Las palabras de Samu Costa tras el pronunciamiento del CTA no han servido precisamente para rebajar el ruido. Más bien al contrario. El jugador del Mallorca ha hablado con naturalidad sobre la acción con Urko, pero su mensaje deja una sensación incómoda, sobre todo visto desde el lado del Espanyol. No hay autocrítica real, no hay matices… y sí una normalización del error que cuesta entender en un partido tan condicionado por esa jugada.
“Yo le toco… pero estoy intentando chutar el balón”
El portugués reconoce en entrevista a Radio MARCA Baleares el contacto, algo evidente en las imágenes, pero lo justifica en la intención. “Es un momento pasado, no es el primer error que hay en la liga, ya hay muchos, no pasa nada, el árbitro en el momento no tenía imágenes claras de que le toco y, si no lo ve claro, tiene que dejar al gol”.
Ahí aparece el primer problema. Porque el argumento no es si ve o no ve… sino qué sucede cuando hay contacto claro. Y él mismo lo admite: “Yo le toco, se ve en la imagen, pero estoy intentando chutar el balón”.
Y es ahí donde chirría. Porque en el fútbol, la intención no borra la acción. Y menos en una jugada que condiciona directamente el resultado.
“Hay que vivir con eso”… pero siempre le toca al mismo
Samu Costa insiste en esa idea de relativizar lo ocurrido. “El árbitro, acierta o se equivoca, pero hay que vivir con eso, tenemos 3 puntos y a seguir”.
Una frase que, dicha desde el equipo que sale beneficiado, suena muy distinta. Porque claro, vivir con ello es más fácil cuando los puntos ya están en el bolsillo. El problema es que siempre hay alguien al que le toca “vivir con ello”… y ese día fue el Espanyol.
Incluso intenta cambiar el foco: “Yo defiendo más lo de Jan Virgili que no pueden sancionarle con dos partidos, no veo a mucha gente hablando de eso”. Un intento de desviar el foco que no responde al tema en cuestión.
“No van a cambiar nada”: resignación… o falta de empatía
Donde el tono se vuelve más discutible es al referirse a las protestas del Espanyol. “Ellos pueden protestar lo que quieran, no van a cambiar nada”.
Es cierto que no va a cambiar el resultado. Pero eso no significa que no haya que señalar lo ocurrido. Confundir resignación con normalidad es peligroso, porque acaba convirtiendo errores graves en algo asumido.
Su reflexión final tampoco ayuda a rebajar la sensación: “EL Mallorca también ha vivido injusticias, igual que todos los equipos, hay que saber convivir con ellas, a veces la vida no es justa”.
Sí, el fútbol tiene errores. Pero no todos pesan lo mismo. Y no todos deciden partidos de esta manera.
Un discurso que no cierra el debate… lo reabre
Samu Costa cierra con un mensaje de rutina, con un consejo que nadie le ha pedido: “El Espanyol tiene que seguir hacia adelante, yo ya estoy con la cabeza en el Elche”.
Lógico se puede pensar desde su posición. Pero insuficiente para quien sigue viendo esa jugada en la cabeza. Porque el problema no es pasar página. El problema es que esa página se escribió mal… y nadie la corrige.
Y mientras eso siga pasando, este tipo de declaraciones no apagan el fuego. Lo avivan un poco más.






