
El Espanyol creyó haber abierto el marcador ante el Sevilla alrededor del minuto 62, cuando Omar El Hilali recogió un despeje de Vlachodimos y conectó un buen disparo desde la frontal. El balón acabó dentro, el RCDE Stadium estalló y el lateral salió a celebrarlo como merecía. Era también una pequeña reivindicación personal justo cuando la llegada de Andoni Gorosabel ha aumentado la competencia en el lateral derecho. Con el Sevilla en inferioridad numérica, aquel 1-0 parecía cambiar por completo la noche.
Miguel Sesma acude al monitor y anula el 1-0 del Espanyol
La celebración quedó congelada mientras Daniel Jesús Trujillo, desde la sala VOR, revisaba la acción. El aviso llevó a Miguel Sesma Espinosa hasta el monitor, donde el árbitro entendió que Marcos Fernández estaba adelantado y molestaba al último defensor sevillista. Tras varios minutos de espera, el tanto fue anulado y el marcador volvió al 0-0.
Marcos Fernández, señalado por un fuera de juego posicional
Marcos Fernández no tocó el balón y tampoco participó en el remate de El Hilali. La decisión se tomó porque, según la interpretación arbitral, el delantero perico está por detrás del portero y en la trayectoria visual de Castrín durante toda la acción.
Qué dice la norma sobre la interferencia de un atacante
Aquí está la parte que suele levantar la discusión. Estar en posición de fuera de juego no constituye por sí solo una infracción. La Regla 11 de la IFAB establece que el jugador debe ser castigado si interviene en el juego o perjudica claramente a un adversario, ya sea bloqueando su visión, disputándole el balón o realizando un movimiento que limite su capacidad para jugarlo. Sesma y Trujillo consideraron que la presencia de Marcos cumplía ese último supuesto.







