El RCDE Stadium pasó por todas las emociones posibles en noventa minutos en este vibrante Espanyol – Celta. Del silencio incómodo tras el gol de Jutglà al estallido cuando el Espanyol logró remontar… y otra vez al jarro de agua fría con el empate final de Borja Iglesias. En medio de ese torbellino apareció Kike García, saliendo desde el banquillo y firmando un golazo que cambió el ánimo del equipo y de la grada. Un latigazo con la izquierda, seco y sin discusión, de esos que se celebran con rabia contenida. El 2-2 final no sabe a victoria, ni mucho menos, pero sí a algo parecido a respirar después de semanas muy pesadas.
“Hemos empezado mal… el miedo, vivimos, no nos salen las cosas”
Kike no se escondió ante las cámaras de las televisiones con derechos. “Bueno, hemos empezado mal, un poco la racha que llevamos también, el miedo, vivimos, no nos salen las cosas”. La frase lo dice todo. Un Espanyol bloqueado, con dudas, superado por un Celta que dominó el balón y generó ocasiones. “Ellos son muy dominantes con balón, estaban llegando, estaban haciendo ocasiones”, añadió, reconociendo que el inicio volvió a ser cuesta arriba.
El delantero también subrayó la importancia de los cambios y del banquillo: “Teníamos que meterle una marcha más… da mucho al equipo para cambiar muchas cosas”. Su lectura fue muy colectiva, insistiendo en que “esto es de todos” y en que el camino no va a ser fácil. Aun así, rescató algo positivo del caos: “Es un empate de mérito remontarle a un equipo como el Celta”. Un punto con sabor raro, entre alivio y decepción.
El VAR, el susto final y “un poco de oxígeno”
El partido pudo acabar peor. El gol anulado a Borja Iglesias en el tramo final dejó al estadio en vilo y al Espanyol agarrado a ese hilo. Kike lo reconoció sin rodeos: “Últimamente veo que todo nos sale en contra en cuanto al VAR, hoy nos salió de cara”. No dijo mucho más, pero lo suficiente. Una mezcla de incredulidad y alivio.
Ese momento coincidió con el mejor tramo perico, cuando el equipo había logrado ponerse por delante. “Nos ha dado un poco de oxígeno”, admitió, aunque enseguida llegó el empate definitivo. “Una pena el resultado final, pero por lo menos un empate, cortamos un poco la racha”. No es lo que se buscaba, pero sí algo a lo que agarrarse antes de visitar un campo complicado.
Un gol especial… y un vínculo curioso con el Celta
Su tanto fue espectacular y, curiosamente, no es la primera vez que hace daño a los gallegos. Él mismo lo explicó con una sonrisa casi nostálgica: “Guardo mucho cariño contra el Celta, porque debuté en el mundo profesional con el Real Murcia en Balaídos… y también remontamos”. Hay historias que se repiten, aunque esta vez la remontada no fue completa.
Kike restó protagonismo a lo individual y volvió al discurso de equipo: “Yo intento marcar siempre, ayudar a mis compañeros… una vez sale cara y otra no”. Trabajo, insistencia y poco adorno.
Un punto que vale más de lo que parece
La pregunta final era inevitable: si este empate sirve para levantar el ánimo. Y la respuesta fue pragmática, casi de supervivencia: “Claro que nos vale, puntuar en esta liga… es oro”. Recordó que la segunda vuelta es una guerra de cada fin de semana y que el objetivo pasa por sumar todo lo posible.
Quizá la frase más reveladora fue otra, más emocional que táctica: “No es lo mismo decir que llevamos cuatro derrotas que dos empates y tres derrotas”. Cambiar el relato también importa. El Espanyol no está bien, eso se ve, pero al menos no se fue de vacío. Y a veces, cuando todo pesa, eso ya es algo.
El delenatero pide creer y cerrar filas con la grada
El delantero blanquiazul compareció posteriorente en zona mixta con el cansancio aún en la cara y la sensación de oportunidad perdida, pero también con un mensaje de unión. Para Kike, el empate deja un sabor raro porque el equipo logró darle la vuelta a un partido que se había puesto muy cuesta arriba, aunque reconoce que el Celta dominó muchos minutos: “Han tenido 50-55 minutos que eran suyos, pero el fútbol es así, que te dejan el marcador vivo”.
El veterano delantero subrayó el papel de los suplentes, reivindicando que los cambios entraron bien y ayudaron a reactivar al equipo cuando peor estaba. También admitió que esta vez el VAR cayó del lado perico, algo poco habitual últimamente: “Hemos tenido la fortuna esta vez del VAR de librarnos”. Aun así, no quiso excusas ni triunfalismos: “Ellos también han hecho un buen partido y es un punto para creer”.
Un gol vivido con el corazón y un mensaje claro al equipo
Kike también explicó su celebración desatada, casi visceral, buscando conectar con una grada que notaba apagada por la mala racha. El delantero se definió como un jugador pasional, muy identificado con la gente, y dejó claro que el equipo necesita encender al estadio desde el césped: “A la grada hay que enchufarla, tienen que ver que vas al suelo, que lo levantes”. Sobre la confianza, fue igual de sincero: cuando ganas todo fluye; cuando no, se piensa demasiado y aparecen las dudas. Aun así, insistió en que el grupo está trabajando para revertir la situación y que las malas rachas también se terminan. De cara al futuro, el mensaje fue muy concreto y muy futbolero: volver a ser un bloque sólido empezando por la defensa. “Tenemos que hacernos fuertes desde la portería a cero, así se consiguen muchos puntos en Primera”, recordó, convencido de que el camino pasa por recuperar la identidad que llevó al equipo a la zona alta.







