VÍDEO | Diego Martínez, al que muchos pericos sueñan con dar la puntilla en el último partido de Liga, pierde los papeles en rueda de prensa

10 de mayo de 2025

La noche del viernes dejó dos lecturas claras. La primera, que la UD Las Palmas se descompone jornada tras jornada y ve cada vez más cerca su regreso a Segunda división. La segunda, que el Espanyol tiene este domingo en Butarque gracias a la derrota de los canarios una oportunidad de oro: si logra imponerse al Leganés, certificará de forma matemática su continuidad en la élite con tres jornadas aún por disputarse.

El tropiezo del conjunto canario ante el Rayo Vallecano (0-1) no solo acentúa su crisis, sino que estrecha aún más su margen de error. De hecho, si la dinámica actual no se revierte de inmediato, todo apunta a que el último partido de la temporada —en el RCDE Stadium frente al Espanyol— podría ser completamente intrascendente para los blanquiazules y también para Las Palmas, que todo apunta llegará a Cornellà habiendo consumado el descenso.

El contexto que se dibuja es cuanto menos simbólico para buena parte de la afición perica. El hecho de poder ser el equipo que certifique el descenso de la UDLP, no por animadversión hacia el club canario, sino por la figura que hoy ocupa su banquillo: Diego Martínez, era esperado por muchos seguidores espanyolistas. Su paso por Cornellà-El Prat aún escuece. Fue cesado en la jornada 33 de la temporada 2022-23 con el equipo hundido en zona de descenso y sin soluciones sobre la mesa. Muchos pericos siguen viendo en él a uno de los grandes responsables de la caída deportiva del club.

La presión sobre el técnico gallego es máxima y, anoche, se dejó notar en sala de prensa. Tras una nueva derrota y otro encuentro en el que su equipo apenas transmitió nada sobre el césped, Diego Martínez reaccionó con visible incomodidad ante una pregunta razonable sobre su futuro. “¿Entendería que el consejo de administración se reuniera para debatir una decisión sobre su futuro?”, le plantearon con total corrección. Su respuesta, seca y ya de pie, fue un escueto “Nosotros no nos rendimos”, antes de abandonar la sala visiblemente enojado. Un gesto impropio que sorprendió a los periodistas presentes y que refleja el momento de tensión que vive.

En lo deportivo, el discurso del entrenador volvió a girar en torno a conceptos como “fe” y “compromiso”, pero lo cierto es que sobre el terreno de juego el equipo no muestra señales de reacción. Las matemáticas, ahora mismo, juegan en contra. El calendario tampoco ayuda.

Mientras tanto, el Espanyol depende de sí mismo para cerrar cuanto antes una temporada durísima. La posibilidad de lograrlo este domingo otorga al duelo ante el Leganés un valor enorme. Y aunque aún quedará el citado partido frente a Las Palmas, en el RCDE Stadium ya se intuye que podría ser más que un simple final de curso. Para muchos, sería el colofón a una historia aún sin cerrar con Diego Martínez.

¿Llegará a sentarse en el banquillo visitante en Cornellà? A estas alturas, ni eso parece seguro.