El Día Después enseñó una parte de la historia, pero se dejó posiblemente lo más importante. En su pieza sobre el botellazo a Paulo Gazzaniga tras el 0-2 del Girona al Espanyol, el programa de Movistar mostró imágenes del lanzamiento de objetos desde el Gol Sud… pero omitió la provocación previa del portero argentino, ese momento clave al que se refirió Manolo González tras el partido. Y sin ese contexto, claro, el relato queda muy cojo y sesgado. Sin que ello sirva para justificar que se lance absolutamente nada a ningún futbolista, sea del equipo que sea., quede claro.
Gazzaniga encendió a la grada, pero eso no se ve en la tele
La realidad es que la chispa la prende el propio Gazzaniga. Justo después del segundo gol del Girona, se gira hacia la grada perica, desafiante. “¿Yo no puedo provocar al público, no?”, se quejaba Manolo en sala de prensa, visiblemente molesto. “Imagínate que yo hago eso en Mestalla. Me giran y me expulsan”, decía el técnico blanquiazul, que dejó claro que el portero “tenía amarilla” y que lo lógico habría sido mostrarle la segunda. Pero el árbitro, Iosu Galech Apezteguía, miró hacia otro lado.
Lo de Gazzaniga en el RCDE Stadium.#ElDíaDespués pic.twitter.com/RNuV5dr7yP
— El Día Después en Movistar Plus+ (@ElDiaDespues) January 19, 2026
El Espanyol, en el punto de mira por la reacción… no por el origen
Como suele pasar, la narrativa se centra en lo que hace el Espanyol, no en lo que le hacen. La pieza de El Día Después ha servido en bandeja a muchos para cargar contra el club, la afición y el propio Manolo González. En redes, se ha leído de todo: insultos a la grada, desprecios a la entidad y burlas dirigidas al míster, que vuelve a ser la única voz pública en salir a defender al equipo y su gente. Y esto ya empieza a pesarle en su imagen pública.
Un derbi que avisa de lo que viene
Hasta ahora, daba la sensación de que los jugadores del Espanyol no acababan de entender la dimensión del derbi con el Girona. Pues si alguno aún lo dudaba, el otro día se despejaron todas las incógnitas. Por parte del equipo de Míchel hubo intensidad, sí… pero también actitudes bastante feas. Lo de Gazzaniga fue solo la guinda. Y en la grada visitante tampoco faltaron los insultos y actos violentos, que obligaron por primera vez en la historia del estadio a expulsar a un aficionado del equipo rival. Así que para el futuro, que nadie se lleve a engaño: el Girona se toma este partido como algo muy serio. Antideportividad incluida.
Una botella que puede salir cara
Eso sí, lo cortés no quita lo valiente. El lanzamiento de objetos es un marrón importante. Una botella impactó en el portero visitante, y eso figura tal cual en el acta: «Botellas de agua de plástico sin tapón, con líquido en su interior», se lee, con la aclaración de que no causó daño aparente. El Espanyol, ya reincidente tras el derbi ante el Barça, se expone ahora a una sanción. Lo más probable es una multa económica que podría alcanzar los 600€, aunque no se descarta un cierre parcial del Gol Sud.
El club ya investiga para sancionar internamente
El propio club confirmaba ayer que analizará este miércoles las imágenes de las cámaras de seguridad del RCDE Stadium para tratar de identificar a los responsables del lanzamiento. Si lo consiguen, serán sancionados por el reglamento disciplinario interno. Y es que en el Espanyol hay cierto optimismo con que todo se salde con una multa, pero también se acepta que, siendo reincidentes, la cosa se puede torcer. Una clausura completa del estadio se considera poco probable, pero el cierre de la zona del Gol Sud está sobre la mesa.
¿Y el árbitro qué?
Lo más sangrante de todo esto es que la escena se podía haber evitado si Galech hubiese hecho su trabajo. Pero no lo hizo. Vio cómo Gazzaniga se encaraba con la grada, estando ya amonestado, y no intervino. Luego vino el botellazo. Y ahora, la imagen que queda es la de un Espanyol violento, en vez de la de un equipo al que están toreando dentro y fuera del campo.
¿La conclusión? Que este episodio debe marcar un antes y un después. No para excusar lo que no se debe hacer, como lanzar botellas. Sino para que jugadores, cuerpo técnico y club en general tomen nota de cómo se viven estos derbis en Girona. Porque si algo ha quedado claro es que ellos sí se los toman muy, muy en serio.







