Actualizada Cuando eres colista, las ruedas de prensa no son un trámite. Son casi una confesión pública, porque todo el mundo te mira esperando a ver si te caes del todo o si sacas la cabeza. En ese contexto aparece Guillermo Almada, técnico del Oviedo, en la previa del partido ante el Espanyol: un duelo que llega con el equipo asturiano último en la tabla y con la sensación de que cada jornada es una final sin margen para regalar nada.
El 3-0 en Vallecas aún escuece y condiciona el estado de ánimo
El golpe más reciente fue duro: el Oviedo cayó 3-0 el miércoles en el campo del Rayo. Un marcador que te deja tocado por dentro, porque no solo pierdes, sino que te vas con esa sensación de “nos han pasado por encima”. Y claro, después de una noche así, la previa de Almada se mira con lupa: no solo por lo que diga, sino por lo que transmite. Si hay enfado, si hay autocrítica, si hay orgullo.
Visitar al Espanyol: un partido para sufrir… y para agarrarse a algo
El RCDE Stadium no es un sitio cómodo cuando el rival huele necesidad. Y el Espanyol llega con la suya, porque todavía no ha ganado en 2026. Eso convierte el partido en un choque raro: dos equipos con ansiedad, cada uno a su manera. Para el Oviedo, que está abajo del todo, cualquier punto es oro. Y cuando estás colista, un empate no siempre sabe a poco: a veces sabe a vida.
La urgencia del colista: competir con cabeza y no irse del partido
A un equipo en esa situación no le vale salir a lo loco, porque lo normal es que te partan en dos. El plan suele ser otro: resistir, estar junto, minimizar errores y esperar tu momento. Y ahí la previa del técnico tiene su peso: porque el Oviedo necesita orden, pero también necesita creer que puede hacer daño. No se trata solo de correr; se trata de correr bien. Almada necesita que su equipo entre frío, serio y concentrado. Que no se caliente por cualquier cosa.
Una rueda de prensa para medir el pulso y entender el “cómo”
La previa de Guillermo Almada sirve para una cosa muy concreta: saber si el Oviedo llega roto o llega rabioso. Si hay dudas o hay ganas de morder. Si el mensaje es de protección (“hay que aguantar”) o de ataque (“vamos a por ellos”). Porque el Oviedo puede ser colista, sí, pero si algo tiene el fútbol es que te permite una rebelión en el peor momento. Y el RCDE Stadium, con el Espanyol también necesitado, puede ser un lugar donde pase cualquier cosa. La pregunta es: el Oviedo, ¿va a ir a sobrevivir o va a ir a creer?
El técnico uruguayo habló claro, con tono serio, mirando todavía de reojo el golpe del miércoles en Vallecas. Porque el 3-0 ante el Rayo dejó cicatriz. Y eso se nota cuando un entrenador se sienta delante de los micrófonos.







