La victoria del Girona ante el Barça en Montilivi (2-1) ha dejado algo más que tres puntos. Ha abierto un debate incómodo sobre el trato mediático en Catalunya, especialmente por parte de TV3. Muchos aficionados gerundenses -sobre todo los que no comparten simpatías con el club azulgrana- están empezando a sentir algo que en Cornellà- El Prat es viejo conocido: la sensación de que, cuando el Barça pierde, el foco no está en quien gana sino en el drama del derrotado. Y en ese espejo algunos empiezan a reconocer, quizá por primera vez, lo que el entorno perico lleva denunciando durante años.
El artículo de Jordi Xargayó que ha encendido la mecha
El antiguo director del Diari de Girona, Jordi Xargayó, publicó un texto durísimo que se ha movido con rapidez entre aficionados de ambos clubes. En él acusa directamente a Tv3 de parcialidad y de convertir la victoria del Girona en una especie de injusticia hacia el Barça. Su diagnóstico es demoledor: “Al Barça no le hace falta una televisión propia como el Real Madrid, ya tiene TV3 a su disposición, con la diferencia de que esta la pagamos entre todos”.
También describe el programa posterior al partido como un espacio dominado por el barcelonismo: “Una mesa integrada únicamente por barcelonistas, y presentada por el fanático Jordi Grau, transformó la gesta del Girona en un robo al Barça”. Para muchos lectores, esa frase ha sonado a desahogo… o a revelación.
El gol polémico, el VAR y la narrativa del “robo”
El artículo insiste en que el foco mediático se centró casi exclusivamente en la acción previa al 2-1 de Fran Beltrán, supuesta falta sobre Koundé, en lugar de analizar el partido en su conjunto. Xargayó lo resume así: “Se podía señalar falta, sí, como tantas acciones que ocurren en un partido, pero no es una acción de VAR”.
También recuerda decisiones arbitrales anteriores que perjudicaron al Girona sin generar el mismo ruido mediático, como una entrada en Oviedo que pudo ser roja o acciones similares en Sevilla. Su conclusión es clara: hay una atención selectiva que siempre apunta al mismo lado.
Cuando los datos del partido pasan a segundo plano
Otro punto que ha indignado a parte de la afición gironina es que el análisis posterior apenas valorara el rendimiento del equipo de Míchel. El texto lo enumera con cierta ironía: el penalti fallado por Lamine Yamal, la superioridad en remates del Girona o la actuación decisiva de Joan García. Todo ello, según el autor, quedó eclipsado por la narrativa de la derrota azulgrana.
La frase final es especialmente contundente: “En lugar de menospreciar el partidazo del equipo de Míchel, quizá deberían fijarse un poco en los planteamientos suicidas de Hansi Flick”. Y remata con una imagen que ha corrido como la pólvora: “Es fantástico ver cómo los dos grandes, Barça y Madrid, han salido de Montilivi llorando, como los equipos pequeños”.
Algunos gironins empiezan a entender a los pericos
En redes sociales se han multiplicado mensajes de aficionados del Girona reconociendo que ahora comprenden mejor el malestar histórico del Espanyol con el ecosistema mediático catalán. Especialmente entre los seguidores más veteranos del club, aquellos que recuerdan épocas en Segunda o el tiempo anterior a la llegada del City Group, la sensación es casi de déjà vu.
Hola @3CatCorporatiu @esport3, que diu el llibre d’estil de la CCMA sobre oferir opinions amb aparença de noticia? Una cosa són els vostres tertulians, però les notícies no poden ser hooliganisme.
Els aficionats de la resta d’equips del futcat també us paguem la festa. pic.twitter.com/viDO3AGe3p— gxldeDespotovic (@gxldeDespotovic) February 17, 2026
Para una parte de la afición más reciente -la que simpatiza a la vez con Girona y Barça- el choque ha sido más brusco: descubrir que en Catalunya también se puede quedar fuera del relato dominante.
Cada dia que passa em cau mes malament el Barça i empatitzo mes amb lo que han sentit els pericus tots aquests anys.
— Coll Gironí (@Collgirona13) February 17, 2026
¿Puede servir para acercar posturas entre aficiones?
Queda por ver si este episodio tendrá consecuencias más allá del ruido puntual. Algunos pericos miran la situación con cierta mezcla de ironía y empatía: “bienvenidos”, dicen, aunque sin demasiadas ganas de hacer leña. Otros creen que puede abrir una vía de entendimiento con el Girona “de verdad”, el anterior a la órbita del City Group.
No conviene olvidar que durante años el Espanyol fue uno de los pocos clubes que tendió la mano al Girona cuando luchaba por crecer: cesiones de jugadores, amistosos estivales, presencia institucional. Un pasado compartido que contrasta con la tensión actual entre entornos.
Quizá este pequeño terremoto mediático no cambie nada. O quizá sí. A veces basta con ponerse, aunque sea por un rato, en la piel del otro para entender muchas cosas que antes parecían exageradas.







