Jofre Carreras protagoniza uno de los relatos más emotivos de “CLOSER”: “Yo daría mi vida para este animal”; el jugador del Espanyol muestra su vínculo con su perro Stone como apoyo clave en los momentos más duros

9 de abril de 2026

Este jueves ha visto la luz un nuevo capítulo de CLOSER, la serie del Espanyol que mira más allá del césped. No va de tácticas ni de resultados. Va de personas. De lo que pasa cuando se apagan los focos. Y este tercer episodio, “El Vínculo. Compañeros de vida”, entra directo en algo muy íntimo: la relación con los animales.

Un capítulo que realmente, sin exagerar, llega al corazón. Porque habla de compañía, de pérdidas, de esos momentos en los que no hay grada ni ruido, solo uno mismo… y quien está a tu lado. Y ahí aparece Jofre Carreras. Sin escudo, sin filtro. Tal cual.

Jofre y Stone: crecer antes de tiempo y no soltarse

La historia de Jofre no necesita adornos. Él mismo la cuenta como le sale, casi sin darse cuenta del peso que tienen sus palabras. Todo el mundo sabe los durísimos golpes que le ha dado la vida, y uno de los apoyos que tuvo fue su peludo: «Siempre he dicho que me lo envió mi padre para que aprenda a saber lo que es aguantarme a mí mismo. Es bastante similar a mí». Jofre baja el tono y lo suelta casi en voz baja: “Cuando pasó lo de mi madre… prácticamente solo lo tenía él. Como de mi familia, familia. Yo creo que en aquel momento fue un… bueno, nos quedamos tú y yo solos, hemos de tirar adelante como sea y desde ese momento pasó a ser como mi hijo”. Desde ese momento, el vínculo deja de ser el de un chico con su perro. Es otra cosa. Más profunda.

A partir de ahí, todo cambia. No solo su vida diaria, también su forma de ver las cosas. “Hay mucha gente que utiliza a los padres para tomar decisiones, para darse apoyo emocionalmente… la vida es así, me ha ayudado a madurar”, explica, enlazando su pasado con ese presente en el que ya no hay red.

“Yo daría mi vida para este animal”: lo que no se negocia

El relato avanza, pero la idea se mantiene. Stone no es solo compañía. Es sostén. Es rutina. Es refugio. Y eso se nota en cómo lo cuenta: “Es que yo daría mi vida por este animal. O sea, realmente yo sé que él la daría por mí y yo la daría por él”.

No es una frase bonita. Es una convicción.

Porque luego lo aterriza en lo cotidiano. En lo sencillo. “El tener un compañero de vida… ya solo coges la correa, él siempre va a querer salir contigo”. Y ahí está todo: la lealtad, la constancia, lo que no falla.

Un vínculo que explica mucho más que el fútbol

A medida que avanza el episodio, aparecen más historias. Cabrera y Balto. Naima y Roma. Laia y su día a día. La de todos esos pericos de a pie que dieron el paso de acoger en su casa a los perritos de la campaña «Los pericos no abandonan». Todas distintas. Todas con algo en común. Ese tipo de relación que no necesita palabras.

Elba lo resume de una forma muy clara: “Tienen un amor incondicional total hacia ti, cosa que entre humanos es una cosa que por desgracia no pasa o pasa muy poco”. Y eso conecta con todo lo anterior.

“CLOSER” acierta en lo que no se puede fingir

Este tercer capítulo no busca explicar al futbolista o al aficionado. Busca entender a la persona. Y ahí es donde acierta. Porque no hay guion que aguante algo así si no es verdad.

En el caso de Jofre, la historia no va de goles ni de minutos. Va de cómo se sostiene alguien cuando la vida aprieta de verdad. Y la respuesta, en su caso, es muy clara.

Stone.

Un compañero de vida. De los que no fallan.