En un mercado donde de momento pasan pocas cosas alrededor del Espanyol, uno de los pocos movimientos ha sido el final anticipado de la cesión de Hugo Pérez en el Huesca. Una etapa que, siendo sinceros, no funcionó desde casi el primer día y que ha terminado dejando cierto malestar tanto en el club perico como con el propio futbolista y la entidad oscense.

La idea inicial era clara: que el central sumara minutos en Segunda división, se curtiera y regresara más hecho. La realidad fue otra muy distinta. Poco protagonismo pese a los cambios de entrenador y una sensación constante de oportunidad perdida.
Sin sitio ni con entrenadores… ni con Bolo
Hugo Pérez no logró asentarse con ninguno de los técnicos que pasaron por el banquillo del Huesca, y la situación terminó de torcerse con la llegada de Bolo. Con él, el central dejó directamente de contar, quedando fuera de las rotaciones y sin continuidad en una categoría donde los minutos son muy necesarios para un jugador joven.
En el Espanyol, esta situación no sentó nada bien. Se entendía que la cesión debía servir para crecer, no para desaparecer del mapa. Y cuando quedó claro que no había margen para reconducir la situación, se tomó una decisión rápida: romper la cesión y buscar un nuevo destino.
Tarragona como punto de reinicio
Ese nuevo camino pasa por Gimnàstic de Tarragona, donde Hugo Pérez ha decidido bajar una categoría para volver a sentirse futbolista. Y, de momento, la jugada apunta buenas maneras.
El central debutó el pasado fin de semana como titular, casi sin tiempo de adaptación, y dejó sensaciones muy positivas. Físico, carácter, seguridad atrás y sin miedo con el balón en los pies. Justo lo que se esperaba de él… y lo que no pudo mostrar en su etapa en El Alcoraz.

El propio jugador lo reconoció con naturalidad en su presentación: “En Huesca no tuve minutos. Vengo aquí a aportar lo máximo al equipo y ayudar en todo lo que pueda”. El defensor reconoció que decidió rápido cuando se presentó la opción del Nàstic: «Di el paso y le dije a mi agente y al Espanyol que quería venir».
Un debut que invita al optimismo
En su estreno con el Nàstic, aguantó hasta el minuto 69, mostró buena lectura defensiva y no se escondió ni siquiera en los momentos de más presión. Para alguien que llevaba tiempo sin competir, no es poco. Él mismo lo explicó: “Llevaba bastante tiempo sin jugar, pero me sentí bastante bien”.
No es casualidad que el cuerpo técnico grana le diera galones desde el primer día. Confianza inmediata, algo que no tuvo en el Huesca y que, a veces, marca la diferencia en la carrera de un jugador joven.
Un paso atrás para intentar dar dos adelante
Con solo 23 años, Hugo Pérez aún tiene margen de crecimiento, y Tarragona aparece como una oportunidad real para reivindicarse. En el Espanyol confían en que esta etapa sirva para recuperar al central que apuntaba alto en su etapa en el Villarreal B.
Su paso por Huesca quedará como un bache, una experiencia amarga, pero también como una lección. Ahora, con continuidad y confianza, le toca demostrar que aquello fue solo un paréntesis y que se ha corregido a tiempo algo que iba claramente torcido







