
Resumen: Àngel Fortuño está aprovechando su oportunidad en la portería del Espanyol después de tres temporadas esperando su momento. Tras ser titular ante el Málaga y repetir frente al Atlético de Madrid, el guardameta ha recibido los elogios de Luis Blanco, actual entrenador del Europa y técnico que más veces lo dirigió en el Espanyol B. En una entrevista con Sergio Escario para Mundo Deportivo, Blanco destaca su agilidad, personalidad y capacidad competitiva, convencido de que siempre tuvo condiciones para llegar al fútbol profesional. Su testimonio también ayuda a entender por qué Fortuño decidió quedarse en el club y por qué el Espanyol apostó por renovarlo hasta 2030.
Cinco puntos clave
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- Luis Blanco conoce bien a Fortuño. El técnico del Europa lo dirigió en 72 partidos con el Espanyol B y siempre creyó en su potencial.
- Dos partidos para reivindicarse. El portero respondió ante Málaga y Atlético, ganándose la confianza de Manolo González.
- La estatura nunca fue un impedimento. Sus 1,83 metros los compensa con agilidad, potencia de salto, colocación y personalidad.
- La paciencia empieza a dar frutos. Fortuño prefirió continuar en el Espanyol pese a encadenar varias temporadas como suplente.
- El club siempre confió en él. Su renovación hasta 2030 refleja una apuesta que ahora empieza a encontrar respuesta sobre el césped.
Àngel Fortuño, de esperar durante años a ganarse la portería del Espanyol
Hay futbolistas que necesitan mucho tiempo para encontrar su oportunidad y Àngel Fortuño es uno de ellos. El portero barcelonés, de 25 años, llevaba tres temporadas formando parte del primer equipo del Espanyol sin apenas protagonismo, viendo pasar partidos y entrenamientos mientras otros ocupaban la portería. Primero por detrás de Joan García y Fernando Pacheco, más tarde a la sombra de Marko Dmitrović. Una situación que podía haber acabado con una salida del club, especialmente el pasado verano, cuando volvió a tener que decidir qué hacer con su futuro. Pero Fortuño eligió quedarse. Y ahora, por primera vez, parece que aquella decisión empieza a encontrar recompensa.
Los dos últimos partidos, frente al Málaga y el Atlético de Madrid, han cambiado bastante su situación. En La Rosaleda entró en el once debido a los problemas de espalda de Dmitrović. Ante el conjunto rojiblanco, Manolo González decidió mantenerlo como titular después de su buen rendimiento. Y Fortuño respondió con otra actuación convincente, dejando intervenciones de mérito y transmitiendo seguridad en un momento especialmente complicado para el Espanyol. El propio entrenador justificó su continuidad con una frase bastante clara: “Estuvo bien y no había ningún motivo para sacarlo”.
La aparición de Fortuño ha abierto un debate interesante en la portería blanquiazul. Dmitrović llegó para asumir la titularidad, pero el canterano ha aprovechado los minutos que tanto tiempo llevaba esperando. No significa que la jerarquía haya cambiado definitivamente, porque eso dependerá de las próximas decisiones de Manolo, pero sí que el técnico tiene ahora una alternativa que ha demostrado poder competir en Primera División. Y alguien que lo conoce especialmente bien lleva años convencido de que este momento acabaría llegando.
Luis Blanco, el entrenador que mejor conoce a Fortuño desde su etapa en el filial
Pocas personas pueden hablar con tanto conocimiento de Àngel Fortuño como Luis Blanco. El actual entrenador del CE Europa, que también dirigió al Atlético Baleares, fue su técnico en el Espanyol B y es el entrenador que más veces lo ha alineado desde su ascenso al filial: 72 partidos. Lo ha visto crecer, competir, equivocarse, mejorar y afrontar situaciones que forman parte del aprendizaje de cualquier portero joven. Por eso, sus palabras tienen un valor especial ahora que el futbolista empieza a ganar protagonismo en el primer equipo.
En una entrevista concedida a Sergio Escario, periodista de Mundo Deportivo, Blanco se ha mostrado satisfecho por el momento que atraviesa su antiguo jugador. “Lo estoy viendo bien, tranquilo y sereno. Está aprovechando la oportunidad, dejando ver un poco las cualidades que tiene como portero”, explica el técnico, que considera que Fortuño está respondiendo como cabía esperar de un guardameta al que conoce desde hace años.
Blanco pone el foco en una cuestión que muchas veces se olvida cuando se habla de los porteros: la confianza. No es una posición como cualquier otra, porque las oportunidades acostumbran a llegar con cuentagotas y un error puede pesar durante semanas. Lo explica así: “Es una posición muy específica, que se requiere bastante de la confianza para ir creciendo poco a poco y se está asentando bien. Los dos partidos que ha podido competir ha estado a un nivel bueno, podemos ver a un gran portero en Àngel. Aptitudes y calidad le sobran para el fútbol profesionalE”.
El mensaje es claro: Blanco no está sorprendido por las actuaciones de Fortuño. Quizá algunos aficionados hayan descubierto ahora sus condiciones, después de tantos años sin verlo competir regularmente con el primer equipo, pero quienes trabajaron con él en la cantera ya conocían su capacidad. El problema no era tanto saber si estaba preparado como encontrar el momento adecuado para demostrarlo.
La altura de Fortuño, una duda que Luis Blanco nunca compartió
Uno de los aspectos que más comentarios ha provocado a lo largo de la carrera de Fortuño ha sido su estatura. Sus 1,83 metros pueden parecer pocos en una época en la que abundan los porteros que superan ampliamente el metro noventa. En el fútbol moderno, donde los balones aéreos, los centros laterales y la presencia física tienen tanta importancia, esa diferencia suele generar dudas. Pero Luis Blanco nunca consideró que fuera un obstáculo insalvable.
El entrenador del Europa recuerda que Fortuño siempre compensó esa característica con otras virtudes. “Es un animal competitivo en cada entrenamiento. Con personalidad, pese a que siempre se ha comentado un poco el tema de su envergadura es un portero que lo suplía todo con agilidad, con potencia de salto, con buena colocación”, explica Blanco, que insiste en que sus condiciones técnicas y físicas le permitían competir perfectamente a pesar de no contar con la altura habitual de muchos guardametas profesionales.
La confianza que tenía en él venía de lejos, no de estas dos últimas actuaciones. Blanco recuerda que desde su etapa en el filial veía en Fortuño cualidades suficientes para alcanzar la élite: “Siempre he sentido que, pese a su estatura, era un portero que podía llegar al fútbol profesional porque reunía todas las cualidades que se requieren. Tenía la capacidad de, esas deficiencias de envergadura, las suplía con todo lo demás”.
Es una valoración importante porque desmonta la idea de que Fortuño ha aparecido de repente. El portero lleva años trabajando sus virtudes, perfeccionando su colocación y aprendiendo a sacar partido de una agilidad que le permite llegar a balones complicados. No puede cambiar su altura, pero sí ha conseguido construir un estilo propio para competir con esas condiciones. Y, al menos en sus primeros partidos como titular esta temporada, ese trabajo está dando resultados.
“Lo ves entrenando y es un espectáculo parando”: el elogio de Luis Blanco a Fortuño
Entre todas las declaraciones de Luis Blanco hay una que resume especialmente bien lo que piensa del portero del Espanyol. Y no tiene que ver únicamente con sus cualidades técnicas, sino con la manera en que vive los entrenamientos y la competición. Para el entrenador del Europa, Fortuño es uno de esos futbolistas que no necesita un partido oficial para mostrar su carácter competitivo.
“También es un portero con buena mentalidad, que es muy importante. Destacaría su aspecto competitivo, es un portero que para mucho, lo ves entrenando y es un espectáculo parando. Y las demás situaciones del juego también las domina: el juego de pies, la defensa del área…”, destaca Blanco, que dibuja el perfil de un guardameta bastante más completo de lo que podría pensar quien solamente se fija en su altura.
La mentalidad es seguramente una de las grandes claves para entender su trayectoria. No resulta sencillo pasar varias temporadas en el primer equipo sabiendo que las posibilidades de jugar son reducidas. Hay que entrenar cada día con intensidad, mantenerse preparado y aceptar que el momento puede tardar mucho en llegar. Y cuando finalmente aparece, hay que responder. Fortuño lo ha hecho en sus dos últimas oportunidades, algo que ayuda a explicar por qué ha seguido contando con la confianza del club.
Blanco también quiso destacar su vertiente personal, definiéndolo “como un chaval fantástico: trabajador y muy buen compañero”. Un detalle que puede parecer secundario, pero que adquiere importancia cuando hablamos de un futbolista que ha tenido que convivir durante tanto tiempo con un papel poco agradecido. El Espanyol ha tenido en Fortuño a un portero que ha continuado trabajando sin perder la paciencia, incluso cuando parecía complicado que pudiera hacerse un hueco en el once.
Por qué Fortuño decidió quedarse en el Espanyol en lugar de salir cedido
La decisión de Fortuño de continuar en el Espanyol el pasado verano generó bastantes interrogantes. Después de tres temporadas en la dinámica del primer equipo, parecía razonable pensar que una cesión podía ser la mejor solución para conseguir minutos y seguir creciendo. Pero el portero optó por quedarse, una apuesta que en aquel momento podía parecer arriesgada y que ahora empieza a adquirir otro sentido.
Luis Blanco considera que la decisión debe entenderse desde la confianza que el propio club siempre ha tenido en el guardameta. Y aquí aparece un dato importante: el Espanyol renovó su contrato hasta 2030 el pasado mes de julio, una señal de que sus responsables deportivos no lo consideraban simplemente un suplente de paso.
El técnico lo razona con bastante detalle: “Todo parte de la confianza interna del club, también. Creo y siento que ha tenido claro que era un portero con condiciones, por eso también ha estado ahí cada temporada e incluso lo han renovado (hasta 2030, el pasado mes de julio), porque sabían de su potencial. Luego no es fácil encontrar salidas tan beneficiosas para un portero a nivel de cesión, con Joan (Garcia) también pasó un poco una situación similar. El asegurarte de que vayan a otros sitios y, al ser un puesto tan específico, que tengan la oportunidad de jugar sí o sí. No es fácil en el fútbol profesional con un portero joven si no lo conoces bien del todo”.
La comparación con Joan García resulta interesante, aunque cada trayectoria tenga sus particularidades. El Espanyol ya sabe lo complicado que puede ser gestionar la progresión de un portero joven. No basta con encontrarle un destino donde pueda jugar, porque también hay que garantizar que tenga oportunidades reales y un contexto adecuado para desarrollarse. Una mala cesión puede acabar convirtiéndose en un año perdido, especialmente en una posición donde casi nunca hay espacio para repartir minutos.
En el caso de Fortuño, el conocimiento que tenían de él dentro del Espanyol acabó pesando mucho. El club sabía cómo entrenaba, cuál era su mentalidad y qué podía aportar si llegaba su oportunidad. Y el futbolista, por su parte, prefirió seguir esperando antes que marcharse a un destino donde tampoco tenía garantizada la titularidad.
El Espanyol apostó por Fortuño porque conocía su verdadero potencial
Blanco también defiende que el conocimiento interno de un jugador puede ser más importante que cualquier otra consideración. En el Espanyol llevaban años viendo a Fortuño trabajar y sabían perfectamente cuáles eran sus virtudes y sus puntos de mejora. Desde fuera podía parecer que el portero estaba perdiendo el tiempo sentado en el banquillo, pero dentro del club había una valoración mucho más completa de su progresión.
“Aquí la ventaja es que la gente de dentro sí que lo conoce bien. Siento que han confiado en él por eso. ¿Qué hubiese sido una opción buena ir cedido a algún equipo? Seguramente sí, pero también había que encontrar el sitio ideal y, a lo mejor, entre una cosa y otra, la mejor decisión ha sido la de quedarse en el club”, reflexiona el técnico del Europa.
La realidad es que la apuesta empieza a encontrar una recompensa deportiva. Fortuño ha pasado de ser un nombre que apenas aparecía en las conversaciones sobre el once a convertirse en uno de los protagonistas del momento blanquiazul. Sus intervenciones frente al Málaga y el Atlético han demostrado que podía responder cuando llegara su oportunidad. Ahora deberá mantener ese nivel si Manolo González decide darle continuidad.
Y tampoco conviene perder de vista una cuestión importante. Fortuño tiene 25 años, una edad en la que muchos porteros todavía están construyendo su carrera. Su camino hacia la titularidad ha sido más lento que el de otros futbolistas, pero eso no significa necesariamente que llegue tarde. En una posición donde la experiencia, la colocación y la capacidad para tomar decisiones tienen tanto peso, los procesos de maduración pueden ser largos.
La portería del Espanyol abre un nuevo debate antes de visitar al Racing
Las buenas actuaciones de Fortuño llegan en un momento especialmente sensible para el Espanyol. El equipo de Manolo González necesita recuperar resultados después de cuatro jornadas sin ganar y afronta este sábado una visita importante al Racing de Santander. En ese contexto, cualquier decisión sobre el once adquiere una relevancia especial, y la portería se ha convertido en uno de los principales focos de atención.
Dmitrović partía como el guardameta titular, pero Fortuño ha demostrado que puede competir por el puesto. Su estreno en Málaga respondió a una necesidad provocada por los problemas físicos del serbio, pero su continuidad frente al Atlético ya fue una decisión deportiva. Manolo consideró que había hecho méritos suficientes para repetir, y el canterano respondió con otra buena actuación.
Eso no significa que la titularidad esté definitivamente en sus manos. El entrenador deberá valorar el estado físico de Dmitrović, el rendimiento de ambos y las necesidades del equipo antes de decidir quién defiende la portería en El Sardinero. Lo que sí parece evidente es que Fortuño ha cambiado su situación en apenas dos partidos y ha demostrado ser una alternativa fiable.
Las declaraciones de Luis Blanco ayudan a entender que detrás de esta aparición hay mucho más que una buena racha de paradas. Hay años de trabajo, una confianza mantenida desde las categorías inferiores y un futbolista que ha sabido esperar sin perder su competitividad. También un club que, pese a las dudas que podían existir desde fuera, decidió apostar por él con una renovación de larga duración.
Fortuño todavía tiene mucho camino por delante y dos partidos no bastan para sacar conclusiones definitivas sobre su futuro. Pero ha conseguido algo importante: que el debate ya no sea por qué continúa en el Espanyol después de tantas temporadas como suplente, sino si merece seguir defendiendo su portería. Y viendo lo que cuenta Luis Blanco, seguramente no sea una sorpresa para quienes lo conocieron en el filial. Porque mientras muchos se preguntaban si algún día tendría su oportunidad, su antiguo entrenador llevaba años viendo algo que ahora empieza a descubrir el resto: un portero con condiciones, personalidad y una enorme capacidad para parar balones.









