Pol Lozano ha comparecido en rueda de prensa dos días después del 4-1 en Villarreal y a tres del Espanyol – Celta. El centrocampista, que ya dejó mensajes claros tras la derrota, se ha convertido en la voz de un vestuario que necesita un “reset” anímico.
Lo que sucedió en La Cerámia no fue solo una derrota abultada. Fue una noche incómoda, de esas que dejan ruido alrededor y preguntas dentro. El Espanyol sigue sexto tras 23 jornadas pero el golpe emocional fue evidente. Y ahora, con el Celta esperando en el RCDE Stadium dentro de tres días, toca dar la cara.
Este miércoles lo ha hecho Pol Lozano.
Un vestuario que necesita reencontrarse
Hace apenas unas semanas el equipo vivía un clima muy distinto. Se hablaba de bloque sólido, de equipo competitivo, de ese Espanyol que sabía sufrir y que exprimía cada partido. Hoy el tono en el entorno ha cambiado. Más críticas, más dudas, más debate.
En medio de ese contexto, la comparecencia de Pol Lozano adquiere un valor especial. No es solo una rueda de prensa más en semana de partido. Es la primera voz del vestuario después del golpe en Villarreal.
Un partido que mide el ánimo
El duelo ante el Celta no es solo un cruce directo entre sexto y séptimo. Es una prueba mental. El Espanyol encadena seis jornadas sin ganar y necesita frenar la dinámica cuanto antes. No tanto por la clasificación, que aún mantiene al equipo en zona europea, sino por lo que transmite.
El RCDE Stadium será escenario de algo más que noventa minutos. Será un examen de carácter.
Pol Lozano, termómetro del momento
El centrocampista perico comparece en un momento delicado. Su figura, siempre asociada al trabajo, al equilibrio y a la energía del equipo, representa bastante bien el estado actual del grupo. Tras verlo visiblemente afectado al acabar en partido del lunes, se esperaba con atención a lo que transmitiese ante los micrófonos para intuir cómo está el vestuario por dentro.
No se trata de dramatizar. Tampoco de restar importancia. Se trata de entender el momento. De asumir que el fútbol cambia rápido y que, cuando llegan los baches, la reacción empieza también por las palabras, por el discurso de los protagonistas.
No escondió que la semana está siendo dura. “No es una semana fácil. Mentalmente tenemos que limpiar un poco lo que ha pasado. Al final tenemos una oportunidad única porque jugamos en casa, estamos convencidos de que podemos ganar y recuperar la sensación de que podemos ganar a cualquiera. Eso es muy importante. Tenemos la mentalidad de que hay que ganar para revertir la situación. Lo haremos seguro”.
Habla de limpiar la cabeza. De recuperar sensaciones. De ganar. Siempre ganar.
Encajar, desconectarse y perder duelos
Cuando se le preguntó qué ha cambiado respecto a la primera vuelta de 34 puntos, no se fue por las ramas. “Nos está pesando mucho encajar goles. En Villarreal empezamos bien. Al encajar ya no estuvimos bien y creo que pasa más por un tema mental, por ganar duelos y situaciones individuales”.
Mental. Y duelos.
Esa es la explicación que más repitió. Antes el equipo ganaba esas pequeñas batallas. Ahora no siempre. “Es un cúmulo de cosas que no nos tiene que preocupar en exceso porque es algo que ya teníamos y lo hemos perdido. Lo tenemos y lo tenemos que recuperar cuanto antes, mejor”.
No habla de falta de calidad. Habla de perder algo que ya se había construido.
Sobre lo físico fue igual de claro: “Hay un tema de duelos. Es uno de los principales. Tenemos que ganar más duelos individuales”.
Sencillo. Directo.
Crédito ganado y fe en el equipo
En uno de los momentos más importantes de la rueda de prensa, Pol miró al perico que duda. “Hay que ganar este sábado. Hay que confiar en el equipo que ha hecho 34 puntos en una vuelta. Nos hemos ganado el crédito para que se pueda confiar en nosotros. El fútbol es esto: una fe ciega. Llevamos un punto en 2026 pero la realidad es que la primera vuelta fue espectacular y nos merecemos ese punto de confianza que nos hemos ganado”.
Ahí está la esencia del mensaje. Confianza aunque la racha no acompañe.
Orgullo por estar sextos… y rabia por no estar más arriba
Cuando miró la clasificación, no se dejó llevar solo por la frustración. “La miro con orgullo. Estar sextos con 34 puntos en una vuelta es para estar orgullosos del equipo”.
Pero también fue honesto con la otra cara: “Pero también hay rabia por haber tenido esta mala racha. Podríamos estar más arriba. Hay que insistir en nuestra idea y en la mentalidad que nos ha inculcado el técnico”.
Orgullo por lo hecho. Rabia por lo perdido. Esa mezcla define el momento del RCDE.
Arbitrajes y pequeños detalles
El debate arbitral apareció, como era inevitable. Pol fue claro sin dramatizar. “Es cierto que en los últimos partidos no nos está cayendo nada a favor. Cuando estás en esta situación todo va en contra. A lo mejor en la primera vuelta, estas faltitas que ahora nos pitan o que no nos pitan, no era así. Pero bueno, no creo que sea un tema de arbitrajes. Evidentemente ellos pueden fallar, porque es obvio que han fallado. Tanto en Valencia como el otro día, la falta del gol de Roberto es la misma que hace el Valencia con Rubén. Y yo creo que al final son situaciones que son pequeños detalles, como decía antes, y ahora se notan mucho más porque no estamos bien en juego. Y si el árbitro falla pero nosotros metemos más goles que el rival, no estaríamos hablando de esto seguramente«.
Mercado y plantilla: autocrítica antes que reproches
Sobre si la plantilla ha sido corta o mal reforzada por un exceso de confianza en el potencial de la plantilla, tampoco buscó refugio. “Puede haber muchas lecturas. Al final pueden haber mil explicaciones sobre por qué estamos en esta situación, y si ahora estuviéramos ganando y al principio no hubiéramos ganado pues no pasaría nada del mercado de invierno y que se nos hayan ido los jugadores. Evidentemente que nosotros somos la plantilla que somos. Creo que nos hemos reforzado mucho respecto al año pasado y por eso estamos donde estamos”. Para él, el problema es más de juego que de despachos.
Recordó que el grupo ha mejorado respecto al año pasado y que el nuevo fichaje, Cyril Ngonge, “nos aportará mucho”. Y dejó algo que suena a orgullo interno ante la actual situación: “Yo conozco a todos los compañeros desde hace mucho tiempo. Sé cómo juegan, sé cómo pueden rendir en Primera división. Yo creo que, evidentemente, estar sextos con 34 puntos es una primera vuelta muy buena. Pero la plantilla tampoco es como para perder tanto.”.
Dar la cara y pedir “confianza máxima”
En la parte final, apareció una pregunta casi incómoda: si molesta tener que salir otra vez a pedir confianza. Pol lo asumió con naturalidad. “Forma parte del fútbol. Cualquier equipo del mundo, cuando encadena una mala racha, todas las personas piden explicaciones o creen que tienen la solución. Yo creo que es normal, forma parte del ambiente del fútbol, pero yo no tengo ningún problema en venir aquí y decir que confíen en nosotros porque al final es nuestro trabajo dar la cara y ser conscientes de donde estamos y defender esta camiseta y sobre todo tener las cosas claras de lo que tenemos que hacer para revertir la situación”.
Pidió “confianza máxima” y que el sábado la afición esté ahí.
Reset y volver a poner todo en su sitio
La palabra apareció sola. Reset. Y Pol no la esquivó. “Sí… Es lo que he dicho más o menos de los arbitrajes. Todo nos va en contra”.
Recordó incluso una jugada del inicio de temporada: “Me acuerdo del primer partido que el Atlético combina y la tira al palo. Ahora nos la meterían por la escuadra”.
Detalles. Siempre los detalles.
Y cerró con la idea que resume todo: “Eso se cambia ganando, teniendo confianza y que todo vuelva a su sitio”.
No prometió revoluciones. Prometió trabajo y convicción. Y en ese mensaje, más que en cualquier sistema táctico, está la hoja de ruta del Espanyol para este sábado.







