Resultados, clasificación, crónica y resúmenes de la Jornada 30 de LaLiga EA Sports 25-26 | El Espanyol es 10º con 38 puntos en una zona media apretadísima

5 de abril de 2026

El regreso de la competición tras el parón de selecciones dejó una jornada con más impacto del que aparentaba en un primer momento. En ese contexto, el Espanyol sumó un empate sin goles en el campo del Real Betis que, sin poner fin a la racha sin victorias en este 2026, sí introduce un matiz distinto en la dinámica reciente. El equipo volvió a mostrarse competitivo, ordenado y sólido, recuperando una portería a cero que se echaba en falta desde hace tiempo.

El conjunto de Manolo González finaliza el domingo en la décima posición con 38 puntos, integrado en un bloque intermedio de la clasificación donde la igualdad es máxima. La distancia entre posiciones es mínima y cualquier resultado altera de forma inmediata el escenario competitivo.

La igualdad en la zona media mantiene abiertas todas las opciones

La jornada confirmó la enorme densidad en la zona media. El Athletic Club, que partía con los mismos 38 puntos que el Espanyol, cayó ante el Getafe, que asciende a la octava posición con 41 puntos. Esa diferencia de tres puntos marca, por ahora, la frontera entre aspirar a posiciones europeas o mantenerse en una zona de transición.

Osasuna, por su parte, empató con el Alavés en Mendizorroza y es noveno también con 38 puntos, los mismos que el Espanyol. La clasificación en este tramo continúa completamente abierta, sin que ningún equipo logre consolidar una posición estable.

El Valencia, en cambio, sufrió una derrota en Mestalla ante el Celta (2-3) y se queda con 35 puntos, mientras el conjunto gallego se consolida en la sexta plaza con 44. Una muestra más de cómo una sola jornada puede modificar de forma significativa las perspectivas de cada equipo.

La zona baja se comprime y aumenta la presión

En la parte baja, los movimientos también fueron relevantes. El Mallorca logró una victoria de gran valor ante el Real Madrid (2-1), alcanzando los 31 puntos y reforzando su posición en la lucha por la permanencia. El triunfo balear reduce distancias y obliga a varios equipos a mantener la alerta en este tramo final de temporada.

El Elche continúa marcando el descenso con 29 puntos, aunque con un margen cada vez más reducido. El Sevilla, tras su derrota ante el Oviedo, se queda en 31 puntos pero por debajo en la tabla del Mallorca, en una situación comprometida tanto por clasificación como por sensaciones. La zona baja presenta un escenario dinámico y exigente, donde cada jornada introduce nuevos condicionantes.

El Barcelona refuerza su liderato y encarrila el campeonato

En la parte alta, la jornada dejó un resultado de gran trascendencia. El Barcelona se impuso al Atlético de Madrid en el Metropolitano, ampliando su ventaja hasta los siete puntos respecto al Real Madrid. Un triunfo que refuerza su posición como líder y acerca de forma significativa el objetivo del título.

El desenlace del campeonato comienza a perfilarse, mientras que en la zona media, donde se encuentra el Espanyol, todo permanece abierto. El equipo blanquiazul mantiene su posición en un entorno competitivo muy equilibrado, donde la regularidad en este tramo final será determinante.

🗓️ Viernes 3 de abril

El Rayo Vallecano ganó 1-0 en un partido muy condicionado por la expulsión de Bigas, con una primera parte cerrada y sin ritmo marcada por el respeto entre ambos equipos, donde la roja antes del descanso cambió todo el escenario, y una segunda mitad de dominio claro del Rayo, que generó muchas ocasiones hasta que Nteka decidió el partido y acerca la permanencia para los locales

🗓️ Sábado 4 de abril

La Real Sociedad ganó 2-0 al Levante en un partido que controló de principio a fin, con una primera parte de dominio claro que se tradujo en el gol de Jon Martín tras insistir mucho en ataque, y una segunda mitad en la que el Levante amagó con reaccionar pero sin continuidad, hasta que Brais Méndez sentenció el partido en el tramo final, dejando una victoria que refuerza a los donostiarras y complica aún más la situación del conjunto granota

El Mallorca ganó 2-1 al Real Madrid en un partido que fue de menos a más y se decidió al final. El conjunto blanco llevó el peso pero no fue capaz de concretar sus ocasiones en la primera parte y Morlanes aprovechó un error para adelantar a los locales. En la segunda los blancos apretaron hasta empatar con Militao, pero Muriqi respondió al instante y dejó sin reacción al Madrid. Victoria clave para los baleares y golpe serio para un rival que se deja puntos importantes

El Betis y el Espanyol empataron 0-0 en un partido con pocas ocasiones claras y mucho control defensivo, los locales llevaron más la iniciativa en la primera parte pero se toparon con un gran Dmitrovic, que sostuvo al conjunto perico en los momentos clave. En la segunda el ritmo bajó y ninguno encontró claridad en ataque, con pocas llegadas peligrosas. Un larguero del Betis fue lo más destacado del tramo final, y el empate acabó siendo el reflejo de un partido espeso y sin acierto arriba.

El Barça ganó 1-2 al Atlético en un partido intenso y muy abierto desde el inicio, los locales se adelantaron con Giuliano pero Rashford empató rápido, la expulsión condicionó el duelo y en la segunda parte el Barça fue imponiendo su control, Lewandowski marcó el gol decisivo en el tramo final, victoria clave que deja la Liga muy encaminada para los azulgrana

🗓️ Domingo 5 de abril

El Getafe se llevó el partido ante el Athletic Club por 2-0 con autoridad, manejando los tiempos y golpeando cuando tocaba. El gol temprano le permitió jugar con calma y llevar el duelo a su terreno. El Athletic tuvo más balón, pero le faltó claridad y amenaza real arriba. Con el paso de los minutos, el Getafe se sintió cada vez más cómodo, sin sufrir atrás. La sentencia de Satriano cerró un triunfo que deja a los azulones mirando de reojo a Europa.

El Celta remontó en Mestalla (2-3) tras un giro total en la segunda parte, dejando al Valencia sin reacción a tiempo. El conjunto che se adelantó y controló el primer tramo sin sufrir demasiado. Pero tras el descanso, el partido cambió por completo con dos golpes seguidos del Celta. Swedberg amplió la ventaja en un escenario ya abierto y favorable para los gallegos. El gol final del Valencia solo maquilló una derrota que terminó con pitos en la grada.

El Oviedo se llevó el 1-0 ante el Sevilla en un partido que se le puso de cara con el gol a balón parado y la expulsión de Nianzou. El conjunto hispalense compitió mientras estuvo en igualdad, pero se quedó muy condicionado antes del descanso. A partir de ahí, el Oviedo supo jugar con la ventaja y controlar los tiempos. Los visitantes lo intentaron con más voluntad que ideas, sin generar peligro real. El resultado final dejó la sensación de un Sevilla sin respuestas y cada vez más tocado.

Alavés y Osasuna empataron 2-2 en un partido muy igualado y decidido por detalles. Osasuna golpeó primero, pero el Alavés reaccionó y equilibró antes del descanso. En la segunda parte, el VAR señaló un penalti para cada equipo: Budimir adelantó a los rojillos, y Boyé respondió poco después. El empate final dejó la sensación de un duelo abierto que pudo caer de cualquier lado.

🗓️ Lunes 6 de abril

Girona FC – Villarreal CF | 21:00, Montilivi

El cierre de jornada enfrenta a un Girona que quiere recuperar sensaciones ante un Villarreal inmerso en la lucha por la Champions. Partido atractivo para cerrar el fin de semana.

Los partidos

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La clasificación

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Rayo Vallecano – Elche CF (1-0)

El Rayo Vallecano se llevó el partido por 1-0 ante el Elche CF y lo hizo en un duelo espeso, de esos que cuestan de ver pero que valen oro cuando los ganas, porque desde el inicio se notaba que había miedo a perder, más que ganas de ir a por todo, y eso se tradujo en un arranque lento, con pocos riesgos, con el balón viajando de un lado a otro sin profundidad, como si nadie quisiera ser el primero en equivocarse, mientras las primeras llegadas llegaron a balón parado, sin demasiado peligro, más ruido que otra cosa, hasta que el Rayo empezó a soltarse poco a poco, con De Frutos intentando romper líneas y dando algo de chispa, ante un Elche que se mantenía ordenado, esperando su momento sin volverse loco, pero el partido cambió justo antes del descanso, la expulsión de Bigas dejó al Elche con diez y rompió completamente el guion, y a partir de ahí el Rayo olió sangre, aunque sin terminar de concretar antes del descanso, con esa sensación al intermedio de que lo importante aún estaba por venir y con un Elche ya condicionado, obligado a resistir más que a jugar

La segunda parte fue otra historia, mucho más clara, porque el Rayo se hizo dueño del partido desde el primer minuto tras el descanso, con uno más empezó a empujar, a encerrar al Elche, a cargar el área sin parar, y ahí apareció Dituro varias veces para sostener a los suyos, evitando el gol con intervenciones de mérito, mientras el asedio era constante, centros laterales, disparos lejanos, segundas jugadas, todo caía del lado local y el Elche apenas podía salir, cada despeje era un pequeño alivio, hasta que tanto insistir tuvo premio y en el minuto 74, Nteka apareció para empujar el balón y desatar Vallecas, un gol que hizo justicia a lo que se estaba viendo sobre el césped, y ya en los últimos minutos el Rayo bajó revoluciones, controló el balón y evitó sustos, mientras el Elche lo intentó, pero sin argumentos ni energía para cambiar la historia

Ficha técnica:

Rayo Vallecano: Batalla; Ratiu, Lejeune, Luiz Felipe, Pep Chavarría; Óscar Valentín (Pedro Díaz 65′), Unai López; Álvaro García (Pacha Espino 82′), Isi (Nteka 65′), De Frutos (Carlos Martín 92′); Alemão (Camello 82′)

Elche CF: Dituro; Buba (Santiago 82′), Bigas, Affengruber, Petrot; Germán Valera, Aguado (Redondo 77′), Febas (Villar 77′), Morente; Rafa Mir (Pedrosa 45′), Álvaro Rodríguez (André Silva 77′)

Goles: 1-0 (Nteka, 74′)

Árbitro: Munuera Montero. Expulsó a Bigas por doble amarilla y amonestó a varios jugadores del conjunto ilicitano.

Real Sociedad – Levante UD (2-0)

La Real Sociedad se impuso por 2-0 al Levante UD en un partido que dominó casi de principio a fin, aunque el marcador se quedó corto para lo que se vio, porque desde el inicio se notó quién llevaba el peso, con una salida muy fuerte de los locales que en apenas segundos ya habían avisado con un disparo de Oyarzabal que obligó a intervenir a Ryan, marcando el tono de lo que venía, un monólogo bastante claro, con el Levante intentando respirar con balón pero sin profundidad, mientras la Real seguía acumulando llegadas, con Oyarzabal como foco constante, incluso estrellando un balón en el palo y generando otra acción clarísima que salvó la defensa sobre la línea, hasta que la insistencia tuvo premio y Jon Martín adelantó a la Real tras un córner, en una jugada que el Levante protestó pero que acabó subiendo al marcador, y a partir de ahí el partido siguió en la misma línea, con dominio local, algún intento tímido de reacción granota y una sensación clara de superioridad antes del descanso, al que se llegó con el 1-0 y con la Real teniendo el control casi total del encuentro.

La segunda parte arrancó sin cambios en el guion, con una Real Sociedad que seguía mandando y un Levante que no terminaba de engancharse al partido, aunque con el paso de los minutos hubo un pequeño tramo en el que los visitantes se acercaron más, aprovechando también un momento de desajuste local tras varias molestias físicas que obligaron a mover piezas, y ahí el partido se abrió un poco, con llegadas en ambas áreas y con la sensación de que el 1-0 dejaba todo en el aire, pero incluso en ese escenario la Real seguía generando más, con ocasiones claras, disparos al larguero y acciones que se escapaban por poco, hasta que cuando el Levante parecía más metido, llegó el golpe definitivo con el gol de Brais Méndez en el minuto 83, culminando un contragolpe bien llevado, y ahí sí, el partido quedó prácticamente cerrado, con los locales gestionando la ventaja y un Levante sin capacidad real de respuesta, en un tramo final en el que incluso pudo caer algún gol más, pero que terminó confirmando lo que ya se había visto durante muchos minutos: una victoria corta en el marcador pero amplia en sensaciones para la Real Sociedad.

Ficha técnica:

Real Sociedad: Alex Remiro; Jon Aramburu, Jon Martin, Duje Caleta-Car (Aritz Elustondo, min.69), Sergio Gomez; Benat Turrientes (Orri Oskarsson, min.85), Ander Barrenetxea (Pablo Marin, min.63), Luka Sucic (Brais Mendez, min.64), Goncalo Guedes (Ibai Aguirre, min.85), Carlos Soler, Mikel Oyarzabal.

Levante: Mathew Ryan; Manuel Sanchez, Jeremy Toljan, Matias Moreno (Alan Matturro, min.46), Adrian De La Fuente; Kareem Tunde (Ivan Romero, min.59), Jon Olasagasti, Oriol Rey (Ugo Raghouber, min.60), Victor Garcia (Tay Abed, min.82), Iker Losada (Pablo Martinez, min.46), Carlos Espi.

Goles: 1-0, min.30: Jon Martin; 2-0, min.83: Brais Mendez.

Árbitro: Alejandro Muniz. Amonestó a Ander Barrenetxea (min.15), Jon Martin (min.87), por parte del Real, y a Manuel Sanchez (min.15), Matias Moreno (min.17), Carlos Espi (min.54), por parte del Levante. Mostró también la aAmarilla al banquillo, a Luis Castro del Levante en el minuto 31.

RCD Mallorca – Real Madrid (2-1)

El Mallorca se llevó el partido por 2-1 y dejó al Madrid tocado en la pelea por la Liga, en un duelo que fue creciendo poco a poco hasta acabar explotando al final, con un inicio en el que el cuadro blanco quiso mandar desde la posesión, moviendo el balón con cierta calma y tratando de encontrar huecos ante un conjunto balear que esperaba su momento sin volverse loco. Mbappé fue el primero en romper la monotonía, apareciendo con esas arrancadas que cambian ritmos y obligan a todos a estar alerta, el francés fue el único que realmente generó sensación de peligro en un Madrid con balón pero sin filo, aunque cada intento se encontraba con un Leo Román muy firme, seguro en cada intervención. El Mallorca, sin necesidad de tener tanto la pelota, salía con intención cada vez que podía, con Morlanes pisando área desde segunda línea y dejando avisos antes del golpe definitivo, que llegó en una acción algo desordenada, con un centro que parecía uno más y un error atrás del Madrid que el propio Morlanes no desaprovechó, error, gol y partido que giraba de golpe, dejando al descanso esa sensación de que el Madrid había dominado más tiempo, pero el que había acertado era el Mallorca

Tras el paso por vestuarios el Madrid subió una marcha y el partido cambió de tono, con más ritmo, más presión arriba y menos pausa en la circulación, mientras Arbeloa movía el banquillo buscando ese punto de energía que le faltaba al equipo, que empezó a empujar al Mallorca hacia su área. Los de Demichelis resistían con orden, defendiendo cada acción con concentración y asumiendo que tocaba sufrir, con Mbappé insistiendo una y otra vez y Leo Román sosteniendo al equipo con intervenciones de mérito, el partido entró en ese tramo en el que todo se decide por detalles y por quién aguanta mejor la tensión, hasta que en un córner apareció Militao, recién vuelto tras meses fuera, para empatar con un cabezazo que parecía cambiarlo todo. Pero la alegría le duró muy poco al Madrid, porque casi sin tiempo para recolocarse llegó la respuesta inmediata, con Muriqi encontrando su momento y definiendo con fuerza, un golpe seco, de los que no te dejan reaccionar, y aunque el Madrid lo intentó en los últimos instantes, ya no tuvo claridad ni tiempo, y el Mallorca se quedó con tres puntos que saben a vida en su lucha por salir de abajo.

Ficha técnica:

Mallorca: Leo Román; Maffeo, Valjent, Mascarell, Mojica; Morlanes (Mateo Joseph, m.70), Samu Costa (David López, m.70), Darder, Pablo Torre (Virgili, m.70); Luvumbo (Antonio Sánchez, m.81), Muriqi.

Real Madrid: Lunin; Trent, Rüdiger, Huijsen (Militao, m.59), Carreras; Manuel Ángel (Vinicius, m.59), Tchouameni, Camavinga (Bellingham, m.59), Güler (Pitarch, m.72); Brahim (Mastantuono, m.76), Mbappé.

Goles: 1-0, m.42, Morlanes; 1-1, m.88, Militao; 2-1, m.91, Muriqi.

Árbitro: José María Sánchez (Comité murciano). Amonestó a los jugadores locales Leo Román (m.65), Martin Valjent (m.84) y Maffeo (m.94), y a los futbolistas visitantes Dean Huijsen (m.47) y Mastantuono (m.90).

Real Betis – RCD Espanyol (0-0)

El partido terminó 0-0 y dejó esa sensación rara de que pasó poco pero a la vez pasó de todo en pequeños detalles, con un inicio en La Cartuja todavía marcado por ese ambiente de Semana Santa en la ciudad y un Betis que salió con intención de mandar desde el primer momento, buscando hacer daño pronto, mientras el Espanyol tenía claro que el arranque era clave y que tocaba resistir sin cometer errores. Los primeros minutos fueron un aviso claro: el Betis quería empujar y el Espanyol sobrevivir, y ahí apareció Dmitrovic para empezar a marcar territorio con intervenciones seguras, primero en un cabezazo de Diego Llorente y luego leyendo bien varias acciones laterales que no encontraban rematador. El Betis insistía por fuera, con Fornals moviéndose de un lado a otro, pero sin encontrar ese último pase que lo cambia todo, y poco a poco el Espanyol empezó a sentirse más cómodo, creciendo desde la calma y aprovechando ciertas imprecisiones del rival. Aun así, lo más llamativo llegó en una acción que parecía gol cantado, con Aitor Ruibal completamente solo tras un pase de Bellerín, pero ahí volvió a aparecer el portero serbio para sacar una mano que sostuvo al equipo. Dmitrovic empezó a vestirse de protagonista, sosteniendo al Espanyol cuando más lo necesitaba, y no se quedó ahí, porque poco después volvió a intervenir con una parada abajo a un cabezazo de Altimira que parecía dentro. El Betis lo intentaba, sí, pero no encontraba claridad, y el Espanyol, sin demasiada presencia arriba, tampoco afinaba cuando lograba acercarse. La primera parte se fue apagando poco a poco, sin grandes sobresaltos más allá de esas acciones aisladas, con la sensación de que ninguno terminaba de dar ese paso adelante que rompiera el guion y con el marcador sin moverse

La segunda parte siguió un poco por ese mismo camino, con ritmo irregular, muchas imprecisiones y pocas ideas claras en los metros finales, con el Betis llevando la iniciativa pero sin transformar ese dominio en ocasiones realmente claras, mientras el Espanyol esperaba su momento, ordenado, sin perder la cara al partido y buscando alguna transición que pudiera sorprender. Era uno de esos partidos en los que el tiempo pasa y nadie parece capaz de cambiar nada, con intentos lejanos como el disparo de Ruibal o acciones laterales que se quedaban a medio camino, mientras Edu Expósito trataba de darle algo de sentido al juego perico desde la base, incluso probando desde fuera del área obligando a intervenir a Valles. Pellegrini movió el banquillo buscando más profundidad, con la entrada de Abde para intentar desbordar y agitar el partido, pero ni así el Betis logró romper el entramado defensivo del Espanyol, que se mantenía firme, bien plantado y cada vez más convencido de que el punto era posible. El tramo final tuvo más interrupciones que fútbol, con parones constantes y un ritmo que no ayudaba a que el partido se abriera, aunque el Betis tuvo una última opción con un disparo al larguero de Pablo García que rozó el gol. Fue lo más cerca que estuvo alguien de romper el empate, pero ni siquiera eso cambió el desenlace, y el partido se fue cerrando sin grandes emociones, con ambos equipos aceptando, casi sin decirlo, que el 0-0 era lo que había.

Ficha técnica:

Real Betis: Álvaro Valles; Bellerín (Chimy Ávila 74′), Bartra, Diego Llorente, Valentín Gómez; Amrabat, Altimira (Pablo García, 75′), Fornals; Antony (Ez Abde, 66′), Aitor Ruibal y Cucho Hernández

RCD Espanyol: Dmitrovic; Carlos Romero, Cabrera, Riedel, El Hilali; Dolan (Jofre Carreras 78′), Pol Lozano, Urko, Ngonge (Rubén Sánchez 75′); Edu Expósito (Terrats 84′) y Roberto (Kike García 57′).

Árbitro: Guillermo Cuadra Fernández, del colegio balear, fue el encargado de dirigir el encuentro en el césped. Pizarro Gómez estuvo en la sala VOR. Tarjetas amarillas para Carlos Romero, El Hilali, Riedel, Aitor Ruibal

Atlético de Madrid – FC Barcelona (1-2)

El Barça se llevó el partido por 1-2 en el Metropolitano y dio un golpe que acerca mucho la Liga, en una noche de esas que se sienten grandes desde el inicio, con ritmo alto y tensión en cada acción, con el Atlético saliendo sin miedo y el Barça respondiendo con personalidad. El arranque fue eléctrico, de ida y vuelta, con Lamine Yamal dejando detalles y Griezmann apareciendo como siempre cuando el partido pide talento, los dos equipos salieron a jugar sin especular, como si el empate no sirviera para nadie, y eso se notó en cada llegada. El Barça tenía momentos de control, pero el Atlético encontraba espacios para correr y hacer daño, con Giuliano muy activo y buscando sorprender. Las ocasiones se iban acumulando, con Fermín rondando el gol y el Atlético avisando en cada transición, hasta que el partido se rompió de golpe. Giuliano encontró premio tras una jugada bien trabajada y puso el 1-0, un gol que encendió el estadio y parecía marcar el camino, pero la respuesta del Barça fue inmediata, casi sin dejar respirar, con Rashford apareciendo para empatar y devolver el golpe. El ritmo no bajó, el partido siguió abierto, con tensión y con esa sensación de que cualquier detalle podía cambiarlo todo, mientras la polémica también entraba en escena con una decisión arbitral que dejó al Atlético con uno menos, obligándole a resistir antes del descanso

La segunda parte cambió el tono poco a poco, con el Barça ganando metros y el Atlético replegándose más, obligado por la inferioridad pero sin renunciar a competir, defendiendo cada balón como si fuera el último, con Musso sosteniendo al equipo en momentos clave. Pedri empezó a mandar, a bajar el ritmo cuando tocaba y acelerarlo cuando encontraba espacio, y el Barça fue inclinando el campo con paciencia, sin volverse loco, esperando ese momento que siempre llega cuando insistes. El Atlético aguantaba, pero cada vez más cerca de su área, cada vez con menos aire, y aun así encontró alguna salida para asustar, recordando que seguía vivo. El partido entró en los últimos minutos con todo por decidir, con el empate que ya no parecía suficiente para nadie, y fue entonces cuando apareció Lewandowski, cazando un balón suelto dentro del área para hacer el 1-2. Un gol de delantero puro, de los que no perdonan y que pueden decidir títulos, y que dejó al Atlético sin margen para reaccionar. El tramo final fue de empuje rojiblanco más por orgullo que por claridad, con el Barça sabiendo jugar con el tiempo y cerrando un triunfo que pesa mucho más que tres puntos

Ficha técnica:

Atlético de Madrid: Musso; Nahuel, Lenglet (Seydu, 68), Le Normand, Nico; Koke (Ruggeri, 46), Vargas, Baena (Giménez, 61); Giuliano (Sorloth, 61), Almada y Griezmann (Morcillo, 61).

FC Barcelona: Joan García; Araujo (Bernal, 40; Koundé, 62), Cubarsí, Gerard Martín, Cancelo; Eric García (Gavi, 78), Pedri; Lamine Yamal, Olmo, Fermín (Ferran, 46) y Rashford (Lewandowski, 79).

Goles: 1-0, Giuliano (39’); 1-1, Rashford (42’); 1-2, Lewandowski (87’).

Árbitro: Busquets Ferrer. Expulsó a Nico (45’) y mostró amarillas a Nahuel, Fermín, Koke, Flick, Gerard Martín, Lenglet.

Getafe CF – Athletic Club (2-0)

El Getafe se llevó el partido (2-0) con esa sensación de equipo que sabe perfectamente a qué juega, mientras el Athletic se fue quedando poco a poco sin respuestas. El Coliseum arrancó con ese ambiente de partido tenso, de los que se juegan más con la cabeza que con el brillo, y desde el inicio se notaba que nadie quería cometer el primer error. El balón circulaba sin dueño claro, con dos equipos midiéndose, tocando sin arriesgar demasiado, hasta que el Getafe empezó a insinuarse por fuera, sin hacer ruido pero dejando caer que podía morder. El Athletic, por su parte, tenía más balón, pero le costaba convertirlo en algo real, en algo que de verdad incomodara. Y en ese punto, cuando parecía que todo estaba controlado, llegó el giro. Una acción rápida, casi de la nada, rompió el equilibrio y cambió el partido. Milla lanzó en largo, el centro llegó con intención y Vázquez apareció para rematar; Unai Simón salvó lo primero, pero el rechace quedó muerto, y ahí el Getafe no perdonó. Gol y partido donde quería Bordalás. A partir de ahí, todo empezó a encajarle al conjunto azulón: sin prisas, sin desordenarse, dejando que el reloj corriera a su favor. El Athletic trataba de reaccionar, movía el balón, buscaba espacios, pero le faltaba esa chispa que convierte la posesión en peligro. Un centro de Guruzeta, un intento que no terminó de concretarse… y poco más. El ritmo fue cayendo, el partido se volvió más trabado, más físico, justo donde el Getafe se siente cómodo. El descanso llegó con la sensación de que el Athletic estaba jugando lejos de lo que necesitaba.

Tras el paso por vestuarios, el Athletic salió con otra cara, más directo, más metido, como si por fin hubiera entendido lo que pedía el partido. Durante unos minutos dio la sensación de que podía cambiar algo. La entrada de Nico Williams agitó el ataque, le dio algo de velocidad, pero el Getafe no perdió nunca la calma. De hecho, volvió a ser el equipo local el que generó la ocasión más clara, con un disparo que obligó a Unai Simón a sacar una mano de mucho mérito. El paso de los minutos fue pesando, y el Athletic seguía sin encontrar el camino. Tenía intención, tenía balón, pero le faltaba claridad, ese último pase que abre defensas. El Getafe, mientras tanto, se fue replegando con orden, juntando líneas, cerrando espacios, llevando el partido a un terreno donde cada minuto que pasaba jugaba a su favor. Soria apenas tenía trabajo y eso ya lo decía todo. Y cuando el encuentro entraba en ese tramo final donde todo parece decidido, llegó el golpe definitivo. Una contra bien llevada, un pase al segundo palo y Satriano empujando sin oposición para cerrar el partido. Un gol sencillo en apariencia, pero que resumía perfectamente lo que había sido el choque: el Getafe, práctico y certero; el Athletic, voluntarioso pero sin filo. El pitido final no sorprendió a nadie. El Getafe fue más equipo, más sólido y mucho más eficaz en los momentos clave, mientras el Athletic se marchó con esa sensación incómoda de haber tenido el balón, pero no el partido.

Ficha técnica:

Getafe: Soria; Boselli, Djené (Diego Rico, min. 81), Duarte, Romero, Juan Iglesias; Arambarri, Milla, Liso (Birmancevic, min. 71); Satriano y Luis Vázquez (Mario Martín, min. 67).

Athletic: Unai Simón; Vivian, Yerai (Areso, min. 64), Laporte, Yuri; Rego (Ruiz de Galarreta, min. 46), Jauregizar (Vesga, min. 64); Iñaki Williams, Sancet (Sannadi, min. 72), Berenguer; y Guruzeta (Nico Williams, min. 46).

Goles: 1-0, min. 14: Luis Vázquez; 2-0, min. 90: Satriano.

Árbitro: Juan Martínez Munuera (Comité Valenciano). Mostró cartulina amarilla a Djené (min. 29), Arambarri (min. 46) y Boselli (min. 85), por parte del Getafe, y a Yuri (min. 31), por parte del Athletic.

Valencia CF – Celta (2-3)

El Celta se llevó el partido en Mestalla (2-3) tras remontar en la segunda parte, en un giro que dejó al Valencia tocado y al público encendido. El arranque tuvo ese punto de tanteo, de dos equipos que se respetan pero que ya dejan caer sus intenciones. El Celta quiso tener el balón desde el principio, moviéndolo con calma, buscando un hueco que no aparecía. El Valencia, mientras, esperaba su momento, sin prisa, con ese estilo más directo, más de robar y salir. Y poco a poco el plan local fue tomando forma. Primero avisó con alguna llegada, sin demasiado peligro, pero suficiente para ir inclinando el partido. Hasta que en una jugada de área, de esas que se ensucian, Guido Rodríguez apareció para hacer el 1-0. Gol de delantero oportunista, de estar donde toca. A partir de ahí, el partido se acomodó a lo que quería el Valencia. Cerrado, espeso, con el Celta tocando pero sin filo. Lo intentaban los gallegos, sí, pero sin encontrar claridad. Un disparo lejano, un remate flojo… poca cosa para inquietar de verdad.
El Valencia tampoco necesitaba mucho más. Con el marcador a favor, jugaba a controlar, a no exponerse. El tiempo pasaba y el partido parecía quedarse atrapado en ese ritmo bajo que tanto le convenía. Antes del descanso, alguna acción aislada, poco más. El Celta seguía sin romper líneas y el Valencia sin querer hacerlo. Así se llegó al intermedio, con la sensación de que todo estaba bajo control para los locales.

La segunda parte arrancó con cambios y, sobre todo, con otra energía. El Celta salió distinto, más valiente, más decidido. Se notó rápido que algo había cambiado. Y no tardó en verse en el marcador. Primero llegó el empate, en una jugada que tuvo de todo: llegada, rechace y remate claro de Moriba. Y casi sin tiempo para reaccionar, el golpe serio. Fer López se inventó un golazo, de los que levantan a cualquiera del asiento. Control, perfilado y zurdazo a la escuadra. Remontada en cuestión de minutos. Ahí el partido se rompió. El Valencia se vio obligado a dar un paso adelante, pero le costaba. Había más intención que ideas. El Celta, en cambio, encontraba espacios y empezaba a correr. Los cambios no terminaron de ordenar al equipo local, que fue perdiendo el centro del campo. Y cuando eso pasa, todo se hace más difícil. Swedberg aprovechó ese escenario para firmar el 1-3, definiendo con mucha calma en el mano a mano. Mestalla ya era un murmullo incómodo, de esos que pesan. El Valencia lo intentó al final, con más corazón que cabeza, y encontró el 2-3 en el añadido con otro gol de Guido. Pero ya era tarde. El Celta había hecho lo más difícil: darle la vuelta al partido y saber aguantar después. El pitido final dejó dos sensaciones claras: un equipo que cree y otro que se le escapa.

Ficha técnica:

Valencia: Dimitrievski; Unai Núñez (Thierry Correia 63′), Tárrega, Cömert, Gayà (Danjuma 78′); Luis Rioja, Guido Rodríguez, Javi Guerra (Ugrinic 63′), Ramazani; André Almeida (Lucas Beltrán 63′) y Hugo Duro (Umar Sadiq 63′).

Celta de Vigo: Radu; Javi Rodríguez (El-Abdellaoui 46′), Aidoo, Marcos Alonso; Carreira, Ilaix Moriba, Hugo Sotelo, Mingueza (Yoel Lago 88′); Pablo Durán (Fer López 46′), Ferran Jutglá (Borja Iglesias 71′) y Hugo Álvarez (Swedberg 46′).

Goles: 1-0 (12′) Guido Rodríguez; 1-1 (56′) Ilaix Moriba; 1-2 (60′) Fer López; 1-3 (81′) Swedberg; 2-3 (93′) Guido Rodríguez.

Árbitro: Iosu Galech (Comité Navarro). Amonestó al local Guido Rodríguez y a los visitantes Javi Rodríguez, Marcos Alonso y Hugo Sotelo.

Real Oviedo – Sevilla FC (1-0)

El Oviedo se llevó el partido por 1-0 ante un Sevilla que jugó condicionado por la expulsión y volvió a dejar una sensación muy pobre. El inicio fue de esos que no dicen mucho, con dos equipos más pendientes de no fallar que de hacer daño. Ritmo bajo, balón que iba y venía sin profundidad y bastante imprecisión en los metros clave. El Sevilla intentaba tener algo más de presencia, pero le costaba un mundo generar algo claro. El peligro llegaba casi siempre en acciones aisladas, sobre todo a balón parado. Un par de remates de cabeza avisaron de lo que podía pasar, aunque sin acierto. El partido parecía metido en esa especie de pausa larga donde nadie termina de romper nada. Pero el Oviedo tenía claro por dónde iba su oportunidad. Y la encontró. En un córner, de los que se trabajan, Viñas apareció solo para hacer el 1-0. Error de marca, remate limpio y ventaja para los locales. El gol cambió el ambiente, porque el Sevilla empezó a ponerse nervioso, a jugar más acelerado. Y ahí llegó el segundo golpe. Nianzou se complicó solo y acabó viendo la roja en una acción que dejó al equipo con diez. Una jugada que lo cambia todo, que rompe el partido por completo. A partir de ahí, el Sevilla intentó sostenerse como pudo. El Oviedo olió la sangre y apretó un poco más, buscando ampliar la ventaja antes del descanso. Aun así, los visitantes tuvieron algún intento final, más por insistencia que por claridad. Un disparo lejano, otro que se marchó fuera por poco… pero nada que realmente inquietara. El descanso llegó con el Sevilla tocado, en el marcador y en lo anímico. El partido ya se le había puesto cuesta arriba de verdad.

La segunda parte arrancó con cambios y con un Sevilla que intentaba reorganizarse, más por necesidad que por convicción. Con uno menos, tocaba resistir y esperar alguna opción. El Oviedo, mientras, jugaba con la tranquilidad de quien tiene el partido en la mano.
Y de hecho, pudo sentenciar pronto. Una llegada clara, un remate que no llegó por centímetros… aviso serio. El Sevilla trataba de estirarse, pero cada vez que lo hacía dejaba espacios atrás. Y ahí el Oviedo encontraba aire. Otro centro, otro remate alto, otra sensación de peligro constante. El paso de los minutos fue desgastando a los visitantes, que corrían más de lo que jugaban. El esfuerzo era evidente, pero no encontraba recompensa. El Oviedo incluso tuvo el segundo en un rechace dentro del área, pero apareció el portero para evitarlo. El Sevilla seguía buscando esa jugada aislada que le diera vida, una falta, un balón parado… algo. Pero no llegaba. Los intentos eran más de fe que de fútbol. Un disparo que se va, un pase que no encuentra destino. Y mientras tanto, el reloj avanzaba sin pausa. El Oviedo gestionaba el partido sin sobresaltos, sabiendo que tenía todo de cara. En el tramo final, el Sevilla empujó con lo que le quedaba, pero sin claridad. Más ruido que peligro. El pitido final confirmó lo que se venía viendo desde hacía rato: el Oviedo hizo lo justo y el Sevilla no encontró nada para cambiarlo.

Real Oviedo: Aarón, Nacho Vidal, Dani Calvo, Bailly, Javi López (Rahim 85′), Sibo (Colombatto 59′), Fonseca, Thiago (Hassan 72′), Ilyas, Reina (Cazorla 72′), Viñas (Borbas 59′).

Sevilla FC: Vlachodimos, Carmona (Castrín 46′), Nianzou, Kike Salas, Oso (Suazo 72′), Gudelj, Mendy (Isaac Romero 72′), Sow (Manu Bueno 46′), Juanlu, Vargas (Ejuke 80′), Akor Adams.

Gol: 1-0 (32′) Fede Viñas.

Árbitro: José Hernández Hernández (canario). Amonestó a Fede Viñas, Javi López, Fonseca, Bailly por parte del Oviedo; por el lado del Sevilla, mostró cartulina amarilla a Carmona, Kike Salas, Manu Bueno, y expulsó a Nianzou por roja directa en el minuto 38.

Deportivo Alavés – CA Osasuna (2-2)

El Alavés y Osasuna empataron 2-2 en un partido cambiante que se resolvió en el área y desde el punto de penalti en los minutos finales. El encuentro arrancó con Osasuna más metido, más directo, con esa sensación de equipo que tenía claro por dónde hacer daño. Y lo confirmó pronto. Rosier apareció por el lado débil y puso el 0-1 casi sin tiempo para asentarse. Ese golpe inicial dio aire a los rojillos, que siguieron insistiendo y estuvieron cerca de ampliar la ventaja en una acción que obligó a Sivera a intervenir con reflejos. El Alavés, mientras tanto, intentaba ordenarse, bajar pulsaciones y empezar a tener algo más de balón para salir del agobio. Con el paso de los minutos lo consiguió. Fue creciendo poco a poco, sin hacer ruido, pero encontrando espacios. Y en una de esas llegadas bien leídas, llegó el empate. Toni Martínez atacó el espacio y definió con claridad para el 1-1. A partir de ahí, el partido entró en otra fase, más equilibrada, más abierta, con dos equipos alternando momentos de dominio pero sin terminar de imponerse. Las ocasiones aparecían a cuentagotas, el ritmo subía y bajaba, y todo quedaba pendiente de lo que pasara tras el descanso. La sensación era de igualdad total, con el marcador reflejando lo que se veía.

La segunda parte retomó ese guion, aunque con más tensión, como si cada acción pesara un poco más. El Alavés dio un paso adelante, buscando profundidad por fuera, mientras Osasuna trataba de no perder el orden y salir con criterio. El partido se fue estirando, con más espacios y más idas y venidas, pero sin un dominador claro. Hasta que apareció el VAR para romper ese equilibrio. Una acción en el área acabó en penalti para Osasuna, que Budimir transformó para el 1-2. El golpe obligó al Alavés a reaccionar, y lo hizo desde la insistencia, empujando más que jugando, pero sin perder la fe. Y esa insistencia tuvo premio. Otra jugada dentro del área, revisión y penalti esta vez para los locales. Lucas Boyé, recién entrado, asumió la responsabilidad y puso el 2-2. El tramo final fue abierto, con los dos equipos buscando el tercer gol, pero también con la sensación de que cualquier error podía ser definitivo.
Hubo intentos, centros, algún disparo, pero sin la claridad necesaria para romper el empate.
El partido se fue apagando poco a poco, con el marcador ya inmóvil. El pitido final confirmó un reparto de puntos que refleja bien lo que fue el encuentro: igualdad, alternativas y dos penaltis que marcaron el destino.

Ficha técnica:

Deportivo Alavés: Antonio Sivera; Jonny Otto, Youssef Enriquez (Abderrahman Rebbach, min.46), Victor Parada, Nahuel Tenaglia; Angel Perez, Pablo Ibanez (Lucas Boye, min.82), Antonio Blanco, Jon Guridi (Carles Alena, min.46); Antonio Martinez, Ibrahim Diabate (Ander Guevara, min.73).

Osasuna: Sergio Herrera; Valentin Rosier, Flavien Boyomo, Alejandro Catena, Javi Galan; Jon Moncayola, Ruben Garcia (Abel Bretones, min.77), Enrique Barja (Victor Munoz, min.60), Lucas Torro (Iker Munoz, min.77), Aimar Oroz (Raul Garcia, min.77), Ante Budimir (Jorge Herrando, min.86).

Goles: 0-1, min.4: Valentin Rosier; 1-1, min.44: Antonio Martínez; 1-2, min.80: Ante Budimir, de penalti; 2-2, min.90(+1): Lucas Boye, de penalti.

Árbitro: Cesar Soto: amonestó a Antonio Blanco (min.41), Angel Perez (min.90+4), por parte del Alavés, y a  Valentin Rosier (min.16), Jon Moncayola (min.41), Flavien Boyomo (min.87), Alejandro Catena (min.90), Iker Munoz (min.90+4), por parte de Osasuna. También mostró la roja a Asier Osambela de Osasuna, en el banquillo, en el minuto 90 +3.

Girona FC – Villarreal CF | 21:00, Montilivi

Dos equipos con fútbol, con idea y con talento. El Girona quiere recuperar su mejor versión ante un Villarreal muy firme que viene de superar a la Real. Partido atractivo, con ritmo y ocasiones.