Joan García, premiado en la Festa de l’Esport Català con un mensaje que miró a su pasado perico

27 de enero de 2026

Joan García fue uno de los nombres propios de la 29a Festa de l’Esport Català, celebrada anoche en el Auditori CaixaForum de Barcelona. El portero recibió el premio a deportista con más proyección masculina de 2025, una distinción entregada por UFEC, la Generalitat y el diario SPORT, y que esta vez no pudo esquivar el trasfondo perico. Porque aunque en la gala no se mencionara ni una sola vez al Espanyol, el pasado reciente de Joan sigue muy presente.

“Sin olvidar de donde vienes”

Joan, que subió al escenario acompañado por la mascota del Barça y recibió el galardón de manos del conseller Berni Álvarez, dejó unas palabras que dieron que pensar. “Este último año han pasado muchas cosas, sobre todo deportivamente, pero en la vida y el deporte hay que buscar nuevos retos, hacer camino poco a poco, con nuevas ilusiones, pero sin olvidar de donde vienes, con el máximo respeto y orgullo”.

No hizo falta nombrar al Espanyol para que el mensaje llegara. Fue su manera de referirse a lo vivido el año pasado en Cornellà-El Prat, donde disputó su última temporada como blanquiazul antes de firmar por el Barça. Aunque ya esté en otro escenario, su salida del RCDE Stadium no fue precisamente por la puerta grande.

Un regreso a Cornellà con la grada en contra

Hace apenas unas semanas, Joan García volvió por primera vez a Cornellà-El Prat como rival. La acogida por parte de la afición del Espanyol fue evidentemente de todo menos agradable. Su salida con destino al enemigo deportivo del aficionado perico sigue escociendo en gran parte del entorno.

Por eso, escucharle hablar ahora de “no olvidar de donde vienes” suena como mínimo curioso. El recuerdo aún reciente de ese recibimiento en casa evidencia que el vínculo no se rompió bien del todo. Fue más un portazo que una despedida. Pero por mucho que el presente sea azulgrana, el eco de lo que fue sigue apareciendo en cada paso. En su discurso no hubo espacio para el nombre “Espanyol”, pero sí palabras que apuntaban directamente allí. Una etapa que, aunque no se nombre, sigue pesando.