El Espanyol sigue dándole vueltas al golpe del Metropolitano, pero dentro del vestuario el mensaje es otro: cabeza arriba y a lo siguiente. Omar El Hilali lo dejó bastante claro ante los medios del club, con ese tono de futbolista que no se esconde y que habla como si estuviera en el vestuario con los compañeros. “Pues a remangarse, ya no sirve nada pensar en el partido pasado y a pensar en Elche. La verdad que estamos muy lilusionados, con mucha ambición y con ganas de sacar adelante”. Se le nota que hay ganas de cambiar la dinámica cuanto antes.
“El equipo no se dejó ir en ningún momento” pese a la derrota en el Metropolitano
El lateral quiso defender la actitud del grupo en un campo donde casi siempre pasa algo malo si te despistas un segundo. No habló de excusas, sino de contexto. “Creo que el equipo no se dejó ir en ningún momento. Sabíamos que íbamos a un campo muy complicado contra un rival que todos sabemos de la magnitud que es. Pero bueno, ya te digo, el resultado sí que es verdad que no fue positivo, pero nos llevamos también cosas buenas del partido y las cosas que no, pues mejorarlas para este fin de hacerlo bien”.
El partido dejó un duelo tenso precisamente entre Omar y Ademola Lookman marcado por roces, agarrones y provocaciones constantes. El lateral perico intentó frenar al atacante con guerra psicológica -hasta provocar un “¡Deja de hacer eso!”-, pero la superioridad atlética terminó imponiéndose. Lookman acabó marcando y el pulso quedó como una anécdota dentro de una derrota sin paliativos.
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— Movistar Plus+ Deportes (@MPlusDeportes) February 24, 2026
El gol tras el descanso, ese momento que cambió todo
Hay partidos que giran en una jugada, y en el Metropolitano fue justo al volver del vestuario. El Hilali lo explicó con bastante naturalidad. “Nada, sabíamos que cuando hemos entrado al vestuario que el resultado estaba ajustado y estaban creando en peligro nosotros también. Pero bueno, era muy importante también mantener la seguridad defensiva que creo que habíamos hecho en la primera parte. Y bueno, al salir nos han metido ese gol que nos ha condicionado mucho. Como te he dicho antes, en ese campo remontar un resultado es muy complicado y bueno, al final el resultado se dio así”.
La racha negra de 2026: paciencia, trabajo… y fe en que cambie ya
El dato pesa: el Espanyol no ha ganado en lo que va de año. Pero dentro del vestuario no suena a drama absoluto, sino a algo que tarde o temprano se romperá. “Bueno, sabíamos que podía pasar. Al final todos los equipos tienen rachas. Lo bueno de estas cosas es que en cualquier momento pueden cambiar y esperemos que sea esta semana porque tenemos la ambición y como te he dicho antes la ilusión de que pueda ser así”. No hay recetas mágicas, solo insistir. Y ahí insistió también en lo que se está trabajando: “Hay que incidir en lo defensivo y en lo ofensivo y bueno, estamos trabajando día a día para que eso vaya mejorando. Estamos también trabajando mucho lo que es la seguridad defensiva que creo que es lo que nos ha llevado a principio de temporada a tener esos resultados y a partir de ahí pues ponerlo en el campo”.
La solución, según El Hilali: una palabra muy simple… y muy difícil
Cuando le preguntaron por la forma de salir del bache, no dio rodeos ni discursos largos. Fue directo, casi como si lo gritara desde dentro. “Sencillo, ganar. Al final la palabra es ganar. Ahora mismo ganar sería un punto de inflexión, un cambio y a partir de ahí creo que las cosas se verían de otra manera. Así que la palabra, como te he dicho antes, sería ganar”. Tan básico que duele. Tan cierto que nadie puede discutirlo.
Optimismo intacto pese a todo: “El equipo está muy mentalizado”
Lo curioso es que, pese a los resultados, no transmite resignación. Más bien lo contrario, como si hubiera una especie de orgullo herido. “Sí, siempre la hemos tenido. Al final, como te he dicho antes, todos los equipos tienen rachas pero nosotros optimismo siempre lo hemos tenido. A veces han salido las cosas, otras veces no. Pero como te he dicho, creo que esta semana el equipo está muy mentalizado de sacar los tres puntos porque ya toca”. Ese “ya toca” suena a vestuario cansado de esperar, pero todavía convencido de que el giro está cerca.







