Ambos vienen de marcar en la última jornada, y aunque sus roles, estilos y trayectorias sean diferentes, comparten algo muy valioso: el cariño sincero del espanyolismo.
Gerard, el que se fue dejando huella… y goles por castigo
Lo de Gerard Moreno empieza a ser de escándalo. Siete goles en los últimos diez partidos, tras haber marcado solo cinco en sus anteriores 38 en LaLiga. Una racha brutal que lo coloca de nuevo como uno de los delanteros más en forma del campeonato.
Ante Osasuna firmó un doblete, uno de penalti y otro de cabeza, y dejó claro que, cuando él está fino, el Villarreal es otro. El de Santa Perpètua no hacía un doblete desde hace dos años y tres meses.

El respeto por Gerard sigue intacto en Cornellà-El Prat. Fue uno de los nuestros, y aunque se fue, nunca hubo reproche ni olvido. En el campo, pelea, talento y gol. Fuera, humildad y una conexión especial con la afición. Este lunes, muchos pericos lo verán con admiración… pero también con ganas de que se quede sin marcar, por una vez.
Roberto, el currante que se ha ganado a todos a base de trabajo (y también goles)
Y en el otro lado, Roberto Fernández, que llega a La Cerámica tras volver a ver portería. Marcó ante el Alavés, un gol que, como él mismo dijo, “no ha servido para nada”.
Y no lo decía con despecho, sino con frustración. Porque lleva cinco tantos esta temporada, pero sobre todo ha participado directamente en siete goles, siendo el jugador más determinante del Espanyol en ese sentido.

Roberto siempre da la cara, y aunque no todos sus esfuerzos se traducen en cifras, su compromiso es incuestionable. Lo suyo va más allá del gol. Baja a recibir, presiona como un loco, pelea cada balón y sabe que, aunque no marque, su presencia es clave. Por eso Manolo no lo quita. Por eso el estadio lo aplaude.
Dos formas de vivir el gol, dos maneras de liderar desde el área
Gerard es técnica pura, inteligencia para moverse y una zurda que vale oro. Su capacidad para aparecer donde nadie lo espera y su facilidad para convertir medio ocasión en un gol, asusta.

Roberto es otra historia. Más fuerza que sutileza, más garra que pausa. Pero igual de válido. Y, sobre todo, igual de necesario. Su gol al Alavés fue otra vez de esos que parecen fáciles pero que solo llegan si estás ahí. Y él siempre está. Aunque, como dijo en zona mixta, se fue “jodido” porque el equipo perdió.
Dos caminos que vuelven a cruzarse, con el escudo del Espanyol en la mochila
Gerard ya es leyenda en Villarreal, del que es máximo goleador histórico. Roberto está escribiendo su historia en el Espanyol. Pero ambos comparten pasado, cariño y ADN perico. No son rivales con cuentas pendientes. Son dos nombres que la afición blanquiazul aplaudiría de pie si se diera la ocasión.
El lunes habrá duelo de estilos, pero también de respeto y de emociones cruzadas. Uno intentará alargar su racha y sostener a su equipo en un momento en que los resultados no están siendo los mejores -viven su peor racha en la competición doméstics sin victoria- y han rozado el ridículo en Champions. El otro buscará ese gol que esta vez sí sirva para sumar. Que no se quede otra vez en nada.
Palabra de Roberto: “Se ha hablado mucho de Europa… y nos han dado una buena hostia”
Tras el partido ante el Alavés, Roberto lo dejó todo sobre la mesa. Sin adornos, sin excusas. “Me voy yo y el equipo bastante jodido”, confesó, en una zona mixta donde casi no le salía la voz. El gol no le quitó el enfado. Ni le endulzó la derrota. Pero sí reconoció que puede ser un punto de partida. “Ayuda para los siguientes partidos, para la confianza”, explicó.

También fue tajante sobre el ruido en torno a Europa: “Se ha hablado mucho… y nos han dado una buena hostia”. Ni media vuelta, ni discurso blando. Directo. Como es él en el campo. Y como debe ser en los momentos duros.
¿Quién se llevará el cara a cara?
Es imposible saberlo. Gerard llega en un momento brutal. Roberto, con hambre y con el orgullo herido. Lo que está claro es que será un duelo para mirar de cerca, para disfrutar desde el primer minuto y para valorar lo que ambos representan.
El fútbol, a veces, también va de eso. De reencuentros. De recuerdos. De ver a uno que fue tuyo y a otro que lo sigue siendo. De aplaudir desde casa aunque se lleven escudos distintos. Gerard y Roberto. Dos formas de marcar. Dos formas de sentir.







