Hoy no es un día más en la agenda institucional del Espanyol. Mao Ye y Antonio Dávila, dos de los pesos pesados del club, viajan a Madrid para reunirse con el Comité Técnico de Árbitros, en un encuentro que ya estaba previsto desde hace días, pero que tras lo de Mestalla ha ganado en tensión, urgencia y significado.
La visita estaba pensada tras lo del Girona, pero el esperpento de Mestalla lo ha puesto todo patas arriba. Porque ese penalti señalado por Hernández Hernández en el 93’, con el VAR de Milla Alvéndiz en silencio absoluto, ha terminado por colmar la paciencia de un club que viene tragando desde hace semanas.

Un penalti que nadie entiende… y un VAR que no aparece
Rubén Sánchez, Lucas Beltrán y un agarrón de Ramazani en el origen. Lo han repetido una y otra vez en tertulias, programas y redes: la jugada está viciada desde el inicio. Pero nada. Hernández señaló penalti y el VAR se desentendió. Como si no hubiera ocurrido nada.

Manolo González explotó en rueda de prensa, como viene haciendo últimamente, pero esta vez lo hizo con una frase que retrató el sentir perico: “No sé si han ido, igual han ido al bar del Gol Norte o el Gol Sud”. La sensación de impotencia se ha convertido en rutina.

El CTA, citado tras el derbi… y en medio de una tormenta
La reunión no se pidió por Mestalla. Se pidió tras el Espanyol – Girona, cuando en el RCDE Stadium ya había motivos de sobra para levantar la voz. Dos penaltis señalados a favor del Girona, uno de ellos con un agarrón muy discutido y otro con el VAR ausente, mientras que una acción idéntica sobre Roberto en el área rival se ignoró sin pestañear.

A eso se le suma un descuento de solo cuatro minutos, cuando en partidos similares se han dado siete u ocho. “No justifico nada, ¿pero cuatro minutos?”, dijo entonces Manolo. Hoy, todas esas dudas vuelven a la mesa, ahora con el agravante de Mestalla.
El espanyolismo necesita explicaciones… no más excusas
El objetivo del club es claro: entender los criterios del CTA y exigir que se apliquen con la misma vara de medir para todos. Aunque la fe en obtener respuestas claras es baja. Lo dijo Louzán, presidente de la RFEF, ayer mismo: “A veces buscamos más la excusa que otra cosa”. Pues bien, en el Espanyol ya no se buscan excusas. Se buscan hechos y garantías. Y es que el hecho es que la afición lleva semanas con la sensación de agravio.

La reunión, primer paso para alzar la voz de verdad
Aunque la comitiva esté compuesta por perfiles institucionales, en el fondo este encuentro es la primera gran acción del club tras semanas de arbitrajes polémicos. Manolo ha hecho de portavoz solitario durante demasiado tiempo, pero el peso ahora lo deben asumir los despachos.
Queda por ver si hoy en Madrid se obtiene alguna explicación y como sucedió en una reunion de similares características tras un escandaloso arbitraje en Mallorca, o todo se queda en palmaditas en la espalda y buenas palabras.







