El Villarreal – Espanyol (4-1) dejó una noche difícil de digerir, de esas que piden pausa antes de sacar conclusiones. Más allá del marcador, hubo errores, decisiones que volvieron a pesar y una distancia que no siempre se mide solo en goles. En su contracrónica, Juan José Caseiro pone el foco en los detalles, en los nombres propios y en una realidad que incomoda pero explica mucho: cuando la necesidad aprieta, manda lo que tienes en el campo. Un texto breve, irónico y directo, para leer sin prisas.
El color del dinero
“Lo bueno, si breve, dos veces bueno”, así que aplicaré la famosa cita de Baltasar Gracián para no herimos más a estas horas de la noche de un lunes, en la que se juega una liga depauperada, pero con la posibilidad de ganarte 50€ si denuncias a un hostelero.
En absoluto culparé a Dmitrovic de cuatro goles… en cuatro chutes entre palos; la cuota arbitral de cada día le tocó a Omar con un gol anulado incomprensiblemente, Calero se hundió demasiado en el área, Cabrera sumó algo de valor con un gol que les servirá a los que lo tengan en el Fantasy y Salinas pagó cara la falta de minutos.
Aunque trabajaron sin fin, Pol y Urko fueron más transparentes que de costumbre y Expósito perdió el interés en cuanto cayó el tercero.
Los buenos minutos de Dolan fueron a pie cambiado, Milla se fue apagando porque su labor en la noche era más defensiva que ofensiva y Roberto vivió aislado entre centrales que le secaron.
Noqueados con dos golpes, Riedel entró mascando chicle y lo tiró cuando salió en la foto de la sentencia, Pickel se ganó el foco cuando ya todos querían bajar el telón, Kike experimento lo mismo que Roberto y Roca tiró algun slalom cuando los amarillos lo permitieron. De todos los relevos, Ngonge, clon de Eddy Murphy, ya tiene una asistencia y un toque estético cuando maneja de zurda.
El partido duró lo que quiso el Villarreal y lo que contribuyó el colegiado, que, debido al marcador, servirá de poca excusa. La diferencia, cuando la necesidad aprieta, la marca el precio de lo que tienes en el campo. Que hay excepciones, por supuesto, pero si quieres algo grande hay que pagarlo. El fútbol lo domina, el color del dinero. Y nosotros, aún tendremos que esperar al mercado de verano. Lo han dicho los que mandan.
Juan José Caseiro







