El Espanyol encara uno de esos partidos marcados en rojo en el calendario. La visita del Getafe al RCDE Stadium llega en un momento en el que el equipo necesita responder, no solo con juego, sino sobre todo con resultados. Tras lo ocurrido en Mallorca, el vestuario, dejando de lado la sensación de agravio por el lamentable arbitraje de De Burgos Bengoetxea, se ha quedado con esa sensación incómoda de haber dejado escapar algo que tenía cerca. Y ahí es donde aparece la figura de Manolo González, en un contexto que le obliga a dar un paso al frente también desde el discurso.
Un mensaje marcado por la necesidad de reaccionar
La comparecencia del técnico perico se produce en un escenario en el que ya no basta con competir bien durante fases del partido. El equipo ha demostrado que puede hacerlo, pero también que no está sabiendo traducirlo en victorias. El margen empieza a estrecharse, no ya por la clasificación, sino por la dinámica.
Manolo, a quien ya hay voces en el espanyolismo que cuestionan abiertamente ignorando todos los condicionantes de este curso tan peculiar -falta de refuerzos en enero, arbitrajes tendenciosos…-, es consciente de lo que hay en juego y del estado anímico del grupo. El técnico, en una semana dura tras lo vivido en Son Moix, ha trabajado diferentes aspectos consiente que toca corregir detalles que están marcando la diferencia en los últimos encuentros. Cerrar partidos, sostener ventajas y evitar desconexiones en momentos clave son aspectos que ya no pueden seguir repitiéndose.
Entre el ruido arbitral y el foco en el equipo
La semana ha estado marcada, una vez más, por el debate arbitral. Lo ocurrido en Son Moix ha generado malestar en el entorno y ha vuelto a abrir una conversación que se repite con demasiada frecuencia. Aun así, el foco del técnico está en proteger al grupo y centrar la atención en lo que depende del propio equipo.
El reto pasa por aislar ese ruido y evitar que condicione el rendimiento competitivo. El Espanyol necesita claridad en el campo y continuidad en su juego, sin dejarse arrastrar por factores externos que ya han tenido demasiado peso en jornadas recientes.
Un partido que exige algo más que buenas sensaciones
En ese sentido el enfrentamiento ante el Getafe aparece como una prueba exigente, tanto por el perfil del rival como por el momento en el que llega. El equipo de Bordalás no concede ventajas y obliga a competir cada acción con máxima intensidad. Y eso convierte el partido en un examen de carácter para el Espanyol.
La rueda de prensa de Manolo González ha servido para marcar el tono de lo que viene. Porque más allá del análisis táctico o de las posibles decisiones en el once, el mensaje del técnico es clave. El equipo necesita ganar, pero también convencerse de que puede hacerlo sin dejar escapar lo que ya tiene en la mano.
En la previa, Manolo González compareció con un discurso firme, sin esquivar el contexto pero poniendo el foco donde quiere que esté el equipo: en el campo. “No hay que buscar excusas aunque sean obvias, hay que volver a ganar”, dejó claro desde el inicio, marcando el tono de una semana que ha venido cargada de ruido tras lo ocurrido en Mallorca.
Mallorca, una herida reciente que el técnico quiere cerrar
El técnico quiso pasar página, aunque reconoció el impacto del último partido: “En la vida hay que mirar adelante. Lo de Mallorca ya no tiene remedio. Al equipo le fastidió porque teníamos el partido bastante controlado hasta la expulsión y el empate. Darle vueltas no tiene sentido. Estamos fuertes, con ganas de ganar”. Y añadió una reflexión que conecta con el sentir del vestuario: “Pienso que merecemos más en esta segunda vuelta, pero en el fútbol y en la vida las cosas vienen como vienen”.
El calendario y los tres desplazamientos seguidos
Manolo también fue crítico con la planificación del calendario: “Siempre es importante ganar. Llegaríamos a los 40 puntos, volveríamos a ganar en casa y nos sentiríamos ganadores. No hay que mirar más allá. Lo otro es un tema de la federación, que ha tocado el calendario y nos ha puesto tres partidos fuera en medio de la segunda vuelta. Es una cosa que tampoco acabo de entender, que nadie ha dicho nada y que es otra cosa en la que la Liga o la Federación perjudican al Espanyol. Son cosas que no tienen sentido, que vuelven a pasar y que pasarán una y otra vez”.
El Getafe, un rival que exige el máximo
Sobre el partido, el entrenador fue directo: “Haremos nuestro partido, lo hemos preparado y hay que ganarlo con fútbol. El Getafe te exige que estés al límite. Competirán al máximo. Es difícil y complicado, como todos, pero intentaremos ganar mañana”. También analizó el momento del rival y sus refuerzos: “Ellos tuvieron claro que se tenían que reforzar. Ya lo pedía el míster. Han traído gente nueva para dar un impulso al equipo. Les ha ido bien. Los que han venido les han dado fuerza, sangre nueva y por suerte para ellos lo están haciendo bien en la segunda vuelta”.
Los detalles que están marcando la diferencia
Uno de los puntos clave de su intervención fue el análisis de los pequeños errores: “Cuando el equipo ha ido por cauces normales hemos sido mejores que el rival. Pero no solo es jugar bien, los detalles cuentan mucho. Esos detalles hacen que los partidos no los puedas ganar”. Y puso un ejemplo claro: “El 90 por ciento de los partidos en los que te quedas con diez los pierdes. Es complicado aguantar con diez jugadores. Los detalles hay que volverlos a controlar”.
La receta: trabajo, insistencia y fortaleza mental
Manolo insistió en que la solución pasa por lo básico: “Hay que trabajar y entrenar. En una situación como la que tenemos ahora, que me ha pasado en otras categorías, la única solución es trabajar, que veas al jugador convencido de lo que hace”. Y remarcó la idea central: “La palabra ganar no nos la hemos quitado nunca de la cabeza. Hay que insistir, trabajar y que el equipo no se caiga a nivel mental y futbolístico, que no ha pasado”.
En el plano personal, también dejó un mensaje de estabilidad: “Soy una persona que a nivel de fuerza mental, persistencia, aguantar y luchar no tengo problema. Intento analizar todo desde la objetividad. Hemos tenido partidos malos y buenos. No hay que ponerse nerviosos ni volvernos locos. Dentro de la normalidad hay que ganar, que quizás sucede el día que menos lo mereces. Son muchos años entrenando, que hacen que hayas pasado estas situaciones. Es fútbol, te juegas tu trabajo igual y las hemos sacado adelante”.
Convocatoria, bajas y presencia de la cantera
En cuanto a la lista, confirmó cambios importantes: “Se quedan fuera Calero y Antoniu. Decidimos que pararan hasta el parón para hacer limpio. Queremos ganar un tiempo y que se recuperen. Entra Adama Timera convocado”. Sobre el joven, añadió: “Timera está haciendo una buena temporada. Viene porque Calero no está”.
La presión y el recuerdo de momentos difíciles
Al ser preguntado por la presión, recordó situaciones más exigentes: “Más presión que el día de Las Palmas no tendremos. Es el día de los años que llevo aquí que he visto sufrir más al equipo. Mañana saldremos a darlo todo como hacemos siempre. Hay que ganar con cabeza, jugando a fútbol y compitiendo al máximo nivel”.
El debate arbitral, sin excusas
El técnico no evitó el tema, pero quiso poner límites: “Dentro intentamos ser fuertes, competir y pasar por encima de las adversidades. Desde el cuerpo técnico lo vemos, pero no podemos controlarlo”. Y volvió a insistir en su mensaje principal: “No hay que buscar excusas aunque sean obvias, hay que volver a ganar. Veo al equipo mentalizado, no se ha caído en ningún momento”.
Selección, nombres propios y reconocimiento individual
También hubo espacio para valorar la actualidad internacional: “Creo que Romero está haciendo un año sensacional. Es un chico que hace dos años jugaba en el Villarreal B. Está haciendo una gran temporada. El fútbol no es justo. Cada uno hace su trabajo y el seleccionador toma sus decisiones”.
Sobre Terrats, fue claro: “Lleva semanas que está bien. No le he visto una motivación especial. Estamos contentos con él. Ha sido un año de adaptación y poco a poco está dando su mejor versión. La motivación la veo igual que el día del Mallorca, a tope y con ganas de hacerlo bien”.
La afición, el gran sostén del equipo
Manolo quiso poner en valor el papel del entorno: “No es devolverles, es darles. La afición apoya al equipo y nosotros les tenemos que dar. Más ganas de ganar que tenemos nosotros no las tiene nadie”. Y añadió: “A la afición le pedimos que empuje y ayude, que lo hace siempre. Las muestras son siempre de cariño. Siempre están y siempre ayudan. Es el valor más importante del club”.
Autocrítica, sensaciones y mensaje final al vestuario
El técnico también habló de su trabajo interno: “La hago cada semana. Intento trabajar muchas horas. Tengo la conciencia muy tranquila en ese aspecto. Trabajamos para ser mejores cada día”. Y volvió a incidir en el problema: “Es una obviedad, pero los detalles los tienes que controlar y a veces no es fácil. Como todo gira en torno al resultado no hay mucho más que decir…”.
Sobre el rendimiento, dejó una idea clara: “Te acercan mucho a ganar. Donde no estamos contentos es en los detalles, las expulsiones, los goles… Objetivamente ves cosas del equipo que están bien”.
Y cerró con el mensaje que traslada al grupo: “Hacemos lo de siempre. Trabajar mucho en el campo y con el vídeo. Estamos cerca de los jugadores. Estamos unidos, viajamos juntos y trabajamos juntos. Lo que toca es sacar resultados, que es lo importante en el fútbol”.
Un objetivo inmediato: ganar y llegar a los 40 puntos
La meta está definida: “Llegar con 40 puntos es importante porque virtualmente te da la salvación y te vas al parón más tranquilo. Es volver a ganar, volver a sentirnos como en la primera vuelta”. Y cerró con una idea que resume todo: “La afición con el equipo está contenta a nivel de trabajo, pero decepcionada por los resultados”.
Mañana no hay margen para más lecturas. El Espanyol necesita ganar. Y necesita hacerlo ya.







