En el Espanyol se respira ambición y, sobre todo, se nota cuando un futbolista quiere estar aquí de verdad. Lo cuenta Sergio Escario en Mundo Deportivo: el club y Roberto Fernández dijeron “no” a una oferta de 11 millones de euros del Niza. Y ojo, hablamos de un equipo que juega en Europa League, que incluso estuvo a un paso de la Champions, y que encima le ponía al delantero cordobés un contrato mucho más suculento. Aun así, ni se lo pensó.
Roberto acaba de aterrizar como futbolista en propiedad en Cornellà -no hace ni dos meses que es oficialmente perico-, pero ya ha dejado claro que este es su sitio. Y lo más llamativo de toda esta historia es la claridad con la que se plantó: no quiso oír hablar de cambiar de aires, tiene contrato hasta 2030 y lo que quiere es crecer con el Espanyol. Esa mezcla de compromiso y confianza, tanto por su parte como por la del club, dice mucho del proyecto que se quiere armar.
El propio Roberto lo resumió hace unas semanas con frases que ya son casi lema en la grada como “uno está donde quiere estar”. Además, dejó otra sentencia que define bien su carácter: “La presión es para los neumáticos”. Es difícil no conectar con alguien que habla así, y de hecho, la comunión con la afición fue inmediata.
En lo deportivo, los números ya le respaldan. Sus seis goles en 19 partidos del curso pasado fueron clave en la permanencia sufrida del equipo, y desde que llegó, Manolo González lo tiene como indiscutible. Solo se quedó en el banquillo en su debut, contra el Valladolid, y aun así marcó. Eso explica por qué el club no quiso escuchar al Niza: este delantero no es solo un goleador, es un símbolo de que en el Espanyol hay gente que cree en el proyecto.
Al final, la historia deja un mensaje potente. El Espanyol no solo no vende a su ‘9’ titular pese a que doblaban lo que costó hace dos meses, sino que refuerza su idea de mirar hacia arriba con los que quieren estar. Y Roberto, con su “no” rotundo a Francia, demuestra que lo suyo con la blanquiazul no es un paso más en su carrera, sino un compromiso de verdad.







