La Tertulia de hoy en La Grada Ràdio, dirigida por Francesc Via y con la participación de Javier Osorio “Worzel”, Juan Antonio Casanova “JAC”, Enric Monge e Iván Gómez, dejó una sensación muy reconocible entre el entorno del Espanyol: una mezcla de preocupación, pragmatismo y ganas de pasar página cuanto antes. El partido ante el Atlético aparece como un obstáculo enorme en medio de una racha incómoda, pero también como un trámite que muchos prefieren superar rápido para centrarse en lo que viene después. También se ha hablado de Alan Pace, en un momento en que parte de la afición está manifestando muchas dudas ante la nueva propiedad, que en realidad lleva tan solo unos meses al cargo de la nave blanquiazul.
Un empate ante el Celta que dejó sabor agridulce
El punto sumado ante el Celta fue analizado desde una doble lectura muy clara. Iván Gómez lo resumió con una frase que describe perfectamente el estado de ánimo del aficionado: “En lo emocional jodido porque se escapó la victoria en el último minuto ante el Celta, pero en lo racional fue un buen punto”. Una sensación que flotó durante todo el debate: la frustración por lo que pudo ser y no fue, frente a la evidencia de que el equipo sigue puntuando incluso en momentos complicados.

El Metropolitano, visto como un peaje antes de lo importante
Tanto JAC como Enric Monge coincidieron en que el duelo ante el Atlético es extremadamente difícil, pero no decisivo en términos de objetivos. Juan Antonio Casanova lo expresó con crudeza: “Esperando que pase rápido el partido del Metropolitando, espero competir pero donde nos la juaremos de verdad será en marzo con cuatro partido que creo podemos ganar”.
Monge se movió en una línea similar, con un punto de optimismo contenido: “Deseando que pase párpi este partido aunque no lo doy por perdido, ya empatamos el año pasado, a rascar los puntos de casa después y a ganar los partidos que tendremos en casa. Espero llegar rápido a los 42 puntos”. La permanencia matemática sigue siendo la referencia psicológica, incluso estando el equipo en zona europea.
Impaciencia en la grada y defensa del proyecto de Pace
Uno de los bloques más intensos llegó cuando se abordó el clima de nerviosismo alrededor del club. Javier Osorio fue especialmente contundente, mezclando ironía y reflexión sobre el entorno. Sobre el derbi catalán entre Girona y Barça dejó una frase muy suya: “En el partido Girona – Barça, de culerdos B contra culerdos A, quería que perdiesen los dos por ser lo mismo”.
Pero su mensaje principal fue una defensa clara de la nueva propiedad y una llamada a la calma: “Veo mucha impaciencia entre los pericos, la gente está ansiosa, dejemos trabajar un poco a la gente; cuando llegas a una multinacional los primeros seis meses son para ver cómo funciona todo… Alan Pace y su gente llevan cuatro meses, no se les puede pedir cuentas de nada”. También recordó que, pese a la mala dinámica reciente, la posición clasificatoria sigue siendo privilegiada: “Tenemos la gran suerte de estar sextos… Lo que no podemos hacer es quemarlo todo ya, a los pocos meses”.
Via reconoce dudas… pero critica el alarmismo
Francesc Via aportó un matiz interesante: entender las dudas sin caer en el dramatismo. Admitió que muchas incertidumbres llevan tiempo presentes, aunque no se verbalizaron mientras los resultados acompañaban: “Las dudas que tiene muchos ahora yo hace tiempo que las tenía… Hay dudas porque no hay certezas”.
Eso sí, marcó una línea roja sobre el clima que se ha generado: “Puedo entender las dudas pero no entiendo el cuchillo en la boca”. Una frase que refleja la sensación de que parte del entorno ha pasado demasiado rápido de la euforia a la desconfianza total.
La dirección deportiva, señalada como pieza clave
El debate derivó hacia la estructura del club y, en particular, hacia el área deportiva. Osorio insistió en que el próximo mercado será decisivo: “Hay que hacer un mercado de verano importante porque hay que hacer muchos cambios en la plantilla… la clave está en la dirección deportiva, no podemos seguir así”.
Via, por su parte, aportó información sobre posibles movimientos en el fútbol base, incluyendo la filiación con el Vilassar y la reorganización de la cantera. Según explicó, el acuerdo podría revisarse porque no ha dado los frutos esperados y los nuevos responsables podrían apostar por otra fórmula.
La tertulia entra en el debate del bajón de resultados y pide no perder la cabeza
A partir de ahí, la conversación giró hacia el momento actual del equipo y la sensación de caída tras una primera vuelta casi irreal. Juan Antonio Casanova puso números a esa percepción colectiva y lo hizo sin dramatismos, pero con crudeza: “Era evidente que no se podía sostener” ese ritmo de 1,7 puntos por partido. Admitió que el frenazo ha sido más brusco de lo esperado, sobre todo porque no han llegado victorias que amortigüen la caída, pero lanzó un mensaje de calma: no hay que “quemarlo todo”, sino analizar qué ha fallado. También deslizó una lectura incómoda sobre el arbitraje, apuntando que la posición alta del equipo lo convertía en objetivo fácil “por si había que echar una mano a algún otro equipo”.
Dos puntos de 21 y la sensación de que algunos partidos se escaparon
Javier Osorio aportó una visión más concreta de la racha reciente. Recordó que el balance es durísimo -dos puntos de 21- pero matizó que no todos los partidos fueron iguales: algunos se escaparon por decisiones polémicas y otros por errores propios. Señaló directamente los encuentros ante Girona y Valencia como especialmente dolorosos y describió el duelo frente al Celta como una especie de cara o cruz. La conclusión fue clara: el equipo ha tenido partidos realmente malos, pero no tantos como sugiere la estadística.
Enric Monge coincidió en esa idea y resumió el sentir general con sencillez: se podrían haber sumado algunos puntos más y la percepción sería completamente distinta. Un matiz importante, porque en fútbol la narrativa cambia rápido con un par de resultados.
La defensa, principal punto débil según la mesa
Francesc Via introdujo otro elemento clave: el deterioro defensivo respecto a la primera vuelta. Subrayó que ante el Celta el equipo no estuvo a la altura atrás y dejó una frase muy gráfica sobre el momento del bloque: a este Espanyol “le cuesta guardar la ropa”.
JAC insistió en esa misma línea, recordando cuál era la base del éxito inicial: marcar primero y proteger el resultado. Recuperar esa sensación de seguridad atrás es, para él, imprescindible si el equipo quiere estabilizarse. Ser un conjunto de media tabla fiable empieza por no encajar, vino a decir, antes que por el brillo ofensivo.
El gol anulado al Celta divide incluso a los árbitros
El debate se encendió cuando se abordó la jugada polémica del Espanyol-Celta a raíz del programa del CTA. Monge, que además es colegiado, fue tajante: para él la acción era gol válido porque Omar El Hilali toca el balón y lo desplaza, habilitando a Borja Iglesias. Una postura clara, sin matices.
Osorio respondió desde la perspectiva emocional del aficionado. Reconoció que, si la decisión hubiera perjudicado al Espanyol, habría indignación, aunque dejó una reflexión interesante: preferiría que el tanto hubiera subido al marcador si eso significara evitar decisiones injustas anteriores. Intentar “compensar” errores con otros errores no le parece una solución.

Iván Gómez aportó la visión más pragmática del grupo al señalar que, después de tantos episodios adversos, ya tocaba que la fortuna arbitralse inclinara alguna vez del lado perico.
Via alerta de la disparidad de criterios arbitrales
El cierre del bloque llegó con una reflexión de Francesc Via que resumía la incomodidad general: lo sorprendente no es solo la jugada en sí, sino que tantos árbitros la interpreten de forma radicalmente distinta. Esa falta de unanimidad alimenta la sensación de inseguridad sobre las decisiones arbitrales y deja a jugadores y aficionados sin un marco claro de referencia. Más que el error concreto, inquieta la idea de que nadie tenga totalmente claro qué es o no es gol en una acción así.
El Metropolitano centra el debate: miedo, respeto… y una rendija para creer
El foco se desplazó entonces al duelo del sábado y el tono cambió automáticamente. Iván Gómez fue directo al grano, dejando claro qué es lo que realmente le quita el sueño: “A mí más que los árbitros lo que me preocupa es el Atlético de Madrid”. Una frase sencilla que resume el respeto que impone el rival, incluso en un momento irregular. Francesc Via, en cambio, se negó a asumir el papel de víctima anticipada y lanzó un mensaje de fe competitiva: “Yo no tiro la toalla de cara al Metropolitano”. No optimismo ingenuo, sino la idea de que el Espanyol ya ha demostrado que puede competir cuando está ordenado.
Un rival superior… incluso con rotaciones
Juan Antonio Casanova aportó la visión más realista -o más prudente- de la mesa. Espera que el equipo compita, pero sin perder la cabeza, porque enfrente habrá un conjunto con mucha más calidad y profundidad de plantilla. Recordó que el Atlético arrastra el “bendito problema” de la Champions, aunque ni siquiera eso lo iguala todo: “Su unidad B es mejor que el Espanyol”. También dudó de que encadenen tres tropiezos ligueros consecutivos, aunque dejó abierta una puerta: si los rojiblancos se ponen nerviosos y el Espanyol está firme táctica y mentalmente, puede haber partido.
Motivos para no darlo por perdido
Iván volvió a intervenir con una lectura más esperanzadora, enumerando varios factores que invitan a no bajar los brazos. Recordó que el Atlético ha mostrado mucha irregularidad, que suele rotar y que incluso en los enfrentamientos recientes no ha dominado al Espanyol. Su argumento principal fue contundente: “El Cholo no ha ganado a Manolo”. A eso sumó que, con suplentes sobre el campo, el partido no es ni mucho menos imposible.

Via reforzó esa idea señalando el mal momento liguero del rival y cuestionando cuánto tiempo hace que no encadenan varias derrotas seguidas. El dato de los últimos resultados -dos derrotas y un empate previo- alimenta la sensación de que el gigante también tiene grietas.
La plantilla colchonera y el peso de las competiciones
JAC volvió a insistir en la diferencia de potencial, recordando que incluso los suplentes rojiblancos son internacionales consolidados. Para él, el verdadero terreno donde el Espanyol debe hacerse fuerte es en los partidos posteriores, más que en una visita tan exigente.
Osorio introdujo un recuerdo incómodo para el Atlético y estimulante para los pericos: el empate 0-0 logrado allí la temporada pasada con un contexto muy similar. Monge, por su parte, ofreció una lectura estratégica del calendario rojiblanco, apuntando que el club puede priorizar Copa y Champions por impacto deportivo y económico, dejando la Liga en un tercer plano.
Simeone, el factor que impide confiarse
El bloque se cerró con una advertencia que nadie discutió. JAC pidió no esperar un rival relajado ni mucho menos irreconocible, porque en el banquillo estará Diego Simeone. “Tampoco esperéis un Atlético de chiste, y menos con Simeone”, sentenció, recordando que la identidad competitiva del equipo suele imponerse incluso en contextos adversos.
La sensación final fue clara: respeto máximo, miedo contenido y la intuición de que, si el Espanyol recupera orden y cabeza, el partido puede no ser la misión imposible que parece sobre el papel.
Marzo, el mes que puede decidir la temporada del Espanyol
Si el duelo del Metropolitano aparece como un Everest, el calendario posterior se dibuja casi como una autopista hacia la tranquilidad… o hacia más nervios. Francesc Via y Juan Antonio Casanova coincidieron en que el verdadero examen llega en marzo, con cuatro partidos ante rivales directos: Elche fuera, Oviedo en casa, visita a Mallorca y duelo ante el Getafe, antes de recibir al Betis en abril. Via fue ambicioso: cree que el equipo puede encadenar cuatro victorias, aunque dejó claro que de los 12 puntos en juego deberían caer al menos 9 si se quiere consolidar la permanencia y mirar hacia arriba.
Elche, primer paso obligado: “Hay que ir a morder”
JAC abrió el análisis por el Martínez Valero con un diagnóstico muy claro del rival: “Comencemos por el Elche, la toca pero no compite bien, la manera de jugar es un suicidio y lo hemos de aprovechar. Así no se puede jugar, juegan en plan exhibición y regalan los partidos, hay que ir a morder y ganar”. La idea es sencilla: no dejar crecer al partido y castigar cualquier fragilidad. Via asintió, consciente de que un tropiezo inicial condicionaría todo lo demás.
El RCDE Stadium, territorio donde no se puede fallar
El siguiente obstáculo será el Oviedo, en lunes, otro horario incómodo que volvió a aparecer en la conversación. Via lo expresó sin rodeos: “Después el Oviedo es lunes, pero has de pasarlo por la piedra”. JAC reforzó el mensaje apelando a la movilización de la grada: “Ahora aunque sea lunes has de ir más que nunca, hay más necesidad de ganar que en la primera vuelta”. La sensación compartida es que el Espanyol no puede permitirse dejar puntos en casa si quiere cerrar pronto la permanencia.
Mallorca y Getafe, dos pruebas con historia incómoda
La visita a Son Moix generó más dudas. Via recordó la mala tradición reciente allí con una frase cargada de resignación: “Luego Mallorca, allí no solemos rascar nada. Salir victorioso, ya no lo recuerdo”. Y como cierre del bloque, el Getafe de Bordalás, un rival que siempre compite al límite. El propio Via lo describió con humor ácido: “Bordalás coge el cadete del Mercantil y lo deja en Primera división”, una forma muy gráfica de explicar su capacidad para exprimir cualquier plantilla.
Llegar a los 42 puntos, el objetivo que calmaría el ruido
Más allá de rivales concretos, el debate giró hacia la cifra mágica de la salvación. JAC cree que sumar lo suficiente en este tramo podría enfriar el clima de tensión: “Llegar en estos partidos a los 42 puntos ha de servir para que la gente se calme y ya no quiera quemarlo todo”. También minimizó el miedo al descenso, convencido de que es minoritario aunque muy ruidoso.

Osorio introdujo una perspectiva histórica para explicar esa ansiedad colectiva, recordando que los últimos años han sido especialmente duros para el club. Criticó la rapidez con la que parte del entorno juzga a la nueva propiedad pese a llevar poco tiempo, valorando al menos el cambio respecto a la etapa anterior.
Dudas sobre la propiedad… y paciencia en entredicho
Via, siempre dispuesto a introducir matices, recordó que las críticas también pueden tener fundamento con el paso del tiempo: “En la vida nunca sabes, tal vez has de acabar dándole la razón a los críticos”. Osorio respondió con pragmatismo absoluto, dejando su veredicto en suspenso hasta ver resultados tangibles: “Lo veré cuando vea el resultado de sus acciones”.






