Una de las grandes claves para entender por qué este Espanyol conecta con su gente está en su entrenador. Manolo González vive el fútbol sin máscaras, sin frases prefabricadas. Eso quedó claro en el capítulo 62 de Arquitectos, el espacio de LaLiga que conversa con los profesionales que están detrás de los equipos. Una charla larga, pausada y muy reveladora, en la que el técnico perico explicó cómo ha cambiado su Espanyol, cómo gestiona la presión, qué aprendió en los momentos más duros y por qué cree que el fútbol, al final, siempre pertenece a los futbolistas.
“Este premio es del grupo, no mío”
Manolo arrancó la entrevista con humildad tras recibir el galardón a Mejor Entrenador del Mes de diciembre. Lejos de colgarse medallas, dejó claro desde el primer minuto que “considero un premio de grupo, de cuerpo técnico y de equipo”. Y no fue una frase de compromiso: enumeró uno por uno a los miembros de su staff y explicó que “sin el trabajo de la gente que tenemos detrás es imposible ganar nada”.
Esa idea de colectivo atraviesa toda la charla. Para Manolo, el entrenador es la cara visible, pero el éxito solo llega cuando todos reman en la misma dirección y comparten una idea clara de fútbol.
La permanencia del año pasado: presión, miedo y aprendizaje
Uno de los momentos más intensos llegó cuando recordó el tramo final de la temporada pasada. El técnico no escondió nada. “Nadie se esperaba esa racha de cinco derrotas”, explicó, repasando aquel mes de vértigo que llevó al equipo a jugarse la salvación en la última jornada.
La comparación fue muy gráfica: “De jugarte un ascenso a jugarte un descenso no tiene color. Mentalmente es mucho más duro pensar en lo que puedes perder que en lo que puedes ganar”. Manolo explicó cómo el equipo acusó la presión, cómo hubo partidos en los que el rendimiento fue bueno pese a perder y cómo aquella experiencia marcó su manera de preparar al grupo para el futuro.
Cambiar la idea para no estrellarse
Lejos de romantizar el pasado, Manolo reconoció errores. Admitió que en la primera vuelta del curso anterior intentaron demasiadas cosas y que el partido de Girona fue un punto de inflexión. “O yo daba un paso al lado y dejaba mi guion, o nos estrellábamos”, confesó.
Desde ahí nació un Espanyol más reconocible, más sólido y con una idea ajustada a los futbolistas que tenía. Este curso, el mensaje fue distinto: “Nuestro límite no lo tenemos que poner nosotros. Hay que dar un paso adelante y ser un equipo ganador”.
Un equipo más valiente, pero con cabeza
En lo táctico, Manolo explicó por qué este Espanyol es más alto, más agresivo tras pérdida y mucho más vertical. “Yo quiero el balón para atacar, no para dar 50 pases”, dejó claro. La posesión solo tiene sentido si sirve para llegar al área rival.
También fue muy honesto con la flexibilidad táctica: “No se puede presionar igual a todos los rivales”. El Espanyol parte de un 4-4-2, pero rara vez ataca o presiona siempre de la misma manera. Cambia según el rival, el momento del partido y las características propias.
El balón parado, el detalle que marca diferencias
Uno de los aspectos donde más ha crecido el equipo es el balón parado. Manolo lo explicó sin rodeos: “Si no tienes lanzadores y rematadores, da igual lo que trabajes”. La llegada de Edu Expósito y el crecimiento de futbolistas como Cabrera han sido claves.
El trabajo es constante, metódico y adaptado a cada rival. “Tenemos jugadas base y otras que cambiamos según cómo defienda el contrario”, explicó, subrayando que en Primera división cada pequeño detalle decide partidos.
La confianza, el motor de todo
Si hay una palabra que resume la entrevista es confianza. Confianza en los jugadores, en el proceso y en el tiempo. Manolo recordó cómo la afición apoyó al equipo incluso tras derrotas duras y lo que significó escuchar su nombre coreado en momentos complicados. “Eso no se olvida nunca”, dejó caer.
También habló de su visión del fútbol formativo y de dirección deportiva, recordando una enseñanza clave: “No puedes echar a un entrenador solo porque no gana si el equipo trabaja bien y el grupo cree en él”.






