que caer desde posiciones europeas. “Sabíamos que llegado un punto podíamos ir mal, pero ha sido un batacazo”, remató, en una frase que resumía perfectamente la sensación colectiva.
Debate sobre el mensaje de tranquilidad
Luis Leirós “Huracán Envidia” fue el más crítico con el discurso general. Cuestionó la idea de que todo esté bajo control pese a la caída de rendimiento: “Las estadísticas tuyas, Francesc, no me sirven… miremos abajo, los equipos estaban a 12 puntos hace ocho partidos y ahora están a tres o cuatro”.

La respuesta de Via fue igualmente clara, defendiendo que no se trata de negar la mala racha, sino de no caer en el dramatismo extremo: “Yo no pienso que vaya todo bien, nadie puede pensarlo con esta racha, pero, ¿qué puedo hacer yo?”.
Leirós insistió con una frase tan exagerada como gráfica: “Esta semana estamos más cerca del Apocalipsis”. Una forma de describir el momento sin necesidad de datos.
Katib pide calma… pero reconoce malas sensaciones
Àlex Katib volvió a intervenir para matizar su optimismo. No habló de tranquilidad absoluta, sino de confianza con los pies en el suelo. “Preocupación no… pero los últimos tres o cuatro partidos son malos, las sensaciones no son buenas”, admitió.
También confesó que el equipo del Metropolitano le resultó irreconocible: “No reconocí al equipo”. Y señaló que el verdadero examen llega ahora: “En estos cuatro partido que viene está la temporada… ahora sí que viene nuestra Liga”.
La idea era clara: el calendario inmediato decidirá si la temporada acaba siendo notable o simplemente correcta.
Críticas a la planificación y defensa del rendimiento competitivo
Paueti introdujo un elemento distinto: la gestión desde arriba. “En enero estábamos en una posición espectacular, no se hizo nada desde arriba para mantener esa plaza”, afirmó, insinuando que la plantilla pudo quedarse corta para sostener la ambición europea.
Aun así, defendió que el equipo no se ha dejado ir: “Me alarmaría más si estos ocho partidos sin ganar el equipo no hubiese plantado cara”, recordando que en varios encuentros se compitió bien y que incluso se pudieron sumar más puntos. Mencionó Valencia o Girona, donde habló de arbitrajes y decisiones que influyeron en el resultado.
Jordi “Díscolo”, fiel a su estilo, cortó el relato con una frase seca: “No me vale cuando en Mestalla jugamos como una castaña”. Sin matices. Sin excusas.
Sergio Escario pone voz a la inquietud perica en La Grada Ràdio
La tertulia vivió uno de sus momentos más interesantes cuando entró por videollamada Sergio Escario, periodista de Mundo Deportivo, que aportó una visión muy pegada al día a día del equipo. Su diagnóstico fue claro y sin rodeos: el Espanyol no solo lleva dos meses sin ganar, sino que ha perdido esa sensación de fiabilidad que tenía. “Lo veo algo más gris que la última vez que hablamos… lo más preocupante es la sensación que las cosas no funcionan como antes”, explicó, señalando que ahora el equipo se cae con facilidad o comete errores graves que antes no aparecían.

Los cambios de Manolo no terminan de convencer
Escario también analizó los ajustes tácticos del técnico blanquiazul, que ha intentado reactivar al equipo moviendo piezas y sistemas. El experimento de la defensa de cinco en el Metropolitano no le convenció en absoluto. “La línea de 5… no me convenció ni al inicio ni a posteriori”, afirmó, subrayando que incluso un central clave como Cabrera no se siente cómodo en ese esquema. Más allá de la pizarra, puso el foco en un aspecto mucho más básico: la atención. “Todos los goles fueron problemas de concentración”, dijo sobre el partido ante el Atlético, recordando que antes el equipo mantenía la tensión competitiva durante los 90 minutos.
Evitar el catastrofismo y las críticas destructivas
La mala racha ha tensado el ambiente, pero Escario pidió perspectiva. Recordó que la caída se produce tras haber estado muy arriba y con prácticamente la misma plantilla. “Es la misma plantilla más Ngonge… que estuvo a 4 puntos del Atlético en enero”, señaló. Por eso defendió evitar discursos extremos o ataques personales a futbolistas. Sobre Carlos Romero, uno de los señalados tras el Metropolitano, fue contundente: “De ahí a decir que ya piensa en Villarreal… él está focalizado en dejar al Espanyol en la mejor posición posible”. Un mensaje para rebajar el ruido exterior.
Los contratos y la incertidumbre también pesan
Otro tema delicado que salió fue la situación contractual de varios jugadores. Futbolistas como Omar o Calero acaban contrato en plazos relativamente cercanos y no todos tienen resuelta su continuidad. Escario reconoció que, aunque en teoría no debería afectar, puede influir a nivel humano. “Es posible que algún jugador necesite alguna certeza más con su futuro”, apuntó, recordando que muchos firmarían seguir si la opción estuviera clara. Eso sí, evitó profundizar en el asunto institucional por respeto a la situación personal del director deportivo.
Confianza en la hoja de ruta pese a la ausencia de Garagarza
Precisamente sobre Fran Garagarza, Escario transmitió un mensaje de continuidad. La sensación es que el club sigue funcionando bajo una planificación previamente definida. “Quiero creer que el plan se está siguiendo por las personas de su equipo”, comentó, mostrando confianza en que el director deportivo pueda reincorporarse pronto. No advierte sensación de improvisación, al menos de puertas adentro.
Más un problema anímico que físico
Uno de los puntos más interesantes de su análisis fue el aspecto mental. Escario lo tiene claro: el bajón es más emocional que físico. Puso como ejemplo a Roberto Fernández, a quien ve necesitado de confianza para recuperar su mejor versión. “Me da la sensación que necesita sentirse la referencia”, dijo, recordando al delantero dominante que encaraba y arrastraba defensas. También señaló signos positivos en otros jugadores: el gol de Expósito, la recuperación de Dolan o la posibilidad de que marzo actúe como punto de inflexión, aunque advirtió que el calendario de abril es mucho más exigente.
Respaldo total a Manolo González desde el club
El periodista cerró su intervención defendiendo la estabilidad en el banquillo. Según su percepción, Manolo González cuenta con un apoyo absoluto de la propiedad. Puso como ejemplo la política de Alan Pace en el Burnley, donde mantiene a Scott Parker pese a las críticas. “Si un entrenador es su entrenador, lo es a muerte”, afirmó. Reconoció que se pueden cuestionar decisiones puntuales, pero recordó que el técnico es quien ha llevado al equipo hasta su posición actual. Y dejó una idea clave: mientras siga siendo el punto de unión del espanyolismo, la confianza seguirá intacta.
Manolo González, en el centro del debate… pero no en la diana
El debate siguió alrededor de una cuestión que sobrevuela al espanyolismo desde hace semanas: el papel de Manolo González en el actual bache. No hubo unanimidad absoluta, pero sí una idea compartida: no es momento de señalar únicamente al entrenador.
Pau fue quien abrió el bloque con una defensa muy emocional del entrenador y del entorno que ha sostenido al equipo en los últimos años. Recordó que los logros recientes no se explican solo desde el banquillo, sino también desde la grada: “Siguiendo con lo del punto de unión del espanyolismo, Manolo nos ha subido, logró la permanencia y nos ha llevado donde estamos. No debería estar en entredicho su continuidad”.
Y añadió algo que tocó fibra: “Esos tres objetivos que se han puesto las ultimas temporadas los ha conseguido el equipo con el apoyo de la afición… no la gente que quiere hacerlo volar todo por los aires”. Una forma de reivindicar al espanyolismo paciente frente al espanyolismo impaciente. Su conclusión fue clara: “Cortar por lo sano no es la solución”.
“Hay que sacar el foco de Manolo y dejarlo trabajar”
Àlex Katib reforzó esa idea con una frase sencilla, casi de sentido común: “Hay que sacar el foco de Manolo y dejarlo trabajar”. No era una defensa ciega, sino una petición de calma en medio del ruido.
Porque el debate no era solo deportivo, también emocional. Se habló de cómo el entrenador se ha convertido en símbolo de una etapa, y de cómo eso complica separar resultados de percepciones.
El espanyolismo no puede reducirse a un sí o no
Luis Leirós introdujo un matiz importante, alejándose tanto del blindaje absoluto como del señalamiento directo. “El espanyolismo no es Manolo sí o Manolo no”, afirmó, recordando que el ascenso no fue directo y que la salvación llegó en el último momento. También subrayó que el entrenador ha tenido influencia en la plantilla: “Tenemos estos jugadores porque Manolo también asintió en muchos jugadores”.
Via matizó esa idea, apuntando que en algunos casos sí hubo decisiones impuestas o condicionadas. “Muchos sí”, respondió cuando Leirós dudó de que se hubieran incorporado futbolistas sin el visto bueno del técnico.
La discusión derivó hacia la evolución de su peso dentro del club. Via recordó que al llegar no tenía ascendencia y que en temporadas posteriores su margen de decisión ha sido desigual: “La plantilla de su primer año se la encontró hecha… la del segundo dijo que sí a todo porque no tenía ascendencia”. Incluso deslizó que algunos fichajes recientes se produjeron sin su conocimiento previo.
Cómo se revierte una mala dinámica… según la experiencia
Leirós aportó una visión muy práctica basada en su experiencia como futbolista. Enumeró tres vías clásicas para cambiar una situación negativa: incentivos económicos, cambio de entrenador o fichajes. Y fue claro al posicionarse: “Cambiar al entrenador, cosa que yo no quiero hacer”.
También lamentó que la tercera opción no se produjera en el mercado de invierno. Por eso, su diagnóstico fue casi resignado: toca esperar. Y dejó una frase inquietante sobre el estado del vestuario: “El mensaje de Manolo adentro… ya no cala porque no los veo activados”.
No era una crítica frontal, sino la sensación de que el equipo ha perdido chispa.
Derecho a crítica sin pedir ceses ni dimisiones
Jordi “Díscolo” adoptó una postura equilibrada, reivindicando el derecho a criticar sin exigir cambios radicales. “No me parece justo que cuando todo iba bien era Manolo qué guapo eres y ahora… la culpa sea de los jugadores”, dijo, defendiendo que la responsabilidad es compartida.

Eso sí, no escondió su desacuerdo con decisiones recientes. Sobre el partido ante el Atlético fue claro: “Ante el Atlético no lo hizo bien”. Y describió al técnico como nervioso en la gestión de los cambios, proponiendo una vuelta a lo conocido: “Vuelve a los orígenes, 4-4-2 y lo que funcionaba”.
Via respondió señalando otro factor clave: “No nos está fallando la táctica sino los errores defensivos individuales”, recordando que muchos goles encajados no dependen del sistema sino de fallos concretos.
Roberto Fernández y el eterno problema del gol
La tertulia también se centró en la falta de gol y en la figura de Roberto Fernández. Díscolo lo resumió sin rodeos: “Un delantero debe meter goles”. Pau respondió con realismo económico: si fuera un goleador contrastado, no estaría en el Espanyol.
Via añadió un argumento contundente sobre el coste de los delanteros fiables, y Katib lo condensó en una frase que resume medio mercado futbolístico: “El gol vale mucho dinero”.
Pau insistió en la edad y el proceso de maduración del jugador: “Es muy joven y los jugadores cambian”, apelando a la paciencia.
Perfil del delantero y limitaciones del sistema
Leirós aportó un análisis más técnico del perfil del futbolista, explicando que destaca en centros laterales y juego aéreo. Según su visión, el sistema actual no potencia esas virtudes. “Este chico brilla con centros laterales entrando desde atrás”, comentó, sugiriendo que no se le está explotando en su contexto ideal.
Via fue aún más directo al valorar la inversión: “Para el Espanyol son muchos 20 millones por un jugador que no tiene gol”, aunque reconoció su esfuerzo y compromiso. Leirós añadió que había otras opciones sobre la mesa, pero a precios diferentes. La conclusión implícita fue que el mercado condiciona tanto como las decisiones deportivas.
La política deportiva del club
El debate sobre fichajes derivó hacia la política deportiva del club. Via explicó que «el problema ha sido que hemos ido a por jugadores que conocíamos, hemos ido a buscar a Roberto, a Carlos Romero, a Urko… y el entrenador ha dicho, tráeme a estos porque vete a saber qué me traes si no me traes a estos, Manolo quiere a los mejores jugadores posibles. En enero había pedido más de un futbolista y no se lo han traído, es el primero que sabe que hacía falta una inyección de calidad para mantener el 5º puesto, por eso seguro que no está contento cuando oye decir a la dirección deportiva que está satisfechísima del mercado o lo de tener ropa en el armario; usted cómprela y el entrenador decidirá si la pone en el armario o se la pone él”

El tramo final dejó uno de los temas más incómodos: la comunicación interna. Leirós insinuó que la relación entre entrenador y dirección deportiva no es especialmente fluida. “Tú sabes que la relación es casi nula, por no decir que no se hablan”.
Díscolo lanzó entonces la pregunta clave: si se ficha sin consenso, ¿quién define realmente el proyecto? ¿El entrenador o la dirección deportiva? Una cuestión que quedó abierta, como muchas otras.
Apuntes tácticos para asaltar el Martínez Valero
En el tramo final de la tertulia de La Grada Ràdio, Francesc Via pidió algo muy concreto: fútbol puro. Ideas, nombres, ajustes. Cómo se gana en Elche sin rodeos. Y ahí el debate se volvió mucho más técnico, con propuestas claras sobre sistema, alineación y plan de partido.
Luis Leirós arrancó recordando el precedente del partido de la primera vuelta, señalando errores que, a su juicio, no deberían repetirse. “Imagino que Manolo tomaría nota del partido que jugamos aquí, que no puedes salir con Pickel en medio en punta a marcar a Aleix Febas”, dijo, defendiendo que el centro del campo debe plantearse de otra manera. Su idea es que un simple ajuste táctico ya podría cambiar el resultado: “Si cambia la táctica… mínimo se puede sacar un empata”.
Blindar la defensa… y elegir bien a los centrales
Via lanzó una pregunta directa sobre la necesidad de protegerse más atrás. La respuesta de Leirós fue también concreta: “Yo podría a Rubio en lugar de Riedel”. Una apuesta por reforzar la seguridad defensiva con perfiles más fiables en el cuerpo a cuerpo.
Via, sin embargo, recordó que se espera el regreso de dos piezas clave: “Van a volver Calero y Cabrera”, lo que podría alterar completamente la composición de la zaga.
Díscolo admitió no tener demasiadas referencias del primero: “A Rubio apenas lo he visto, al que sí he visto es a Calero…”, dejando dudas sobre el ex del Valladolid.
El factor psicológico de jugar fuera
Àlex Katib introdujo una idea interesante que no tiene que ver con la pizarra, sino con el contexto. Según su visión, jugar como visitante puede beneficiar al Espanyol. “Nos va muy bien jugar fuera… los jugadores pueden estar más tranquilos”, comentó, señalando también las dudas que rodean al Elche y su entorno.
Su receta es volver a lo básico, a lo que funcionó en la primera vuelta: “Manolo ha de confiar en el once clásico”. Un equipo compacto, que se sienta cómodo sin balón y que aproveche las transiciones. Lo resumió con una frase que define perfectamente el plan perico fuera de casa: “Defender, robar pelotas y moriría con el once que nos dio resultados”.
El nombre propio del partido: Aleix Febas
Si hubo un consenso claro fue sobre quién mueve los hilos del Elche. Para Leirós, la clave absoluta es frenar al mediocentro ilicitano. “La clave del partido es Aleix Febas… se le ha de cortar”, afirmó, subrayando su capacidad para distribuir el juego y marcar el ritmo.
También aprovechó para hablar de Ngonge, cuestionando su encaje actual. “Sólo lo veo triunfar aquí de segundo delantero”, dijo, descartando su uso en banda o en tareas defensivas. Incluso fue más allá al hablar de compatibilidades: “Mejor Roberto con Ngonge que con Kike, no son compatibles”.
Tapar líneas de pase, no caer en el marcaje individual
Díscolo coincidió en señalar a Febas como el cerebro del rival, aunque discrepó en la forma de frenarlo. Para él, un marcaje individual sería contraproducente. “Si se le hace marcaje individual estamos perdidos”, advirtió, proponiendo en cambio cerrar las líneas de pase para aislarlo.
En cuanto al once, lanzó su propia propuesta ofensiva: “Pondría por la derecha a Terrats, izquierda a Dolan y arriba Ngonge”. Una alineación pensada para tener velocidad, llegada y capacidad de transición… con muy pocos visos de ver sobre el verde.
Un plan conservador… pero lógico
La conclusión que dejó el debate es que el Espanyol no necesita inventar nada extraordinario, sino competir con orden, intensidad y cabeza fría. Bloque sólido, vigilancia sobre el organizador rival y aprovechar cada error.
No suena espectacular, pero sí coherente con el momento del equipo y con el tipo de partido que se espera. Porque en encuentros así, más que dominar, lo importante es no descomponerse.
El domingo en el Martínez Valero no ganará necesariamente quien juegue mejor, sino quien se equivoque menos y gestione mejor la tensión. Y ahí es donde el Espanyol deberá demostrar si aún conserva el ADN competitivo que lo sostuvo durante la primera mitad de la temporada.







