
Martín ha explicado que quería hablar de la propiedad porque es “responsable de todo lo que acontece para bien o para mal alrededor del Real Club Deportivo Espanyol”. A partir de ahí, ha cuestionado la distancia entre la ilusión generada por la llegada de Alan Pace y la realidad que percibe ahora mismo.
De Alan Pace a “Alan Chen”
El comentario más contundente ha llegado cuando Martín Chico ha comparado la política de la nueva propiedad con la de Chen Yansheng. No porque crea que sean exactamente la misma persona ni porque las circunstancias sean idénticas, sino porque no aprecia un cambio profundo en la manera de gestionar el club.
“Ahora se le puede llamar tranquilamente, al menos por mi parte, Alan Chen, porque realmente la política que está siguiendo es la misma o peor incluso que la de nuestro pasado dueño o presente copropietario”, ha afirmado.
La frase tiene mala leche, está claro, pero resume el desencanto que quería expresar. La llegada de Pace fue presentada como el inicio de una etapa distinta. Había caras nuevas, un discurso moderno y muchas ganas de creer que el Espanyol iba a cambiar de velocidad. Con el paso de las semanas, Martín admite no encontrar todavía esas diferencias.
La ilusión inicial se ha ido enfriando
Martín Chico ha recordado los primeros días de la nueva propiedad, cuando el ambiente alrededor del club era bastante distinto. Las visitas, las fotografías y los mensajes públicos ayudaron a construir una sensación de nuevo comienzo.
“Todo era bonito, todo era ideal, todo era lúcido”, ha recordado antes de señalar que el tiempo ha servido para colocar las cosas en su sitio.
Su crítica no se limita a la ausencia de grandes anuncios. También apunta a la falta de información sobre lo que está pasando dentro del club. La afición conoce algunos movimientos, escucha mensajes generales y trata de interpretar señales, pero sigue sin tener demasiado claro cuál es el margen real de la propiedad ni hasta dónde pretende llegar en este mercado.
Monchi despertó una ilusión enorme
La contratación de Monchi fue uno de los grandes golpes de efecto de la nueva etapa. Su currículum, su prestigio y su trayectoria hacían pensar que el Espanyol incorporaba a una figura capaz de elevar el nivel de toda el área deportiva.
Martín Chico reconoce que también se dejó llevar por aquella ilusión. “Cuando ha venido el señor Monchi, pues como todos una ilusión tremenda, tremenda porque estamos hablando de uno de los directores deportivos en teoría más prestigiosos, no de España, sino del mundo, diría yo”, ha explicado.
No cuestiona tanto la capacidad del gaditano como las herramientas que tiene a su disposición. Porque un director deportivo puede conocer jugadores, abrir puertas y tener una agenda enorme, pero luego necesita dinero, margen salarial y respaldo para completar operaciones.
La sospecha de que Monchi fue un reclamo
La parte más crítica de la intervención ha llegado al valorar el impacto que tuvo la llegada de Monchi en la campaña social del club. Martín cree que su figura pudo servir para alimentar la ilusión y empujar el crecimiento del número de socios y abonados.
“Yo creo, es lo que estoy pensando, que este señor Alan Chen ha utilizado a Monchi como cebo para el aumento de número de socios y abonados, es que no encuentro otra explicación”, ha asegurado.
Es una acusación dura y nace de la sensación de que el mercado todavía no está respondiendo a las expectativas creadas. La llegada de un nombre tan potente como Monchi invitaba a imaginar un verano con movimientos ambiciosos. A pocos días del inicio liguero, Martín no ve ese salto.
El mercado no convence a Martín Chico
El análisis también ha entrado en los fichajes realizados hasta ahora. Martín no niega que puedan rendir bien ni sentencia a nadie antes de competir, pero considera que el Espanyol no ha incorporado todavía suficientes piezas que marquen diferencias.
“Si hablamos de refuerzos, sinceramente yo no veo unas perspectivas halagüeñas como para que el club dé un salto en calidad, no hablo de cantidad, hablo de calidad”, ha argumentado.
Entre las incorporaciones, ha situado a Álex Calatrava como el futbolista que más puede encajar en esa idea de elevar el nivel. Sobre Quilindschy Hartman y Gabriel Moscardo ha mostrado más cautela, al entender que todavía no han demostrado qué impacto real pueden tener en el equipo.
“¿Tal vez quién, Calatrava? Tal vez el único, porque los otros dos hasta ahora, Hartman y Moscardo no han demostrado nada. Esperemos que sí, que lo demuestren, ojalá”, ha añadido.
Quedan pocos días para el inicio de LaLiga
La preocupación de Martín Chico no nace únicamente de los nombres, sino también del calendario. El inicio de la competición se acerca y cualquier fichaje que llegue tarde necesitará un proceso para adaptarse al vestuario, al entrenador y al modelo de juego.
“Estamos a fecha 6 de agosto, dentro de 12 días comienza la competición y, señores, si no se hacen fichajes, digamos que marquen alguna diferencia, ya me dirán ustedes”, ha advertido.
El argumento es sencillo. No basta con fichar antes del cierre del mercado. Si los jugadores llegan cuando LaLiga ya lleva varias jornadas, es posible que Manolo González necesite varias semanas antes de poder contar con ellos en plenitud.
El coste de esperar hasta el final del mercado
La estrategia del Espanyol parece pasar por aguardar oportunidades, apurar negociaciones y aprovechar los movimientos que se produzcan en clubes con plantillas demasiado amplias. Puede ser una vía lógica cuando el presupuesto es limitado, pero también tiene un coste deportivo.
“Si se traen, tiene que ser ahora, porque cuando se adapten al equipo, al club, cuando Manolo González quiera disponer de ellos, ¿cuánto habrá pasado, un mes, mes y pico, dos meses, hasta que se acoplen?”, se ha preguntado Martín.
La cuestión que deja encima de la mesa es incómoda: ¿cuántos puntos puede perder el Espanyol durante ese periodo? El equipo necesita llegar preparado al inicio, porque una mala salida puede generar nervios, dudas y un ambiente que luego cuesta mucho corregir.
Una crítica desde la preocupación, no desde el deseo de que todo salga mal
Martín Chico también ha querido dejar claro que su posición no nace de querer anticipar una catástrofe. Su tono ha sido pesimista, eso es cierto, pero desde la preocupación de quien entiende que el equipo todavía necesita piezas importantes.
“Ojalá que sean victorias, yo no estoy haciendo de mal agorero”, ha matizado antes de insistir en que la planificación actual no le transmite demasiada tranquilidad.
Esa puntualización importa. La crítica no busca que el Espanyol pierda para tener razón después. Busca exigir a la propiedad que convierta su discurso en decisiones visibles y que aproveche el trabajo de Monchi con recursos suficientes.
“Nos ha colado por toda la escuadra un golazo”
La Opinión del Día ha terminado con otra frase contundente. Martín Chico considera que Alan Pace ha vendido una ilusión que, por ahora, no se ha traducido en la transformación deportiva que esperaba.
“Yo creo que este señor, el señor Alan Chen, nos ha colado por toda la escuadra un golazo. Esperemos, señores, que se lo podamos devolver”, ha concluido.
El mercado todavía no ha cerrado y queda margen para que la fotografía cambie. Pueden llegar futbolistas, pueden aparecer oportunidades y algunos de los refuerzos actuales pueden rendir por encima de lo esperado. Todo eso es posible.
Pero la opinión de Martín retrata un estado de ánimo que existe en una parte del espanyolismo: la sensación de que la nueva propiedad generó grandes expectativas y ahora debe demostrar con hechos que no llegó únicamente para cambiar nombres y fotografías.







