José Rojo Martín, Pacheta, se pasó por el programa El Cafelito de Josep Pedrerol para repasar su trayectoria como futbolista y entrenador. Entre recuerdos de su carrera y reflexiones sobre el fútbol actual, apareció inevitablemente el Espanyol, un club que sigue ocupando un lugar especial en su memoria.
El actual entrenador del Granada no escondió el cariño que mantiene por el equipo perico. Al hablar de su etapa en Barcelona se le notaba cómodo, como quien vuelve mentalmente a una casa que fue importante en su vida. Y cuando salió el tema de si algún día le gustaría entrenar al Espanyol, su respuesta fue rápida y directa: “Sí, sí, sí, sí, sí. Claro que sí. ¿Cómo no? Ahora está muy bien, me alegro”.
Una respuesta que deja claro que la idea de dirigir algún día al Espanyol no le resulta ajena en absoluto. De hecho, el propio técnico recordó un detalle muy simbólico que le conecta con el club: “Tengo una puerta en el campo. Es verdad. Tengo una puerta con el número 94”.
Un gesto del club que mantiene viva esa relación emocional con el espanyolismo.
Sarrià, los recuerdos y un debut inolvidable
Durante la conversación con Pedrerol también aparecieron los recuerdos de Sarrià, el estadio que marcó una época en la historia del Espanyol. Pacheta fue uno de los jugadores que vivió aquellos últimos años del mítico campo y guarda imágenes muy claras de aquella etapa: “Correcto, correcto. Y el último partido jugué en Sarrià, contra el Valencia”.
La charla derivó hacia el ambiente del estadio y el impacto que tenía jugar allí. Pacheta lo describió con nostalgia, casi como quien vuelve a ver una escena de su juventud: “Que era maravilloso jugar en Sarrià. Lleno el campo, aquello…”
También recordó su debut con la camiseta blanquiazul, un estreno que mezcló ilusión y mala suerte: “Mi debut, en septiembre. Nos firman en junio, me lesiono en pretemporada en Holanda y juego el primer partido contra el Barça”.
Aquel día incluso llegó a marcar, aunque el destino tenía preparada otra historia: “Hice un golazo de cabeza. Lo anulan por falta de Pochettino a Koeman”.
Fernando Lara y el Espanyol que pudo ser
Uno de los momentos más llamativos de la entrevista llegó cuando Pacheta reflexionó sobre el crecimiento que pudo haber tenido el Espanyol en otro contexto histórico. El técnico apuntó directamente a un episodio que, en su opinión, cambió el rumbo del club: “Todo esto, Josep, creo que es por la muerte de Fernando Lara”.
El actual entrenador del Granada cree que la figura del empresario habría tenido un papel clave en el desarrollo del Espanyol: “El que se matase Fernando Lara con el coche en una presentación del Espanyol, creo que fue determinante en el crecimiento de ese club. Era el futbolero de Planeta”.
Y fue más allá al explicar por qué: “Ese hubiera hecho un Espanyol, mira que es grande, creo que lo hubiera hecho más grande, Fernando. Tenía capacidad económica y de manejo, una pena”.
Para Pacheta, Lara tenía el perfil ideal para impulsar el club: capacidad económica, peso en la gestión y un vínculo muy fuerte con el fútbol.
El motivo de su marcha del Espanyol
Otro momento interesante de la charla llegó cuando Pacheta explicó por qué terminó marchándose del Espanyol, una salida que, según su propio relato, tuvo un nombre propio: “Yo me marcho porque tengo muchos problemas con Brindisi”.
El técnico habló de una relación complicada con el entrenador argentino de la época. No lo explicó con dramatismo, pero sí con claridad: “Problemas diarios. Muchos”.
Según contó, la situación fue acumulando pequeñas tensiones que acabaron siendo imposibles de gestionar: “Muchas cositas pequeñas que al final hacen grande y que yo no voy a permitir”.
Pacheta explicó que llevaba un registro personal de lo que iba ocurriendo en el día a día y que llegó a exponerlo todo en una conversación directa con el propio técnico: “Yo apunto muchas cosas del día a día”.
Y recordó el momento en el que tomó la decisión de marcharse: “El día que hablé con él, le conté todos. Y le dije que me iba”.
Un adiós con el cariño de la grada
A pesar de aquella salida complicada, Pacheta guarda un recuerdo muy positivo de su despedida del Espanyol. La relación con la afición quedó intacta, algo que para él sigue siendo muy importante: “Jamás se me olvida la despedida”.
El técnico recordó un momento que todavía hoy tiene muy presente: la grada del estadio mostrándole cariño cuando se marchaba: “No se me olvida la grada con Pacheta. Toda la grada”.
Ese recuerdo explica en parte por qué, tantos años después, el Espanyol sigue siendo un club especial en su historia.







