A dos días del Barça – Espanyol, hay discursos que no suenan forzados. El de Jofre Carreras, en la entrevista concedida a Sergio Escario en Mundo Deportivo, va por ahí. Natural, directo y con ese punto emocional que solo tienen los que han crecido en ‘La 21’. Cuando habla del Camp Nou, no lo hace como un escenario cualquiera. “Como perico, y como todo jugador formado en ‘La 21’, sería un orgullo tremendo” ganar allí. Y no se queda en la frase bonita. La desarrolla. “A nivel de equipo nos daría una confianza y un oxígeno tremendo, sería una alegría enorme y una inyección de confianza también enorme. Esperemos que se pueda dar y que podamos sacar algo bueno de ahí”.
Y claro, cuando aparece el recuerdo del ‘Delapeñazo’, todo encaja. No lo fuerza, sale solo. “Era pequeño, tenía 7-8 años. Esperemos a ver si el finde se puede repetir, trabajamos para ello; creo que estamos haciendo una buena semana y preparando el partido lo mejor que sabemos”. Es imposible no pensar en aquel día. Y él lo tiene presente.
De La Cartuja al Camp Nou: reforzarse… y dar un paso más
La entrevista arranca con una mirada al último partido. A ese empate en Sevilla que, sin ser una solución, sí ha servido para sostener al equipo. “El punto es positivo. Al final vas al campo del Betis, que siempre es complicado; ellos están en puestos de Champions, peleando la Europa League, al final son favoritos. Lo valoramos positivamente, es un refuerzo para nosotros ya que los resultados no están llegando del todo; nos refuerza para el partido del sábado”.

Y a partir de ahí, el análisis baja a lo concreto. “Era una de las cosas que nos estaba penalizando, el tema defensivo. El equipo hizo un buen partido atrás, hizo el partido que tocaba hacer, aunque ofensivamente no estuvimos todo lo bien que queríamos. Todo pasa por cerrar la portería”. Es sencillo. Defender mejor para poder competir mejor.
Pero el contexto no se puede ignorar. La racha está ahí. Y pesa. Aunque Jofre intenta mirarlo con cierta perspectiva. “Al final seguimos ahí: 38 puntos, tenemos a tocar prácticamente el primer objetivo que al final es el que marca el club. El encadenar tantos partidos te da una sensación más negativa, pero el cómputo global de la temporada es positivo. Casi todos hubiéramos firmado, a estas alturas, la posición y con los puntos que estamos”.
El derbi de la ida… y ese partido que se escapó
Cuando la conversación gira hacia el primer enfrentamiento del curso, el tono cambia ligeramente. Hay algo de frustración contenida. “Hicimos un gran partido, tuvimos muchas opciones de llevarnos los tres puntos. Ellos son un gran equipo, de los mejores de Europa, no hay que engañar a nadie. Tuvieron más pegada que nosotros, si las situaciones que tienes contra ellos no las conviertes es prácticamente imposible ganar o sacar algo positivo. El equipo hizo un gran partido y buscaremos hacerlo igual, concretando las opciones que tengamos y a ver si sacamos algo positivo”.

Ahí está la clave. No basta con competir. Hay que acertar. Porque si no, el Barça te castiga.
Joan García: admiración total… y ganas de revancha
Y dentro de ese recuerdo aparece inevitablemente el nombre de Joan García. Su actuación en la ida lo cambió todo. Y Jofre lo reconoce sin ningún tipo de problema. “Nosotros ya estábamos acostumbrados a eso, ahora al estar en un club más mediático lo está viendo todo el mundo, se le da más importancia. Con nosotros hacía lo mismo o mejor y no se le daba importancia, o no toda la que tiene ahora mediáticamente. Para mí es uno de los mejores porteros del mundo, aparte de que es uno de mis mejores amigos, y tengo ganas de verlo el sábado. Esperemos que no sea igual que la primera vuelta”.

La relación personal está ahí. Muy presente. “Yo compartí habitación con él, es de mis mejores amigos, o mi mejor amigo del fútbol de siempre, no tengo que esconderme. Yo sabía de lo que era capaz, él también lo sabía, y ahora lo está viendo todo el mundo. El que tiene ojos lo ve, yo ya sabía el nivel que tenía y si alguien tenía alguna duda de qué podía hacer en la máxima exigencia creo que esa duda está más que resuelta”.
Pero una cosa es la amistad… y otra el sábado.
Entre la exigencia, el crecimiento y el día a día
En lo personal, Jofre también deja reflexiones interesantes. No está teniendo el protagonismo de otros momentos, pero no entra en dramatismos. “De todo se aprende, yo lo que intento es trabajar día a día y mejorar; la decisión de jugar no es mía. Yo lo único que puedo hacer es trabajar, mejorar y esto también es parte del fútbol, me ayuda a madurar y a valorar cuando salen mejor las cosas”.
También asume lo que supone ser canterano. “Cuando vienes de la cantera, se te exige un poco más. Estamos aquí para ayudar, para aportar lo que sabemos, en lo que somos buenos y sabemos de lo que somos capaces, de las cualidades que tiene cada uno. Son cosas externas que tampoco te puedes enfocar mucho en eso porque sabes el trabajo que haces día a día”.

Y sobre la racha del equipo, vuelve a ese equilibrio entre análisis y actitud. “Cuando las cosas van bien te ayuda, siempre estás un poco mejor; pero el equipo, o yo al menos, vivo el día a día como siempre: con ganas de mejorar, con ganas de aportar. Igual que hemos tenido buenas rachas también llegan las malas, hay que saber gestionar un poco eso. Cuando estás aquí tienes muchas ganas de revertir la situación, pero cuando te vas para casa quieres estar lo mejor posible; también sirve un poco para evadirte de toda esta situación”.
Memoria perica… y ese hilo invisible que une todo
La entrevista también deja espacio para algo más íntimo. Para el origen. Para entender de dónde viene todo esto. “Con mi padre, yo empecé a jugar a los seis años. Desde que me acuerdo hasta los seis años mi padre me llevaba casi todas las tardes a jugar al parque, se ponía de árbitro y organizábamos partidillos y toda la gente era más grande que yo. Yo juego al fútbol por mi padre, porque le encantaba”.

Y cuando se le pregunta por recuerdos como aficionado, vuelve a aparecer esa conexión con momentos que marcan. “Te podría decir el ‘Tamudazo’, lo de De la Peña también, en el Camp Nou. Me acuerdo también de la mano de Messi…”.
Son imágenes que se quedan. Que pesan. Y que, en partidos como este, vuelven a salir.
Una promesa… por si el sábado sale cara
Y para cerrar, ese guiño que mezcla ilusión y realidad. “Os envío una camiseta o unas botas firmadas” si se gana, dice a los compañeros de MD . No cambia nada en el campo. Pero dice mucho de cómo se vive el partido desde dentro.
Porque en el fondo, todo pasa por lo mismo. Creer. Aunque el escenario sea complicado. Aunque el rival sea el que es. Aunque la lógica diga una cosa… y el corazón otra.







