Héctor García ha pasado por La opinión del día de La Grada Ràdio con el alivio bastante claro en la cara. Normal. El Espanyol ganó en Pamplona, selló la permanencia y cortó por fin esa angustia que llevaba meses pegada al cuerpo de todo perico. “Amigos y enemigos, ¿cómo estáis? Supongo que contentos, por fin”, arrancó, con ese tono suyo entre directo, irónico y bastante de calle. Y luego fue al grano: “Hace muchos meses, desde diciembre, que no comenzaba un vídeo diciendo que estaba contento de haber ganado y que, sobre todo, ya habíamos sellado la permanencia, esta cosa que nos llevaba de cabeza y que nos estaba amargando un poco la existencia”. La frase resume muy bien el estado de ánimo del espanyolismo: alegría, sí, pero después de haber tragado mucha ansiedad.
Ganar cambia la cabeza de un equipo
Héctor puso el foco en algo que se ha visto claramente en estos dos últimos partidos: ganar libera. No convierte de golpe al equipo en una maravilla, pero le quita un saco de piedras de encima. Lo explicó así: “Lo que tiene ganar es que te da un poder, te da un poder mental que hace que salgas a los partidos de otra manera y, bien, domingo un partido en el que tampoco fuimos muy superiores a Osasuna pero conseguimos sacar los tres puntos y, por fin, sellar ya esta permanencia horrorosa”. No vendió el 1-2 de El Sadar como una exhibición, ni falta que hace. El Espanyol hizo lo que tocaba: competir, aguantar y ganar. Y en este tramo de temporada, eso valía más que cualquier discurso bonito.
El descenso del Girona y el dardo más ácido de Héctor
La permanencia del Espanyol también deja una última jornada con varios rivales todavía metidos en el lío. Y ahí Héctor no se escondió ni un poquito, especialmente hablando del Girona y de Sergi Darder. “Que, a la vez, si se unen un poco los astros, vendrá con el descenso del Girona, que yo sí que me alegro y lo celebraré. Estoy por ir a Cornellà con la camiseta del Elche y si baja Sergi Darder también estaré contento. Es lo que hay. Tú, cuando dejas tirados a los tuyos, pues te después te estamos esperando”. Es una opinión dura, muy dura, de esas que no dejan demasiado espacio para medias tintas. Pero también conecta con una herida que una parte de la afición perica todavía no ha cerrado con la salida de Darder. Héctor lo expresó sin filtro, con rabia acumulada y con ese punto de vendetta futbolera que a veces aparece cuando el calendario se pone juguetón.
Manolo González, entre el agradecimiento y el final de ciclo
El bloque principal de su intervención fue Manolo González. Y aquí Héctor fue bastante claro: agradece lo hecho, pero cree que el ciclo debe terminar. “Tema Manolo, yo pensaba que el sábado sería ir a despedir a Manolo como se merece, porque yo he sido crítico en esta última etapa con él y me reafirmo, creo que al equipo se le ha ido de las manos y creo que era necesario un cambio”, explicó. Para él, la salvación no borra la sensación de que el equipo se cayó demasiado durante la segunda vuelta. Y remató con una lectura muy cruda de la competición: “Y no han bajado porque, básicamente, la Liga es un desastre. Ya veis que hay 10 equipos jugando para no bajar, cosa que dice muy poco de esta competición”. Vamos, que el Espanyol se ha salvado, pero no porque haya firmado un tramo final redondo, sino porque el contexto también ayudó.
Una despedida con respeto para Manolo
Héctor no quiso situarse en una crítica destructiva hacia el técnico. Al contrario, dejó claro que Manolo merece reconocimiento por lo que ha hecho desde que llegó al banquillo blanquiazul. “Entonces, pues eso, pensaba ir a decirle a Cabrera que se vaya, que no lo queremos, hacerle sentir que no lo queremos, y a Manolo, pues despedirlo, porque se lo merece, porque ha hecho dos años y medio con jugadores un poco de mierda y lo ha salvado como ha podido e incluso esta temporada, nos ha sobrado una jornada”. La frase es muy de Héctor: bruta, directa, algo incómoda, pero con una idea de fondo bastante clara. Manolo ha trabajado con una plantilla muy limitada y ha cumplido, pero eso no significa que deba liderar el nuevo proyecto.
Héctor no quiere la Conference League
También dejó otra idea que puede generar debate: no quiere que el Espanyol entre en Conference League. Lo dijo sin rodeos: “Yo no compro lo de la Conference League, yo no quiero ir a la Conference, es un proyecto que comienza de nuevo y no puede hipotecarse viajando los jueves a Batislava”. Es una forma muy gráfica de decir que el club tiene prioridades mucho más urgentes que meterse en una aventura europea menor justo cuando necesita reconstruirse. Para Héctor, el Espanyol debe ordenar su casa, rehacer la plantilla y empezar una etapa nueva sin cargas añadidas. Europa suena bonito, pero también puede ser una trampa si el equipo todavía está a medio construir.
El argumento central: Manolo sería el primer señalado
El punto más interesante de su reflexión llegó cuando explicó por qué no ve conveniente que Manolo siga, incluso admitiendo que podría merecer una plantilla mejor. “¿Se merece un equipo mejor y tener las herramientas para demostrar que con un equipo mejor puede hacer más cosas? Por supuesto, se lo merece. Pero la pregunta es, cuando haya dos partidos malos, el primero al que se señalará es a Manolo”. Ahí está el miedo. No tanto al entrenador, sino al clima que puede rodearlo. Héctor cree que el proyecto arrancaría tocado porque una parte de la afición ya ha perdido confianza en él. “Entonces ya comienzas un proyecto bastante inestable, porque había mucha parte de la afición que ahora mismo no quería que siguiera Manolo”, añadió. Su tesis es sencilla: si el nuevo Espanyol nace con dudas desde el banquillo, nace mal.
“Un proyecto nuevo tiene que comenzar con caras nuevas”
Héctor insistió en que las dos victorias finales no pueden borrar todo lo anterior. “Entonces, si nos parecía que era un entrenador que había perdido al norte en las últimas jornadas por que haya ganado dos partidos, no creo yo que ahora mismo haya cambiado todo”. Y ahí lanzó la frase que resume toda su intervención: “Entonces, un proyecto nuevo tiene que comenzar con caras nuevas”. No habla solo del entrenador. También de la plantilla. Se mostró de acuerdo con la idea defendida por Francesc Via de que “los 11 suplentes la próxima temporada deberían ser los once titulares actuales”. Es una forma exagerada, sí, pero se entiende: el Espanyol necesita elevar mucho el nivel si no quiere volver a vivir una temporada con el agua al cuello.
Manolo dejará buen recuerdo, pero para Héctor ya ha cubierto su etapa
Héctor quiso separar el cariño del análisis. Para él, Manolo debe salir bien, con agradecimiento, pero debe salir. “Manolo, cada vez que lo veamos, nos recordará este año. Recordará momentos agridulces, etapas mediocres que no son culpa suya sino del club, pero nos recordará eso. Manolo ha cubierto un ciclo, lo ha cubierto brillantemente, lo recordaremos bien”. Y añadió: “Siempre digo que a Manolo se lo recordará muy bien. Siempre será un tío vino en un momento muy chungo y nos sacó del pozo y eso ya no lo olvidaremos, pero creo que el proyecto debe comenzar de nuevo, y con él no”. La idea tiene un punto justo: agradecer no obliga a continuar. El fútbol también va de cerrar etapas antes de que se pudran.
Bordalás, el nombre que seduce a Héctor
A la hora de mirar alternativas, Héctor no escondió su preferencia. “Apostaría por otro entrenador, ojalá Bordalás que a mí me fascina, lo vuelvo a decir”. El nombre de José Bordalás lleva días sobrevolando el debate perico, y encaja con esa idea de entrenador fuerte, competitivo, de equipo incómodo y con colmillo. Puede gustar más o menos, pero no deja indiferente. Para Héctor, sería una forma clara de empezar de nuevo, con otro mensaje y otra energía en el banquillo.
El rechazo al perfil de José Juan Romero
Más duro fue cuando habló de otra posible vía, la de José Juan Romero, técnico del Ceuta. “Y todo lo que no sea cambio de entrenador, bueno, que no me traigan al del Ceuta, porque entonces sí que comienzo a quemar cosas, señor Pace, no comencemos con mierdas de estas. Quiero olvidar la Segunda división, no existe la Segunda división. Dejad de fichar jugadores de Segunda división”. La frase tiene mucho de exageración caliente, pero marca una preocupación real en parte del espanyolismo: el miedo a que el nuevo proyecto nazca con apuestas que recuerden demasiado a etapas recientes de precariedad deportiva. La afición quiere ambición visible, no otro verano de mirar al mercado como quien rebusca en el cajón de las sobras.
Una opinión dura, pero con una lógica clara
Héctor cerró su intervención sin moverse de su postura: “Pues eso. Creo que Manolo no debe seguir. Si pensáis lo contrario, lo siento. Pero es que yo creo que si un proyecto debe comenzar de nuevo, ha de ser de todas, todas”. Y ahí queda el debate servido. Manolo tiene méritos, contrato y apoyo de parte del vestuario y de la afición. Pero también arrastra una segunda vuelta muy mala, una racha larguísima sin ganar y la sensación de que el nuevo Espanyol de Monchi y Alan Pace quizá necesita otro impulso. Héctor no pide borrar a Manolo de la memoria perica; pide despedirlo bien y abrir otra etapa. Una opinión discutible, claro, pero muy conectada con una pregunta que ahora mismo está en todas partes: ¿continuidad agradecida o cambio real de ciclo?







