El Espanyol está a punto de poner el punto final a una etapa que ha marcado al club en lo económico y en lo deportivo: la era Rastar. Casi diez años de Chen Yansheng al frente, dos descensos, varios bandazos en la gestión y la sensación compartida de haber vivido una década muy complicada. Ahora el relevo lo coge Velocity Sports Limited, el grupo liderado por Alan Pace que ya gestiona al Burnley en la Premier League.

Para entender qué herencia deja Chen y qué puede suponer la llegada de Pace, en La Grada Ràdio ha pasado uno de los que mejor conoce las tripas del club: José María Durán, ex CEO blanquiazul, que ha elaborado un informe detallado de toda la etapa china. El propio Durán lo explicaba así: “Lo que he hecho es intentar entender esta etapa, dar un paso atrás, mirar los números de estos 10 años y entenderlos. He hecho una pequeña presentación, es mejor partir del detalle, que la gente tenga tiempo para mirarlo. Son datos reales, el último año es una estimación. Esta etapa Rastar empezó en febrero de 2016; fue cuando tomaron control, firmó en octubre del 2015 pero la transacción no se cerró hasta finales de enero de 2016. Ahora suponemos que la transacción con Pace se cerrará pronto, esperemos que sea este mes de septiembre”
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Ingresos al alza… pero gastos disparados
Durante los primeros años con Rastar, el Espanyol experimentó un crecimiento fuerte en ingresos. Los derechos de televisión pasaron de 23 millones a 63 millones tras la venta centralizada, y en tres temporadas las ventas de jugadores aportaron 65 millones más. Pero esa bonanza tuvo un reverso peligroso: se disparó el gasto en salarios hasta rozar los 60 millones y la estructura del club pasó de 11 a más de 30 millones anuales.
“Presento una cuenta de explotación de estos 10 años de Rastar. La 2016-17 fue la primera temporada con pleno control de Chen. En la primera etapa lo más destacado fue el ascenso en derechos de televisión, se encontró con la compañía creciendo por motivos ajenos a él, los derechos televisivos e ingresos por los mercados. Chen recibió el club, y le empiezan a subir los ingresos, estuvo gestionando pero llega la 2019-20 y pasan muchas cosas”, explica el ex CEO perico.
Ese “muchas cosas” fue el punto de inflexión: plantilla más cara de la historia, jugadores sin cláusulas de descenso, gasto fijo disparado… y el batacazo de 2020, primer descenso en 26 años.

Durán recuerda que “cuando estábamos en bancarrota gastábamos 11 millones en tema de estructura, en la 19-20 estamos en 31: la casa era grande y no reparaba en gastos. Chen era nuevo, no tenía experiencia, como algunos de los gestores que puso, fue una oportunidad perdida porque llegó la 2019-20, se creo la plantilla más cara, los jugadores no tenían cláusulas de descenso. El club estaba con una estructura grande, se hicieron cosas que nos condicionaban mucho y llegó el desastre, el descenso”
Segunda, Covid y una montaña rusa de gestión
El curso 2020-21 fue aún más complejo. Sin público por el Covid, los ingresos de match-day pasaron de cifras récord a apenas 100.000 euros. Aun así, el Espanyol manejó el presupuesto más alto de Segunda, con fichas elevadas que no se redujeron pese al descenso. Se logró volver a Primera a la primera, pero con una mochila pesadísima.
Durán lo analiza así: “La 2020-21 nos encontramos con el descenso y el COVID. Los ingresos de match-day, que venían de cifras de récord, pasamos a ser un ingreso de 100.000 euros porque nos cerraron los estadios. Fue un momento complejo, tuvimos el presupuesto más alto en Segunda en concepto de jugadores, porque había jugadores que no habían entrado con nosotros sin cláusula de reducción de salario. Logramos el objetivo del ascenso, cambiamos de rumbo y empezamos a construir. Cuando mi salida en marzo del 22 el plan era la salida de Raúl de Tomás, era una situación como ahora con Joan García, había que vender”.

La venta de Raúl de Tomás era inevitable, como lo ha sido este verano la de Joan García, pero tras la salida de Durán el rumbo volvió a torcerse: dos mercados con “las peores cifras históricas”, un nuevo descenso en 2023 y gastos fijos que alcanzaron 34 millones en Primera y 24 en Segunda.
Las cifras de Chen: inversión millonaria y pérdidas enormes
Si algo deja claro el informe es que Chen ha invertido mucho, pero también ha perdido todavía más. Cuatro ampliaciones de capital, 195 millones puestos, más 30 iniciales para hacerse con las acciones. En total, al menos 225 millones invertidos.
Para Durán, “hay algo indudable: Chen ha pagado, y el dinero que se queda en el club va a las ampliaciones de capital. El dinero que no se ha capitalizado queda como préstamo, y lo podrá recuperar Chen. Se han hecho 4 ampliaciones, 195 millones de euros que es el que Chen ha metido”
El problema es el balance final: Chen vende por 130 millones, lo que significa una pérdida mínima de 95 millones. Y según Durán, incluso rechazó ofertas más altas como la de Fassi.

Durán lo explica así: “Chen en la compra pagó las acciones a 78 euros, compró primero a Dani y lo hizo extensivo al resto se gastó un mínimo de 30 millones; ha hecho cuatro ampliaciones de capital, 195 millones. Ha invertido 225 millones de euros como mínimo. La venta dicen que ha sido 130 millones. Yo estaba detrás de la propuesta de Fassi, y era más dinero. Tal vez tiene una urgencia personal o una presión política, no gustarnos las protestas en las embajadas y desde entonces no ha vuelto a aparecer. Lo que sabemos es que Chen ha perdido como mínimo 95 millones de euros, aunque Chen se lo puede permitir”
Carencias sociales y errores de gestión
Durán también fue crítico con la forma de gestionar de Chen. Eficaz a nivel de pagar, sí, pero distante de la afición, inestable en lo directivo y, según él, con un choque cultural que lastró decisiones.
“Con Chen hablábamos cada semana, y por eso digo que está ausente socialmente, y distante. Ahora vivimos un revivir social que tiene que ver con el cambio de propiedad, la gente está anticipando un cambio y ve aire fresco, y genera ilusión” indica un Durán que añade: “Ha habido instabilidad en la gestión, constantes cambios de directivos, creo que ha habido un choque cultural. Chen traslada como es el país a cómo dirige su empresa, y algunos éramos incómodos. Nosotros peleamos las cosas… Resultábamos incómodos y al final ha querido gestionar a su manera, él prefiere gestionar cómodo, ha buscado a Mao, con quien se entiende, y ha desconfiado de los occidentales”
Su sentencia sobre la etapa es clara: “La gestión deportiva no puede ser buena, nos conformamos con no bajar que es muy poco. El Espanyol era sexto en la clasificación histórica antes de Chen, eso significaría que tendríamos 40 millones más de ingresos… ha salvado el club pero es una década perdida en lo deportivo y social”
El reto de Alan Pace
Y ahora, ¿qué? Velocity recibe un club con poca deuda (menos de 15 millones) pero con ingresos ordinarios bajos y una estructura aún pesada. Para Durán, la clave será combinar gestión económica con implicación social: “Alan Pace será un presidente implicado, y hará que aumenten los ingresos. Este año podemos superar los 13 millones por las cifras de socios y abonados, será un empuje. Pero tiene un problema, no conoce las interioridades del club y tardará un tiempo a saber quién es quién. Tardará un tiempo en que esas hipotecas de Chen no le desgasten económicamente”

La experiencia en el Burnley, el límite salarial que impone LaLiga y un equipo de asesores que empieza a configurarse pueden ayudar a no repetir errores. “Como Pace no tiene la capacidad económica de Chen no se puede permitir cometer los mismos errores. Pace recibe un club con poca deuda, hemos de estar por debajo de los 15 millones; Pace podrá hacerlo crecer un poco, aunque hay algo para no hacer disparates como el límite de coste de plantilla de LaLiga, y ya es un seguro de vida para nosotros”, se felicita el ex CEO.
Y un aviso: el tiempo apremia: “El señor Pace tiene una gran oportunidad, que aunque coja gente sin experiencia lo harán mejor que ahora. Que vaya rápido porque el tiempo va contra él, cuanto más tarde en reactivar los ingresos peor. La clave es la gestión económico-legal-deportiva, es importantísimo para hacer crecer al club los próximos años, pero seguro que lo hará bien”
En definitiva, Durán deja un retrato nítido: Chen salvó al Espanyol de la quiebra con su dinero, pero la gestión deportiva y social fue un fracaso. Ahora Alan Pace tiene la gran oportunidad de hacer lo que no se hizo en la última década: unir las cuentas con los resultados deportivos y reconectar al club con su gente. El espanyolismo, después de tantos vaivenes, lo único que pide es eso: estabilidad real.







