Las cinco batallas que se juegan a puerta cerrada en el Espanyol durante el parón

29 de septiembre de 2026
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Resumen: El parón no solamente sirve para que Manolo González corrija los problemas colectivos del Espanyol. También abre una pequeña competición interna. Hay puestos sin dueño, jugadores que regresan, fichajes que necesitan dar un paso adelante y futbolistas que han aprovechado las primeras jornadas para modificar las jerarquías. El amistoso ante el Ipswich puede convertirse en el primer banco de pruebas antes del Málaga.

Puntos clave:

    • La defensa sigue sin tener una pareja de centrales completamente consolidada.
    • Moscardo ha jugado bastante más que Pol Lozano, pero el parón puede reabrir la pelea por acompañar a Urko.
    • Bryan Zaragoza afronta sus primeras semanas de trabajo continuado desde que llegó al Espanyol.
    • Puado ya participa parcialmente con el grupo y podría encontrar sus primeros minutos ante el Ipswich.
    • Gorosabel ya entró en una convocatoria, pero todavía espera estrenarse con la camiseta blanquiazul.

No es solamente corregir al equipo: Manolo también tiene que volver a repartir las cartas

Desde fuera puede parecer que durante estas semanas no sucede demasiado. No hay Liga, los internacionales se marchan y el Espanyol desaparece durante unos días del calendario. Dentro de la Dani Jarque, seguramente ocurre exactamente lo contrario.

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Después del descanso concedido a la plantilla, Manolo González ha recuperado al grupo para una semana exigente: entrenamiento ayer lunes, doble sesión este martes, trabajo miércoles y jueves y amistoso ante el Ipswich Town el viernes a las 12:00. Después todavía quedará una sesión el sábado antes de encarar la semana definitiva del Málaga. No es un calendario elegido al azar.

Manolo necesita entrenar. Lo necesitaba Bryan Zaragoza cuando llegó, lo necesita Gorosabel después de una pretemporada extraña y lo necesita especialmente un equipo que terminó el primer bloque de competición dejando una imagen muy pobre ante Rayo y Elche.

Pero además existe otra cuestión. El once del Espanyol todavía no está cerrado.

Las primeras siete jornadas han dejado algunas certezas -Roberto Fernández o Javi Hernández son algunas de las más evidentes-, pero también bastantes puestos donde la jerarquía todavía puede moverse.

Y ahí aparece el otro partido de este parón. El que no tiene puntos ni cámaras, pero que puede acabar decidiendo quién juega en La Rosaleda.

Primera batalla: cuatro centrales y todavía ninguna pareja indiscutible

Es probablemente el gran puzle defensivo de Manolo.

El Espanyol empezó la Liga sin Leandro Cabrera, sancionado durante las tres primeras jornadas. Su ausencia permitió repartir minutos y comprobar alternativas antes incluso de que el capitán pudiera entrar en escena.

Cuando Cabrera regresó para la cuarta jornada contra el Sevilla, el escenario volvió a cambiar.

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Ya entonces en los medios se hablaba directamente de un “puzzle” para Manolo, obligado a escoger entre Cabrera, Unai Núñez, Clemens Riedel y Vanja Drkušić. El uruguayo llegaba además después de dos temporadas siendo una pieza fundamental para el entrenador.

Siete jornadas después, el rompecabezas continúa abierto. Y no se trata simplemente de colocar a los dos centrales que individualmente estén mejor.

Cabrera es el único zurdo natural del grupo, conoce perfectamente los mecanismos de Manolo y ofrece una serie de características que no se repiten exactamente en los demás. Unai aporta experiencia y volumen con balón. Riedel ha demostrado que puede entrar en la rotación y Vanja llegó precisamente para elevar la competencia.

El partido contra el Elche volvió a dejar movimientos. Cabrera y Unai comenzaron de inicio, pero Riedel sustituyó a Unai en el minuto 67. Vanja se quedó en el banquillo. No parece precisamente una posición cerrada.

Y detrás de la elección aparecen más cosas: quién juega en el sector izquierdo, quién ofrece mayor seguridad defendiendo lejos del área, qué central ayuda mejor en la salida y qué pareja se complementa mejor cuando Hartman gana altura.

Manolo tiene centrales. Lo que todavía necesita encontrar es su pareja.

Segunda batalla: Moscardo lleva ventaja, pero Pol puede volver a entrar en la ecuación

Aquí los minutos ayudan bastante a explicar dónde estamos realmente.

Gabriel Moscardo ha participado en cuatro partidos, dos como titular, y suma 174 minutos de Liga. Pol Lozano, en cambio, solamente ha participado en tres encuentros, siempre saliendo desde el banquillo, y acumula 42 minutos. Por tanto, no estamos ante una pelea que empiece de cero. Moscardo lleva ventaja.

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El brasileño fue precisamente titular ante el Rayo, aunque Manolo lo sustituyó al descanso junto a Hinojo y Bauza después de una primera parte muy mala del Espanyol. La entrada de Edu Expósito, Marcos Fernández y Bryan Zaragoza ayudó a cambiar la cara del equipo durante los primeros minutos de la segunda mitad.

Eso tampoco convierte el experimento en una sentencia contra Moscardo. Tiene 20 años, llegó este verano cedido por el PSG y su adaptación todavía está en marcha. Además, llega con una particularidad interesante: durante su etapa anterior en Braga fue utilizado muchas veces como central, aunque su posición natural sea el mediocentro.

Pol representa prácticamente lo contrario. Conoce al entrenador, conoce el club y conoce perfectamente el fútbol que llevó al Espanyol a competir durante la temporada anterior. Quizá por eso su candidatura adquiere interés precisamente ahora, cuando Manolo busca recuperar parte de aquella esencia.

Y por encima de los dos aparece Urko González de Zárate.

Si Urko continúa siendo el punto de equilibrio, la pregunta pasa a ser quién debe acompañarlo.

Moscardo ofrece físico, recorrido y capacidad para actuar en distintas alturas. Pol puede aportar conocimiento del sistema, agresividad y una interpretación mucho más interiorizada de lo que pide Manolo.

Y la elección afecta también a Edu Expósito. Porque si Manolo recupera un doble pivote más reconocible, Edu puede adelantar su posición y recibir más cerca del área, donde probablemente pueda explotar mejor sus virtudes.

Por eso la pelea Pol-Moscardo no afecta únicamente a dos futbolistas. Puede cambiar toda la estructura del centro del campo.

Tercera batalla: Bryan Zaragoza ya no puede escudarse en la adaptación

El caso de Bryan tiene un contexto importante. Cuando llegó al Espanyol, prácticamente no había tenido pretemporada normal. Había estado apartado de la dinámica colectiva en el Bayern y aterrizó en Barcelona lejos del ritmo necesario para competir inmediatamente.

Manolo fue bastante claro desde el principio. Antes del Sevilla explicó que Bryan necesitaba “ir compitiendo y entrenando para coger el ritmo cuanto antes”. Su entrada debía ser progresiva. Un extremo que anoche Monchi confirmaba en su entrevista a ‘El Larqguero’.

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Y así ha sucedido. Primero convocatoria. Después minutos desde el banquillo. Contra el Rayo ya disputó toda la segunda parte. Y ante el Elche llegó finalmente la titularidad, jugando hasta el minuto 67.

La progresión física es evidente, y ahora llega una fase diferente. Bryan ya tiene entrenamientos, minutos y estas semanas para terminar de ponerse al nivel que necesita Manolo. Y eso eleva también la exigencia.

El Espanyol buscó durante buena parte del mercado un futbolista precisamente de sus características. Cuando se cerró la operación ya quedó claro que incorporar un extremo era una de las prioridades de la dirección deportiva de Monchi. Bryan llegó para aportar velocidad, uno contra uno y desequilibrio.

Él mismo tampoco escondió las expectativas durante su presentación: “vengo a hacer un gran año. Estoy motivado, con muchas ganas y lo único que quiero es volver a disfrutar y sacar mi fútbol”.

Hasta ahora hemos visto momentos.

Después del parón tocará empezar a pedir continuidad.

Cuarta batalla: Puado vuelve y puede mover prácticamente todo el ataque

Y mientras Bryan acelera aparece el futbolista que puede modificar por completo el reparto ofensivo.

Javi Puado está cada vez más cerca.

El capitán sufrió en enero una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha y comenzó a participar progresivamente con sus compañeros a principios de septiembre. Ya entonces Manolo explicó que esperaba que pudiera entrar realmente en dinámica de grupo durante este parón.

El plan se está cumpliendo.

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Puado ya trabaja parcialmente con sus compañeros y las informaciones publicadas durante los últimos días apuntan al amistoso ante el Ipswich como una posible oportunidad para disputar sus primeros minutos, siempre dependiendo de las sensaciones y sin asumir riesgos innecesarios.

Han pasado muchos meses. Nadie debería esperar que regrese inmediatamente siendo el Puado anterior a la lesión.

Pero su vuelta plantea un problema maravilloso para cualquier entrenador: ¿dónde lo coloca?

Porque Puado puede partir desde la izquierda, acercarse al delantero o jugar por dentro. Bryan también encuentra su hábitat natural partiendo desde ese costado. Roberto Fernández está respondiendo arriba y Javi Hernández se ha convertido en uno de los futbolistas más importantes de este comienzo.

De repente, Manolo puede pasar de tener ausencias a tener que tomar decisiones incómodas. Bryan y Puado pueden competir directamente. Pero también pueden convivir.

Y ahí aparece uno de los experimentos más interesantes del parón: comprobar si el entrenador busca un ataque con ambos, Roberto como referencia y otro futbolista por detrás, o si entiende que necesita mantener mayor equilibrio.

La vuelta de Puado no añade simplemente un jugador. Puede obligar a reconstruir todo el ataque.