Garagarza se la jugó… y le salió cara: el pleno del director deportivo del Espanyol

8 de abril de 2025

En esto del fútbol, cuando uno la lía, le cae la del pulpo. Pero cuando acierta, también hay que decirlo. Así que toca hablar -y bien- de Fran Garagarza. El director deportivo del Espanyol, que pasó un verano más bien gris por la falta de recursos más que por falta de ganas, ha terminado por dar un golpe sobre la mesa en el mercado de invierno… y con acierto total.

pablo ramon roberto fernandez urko espanyol

Los fichajes de enero,  que en muchos clubes suelen ser parches o tiros al aire, aquí han dado en la diana. Urko González de Zárate y Roberto Fernández han elevado el nivel del equipo, han aportado justo lo que faltaba y que, sobre todo, han llegado enchufados desde el minuto uno. Eso, en buena parte, también es mérito del trabajo de despacho. No es magia, es haber estudiado bien el terreno.

Urko González de Zárate, el ancla inesperada que le cambió la cara al Espanyol

Si en enero alguien nos hubiese dicho que uno de los fichajes más importantes del Espanyol sería un chaval que apenas había tenido continuidad en la Real Sociedad, muchos habríamos torcido el gesto. Pero aquí estamos, a principios de abril, hablando de Urko González de Zárate como uno de los jugadores más determinantes del equipo de Manolo González. Y no, no es exagerado.

Urko no venía con cartel de estrella. Llegó en silencio, sin hacer mucho ruido, pero desde su debut el Espanyol parece otro ganando enormemente en equilibrio. Desde que el vitoriano pisa el césped como blanquiazul, el equipo ha perdido solo un partido. Sí, uno. Porque el otro en el que el Espanyol cayó, precisamente ante la Real Sociedad, no lo jugó por la famosa “cláusula del miedo”. Y en los otros ocho que ha disputado, el balance es más que decente: tres victorias, cuatro empates y solo una derrota. Su despliegue de facultades le está permitiendo a Manolo González dormir más tranquilo. Porque donde antes había dudas, ahora hay contundencia. Donde antes se sufría a balón parado o en las transiciones, ahora está Urko para cortar, robar y, si toca, repartir alguna que otra caricia legal al rival. Su actuación ante el Rayo Vallecano fue, directamente, de matrícula. Estuvo en todas, multiplicándose y siendo clave en el dando argumentos a los que apuntan que es el fichaje más rentable del mercado invernal.

Roberto Fernández, de fichaje de invierno a flechazo perico

También llegó en enero, sin hacer mucho ruido, pero lo suyo con el Espanyol ha sido amor a primera vista. Roberto Fernández, ese delantero que aterrizó cedido desde el Sporting de Braga, ha tardado lo justo -y nada más- en meterse a la afición en el bolsillo. Y lo ha hecho a base de goles, sí, pero también con una entrega que no se negocia y una actitud que en Cornellà se valora como si fuera oro.

Mientras otros fichajes veraniegos aún están buscando el manual de instrucciones, Roberto ha necesitado solo unos meses para dejar sus números en grande: tres goles, una asistencia y un porrón de jugadas en las que ha peleado hasta el último aliento. Y eso, en un equipo donde cada punto es una bocanada de aire, vale más que cualquier otra cosa.

“Yo no vengo a pasearme, vengo a ganarme el puesto”, soltó en una de sus primeras entrevistas, con la naturalidad de quien sabe que tiene que currárselo. Y vaya si lo ha hecho. No es solo que marque, es cómo lo vive. Cómo aprieta al central, cómo levanta a la grada cuando parece que el equipo se queda sin chispa. Es de esos jugadores que conectan, por lo que muchos pericos repiten la misma frase: “Ojalá se quede”. El problema, claro, es la cláusula de los 10 millones de euros que habría que pagar al Braga si queremos que el flechazo se convierta en relación estable. Y sí, eso es un dineral. Pero si hay algo que Roberto ha demostrado, es que su valor va más allá de los números.

La confianza en Manolo González

Y ojo, porque si algo tiene mérito, casi más que estos fichajes, es lo que hizo Garagarza con el banquillo. En los días más grises, cuando parecía que todo se podía venir abajo y más de uno pedía la cabeza de Manolo González, sea por el motivo que fuere, mantuvo la calma. Apostó por el técnico cuando lo fácil era buscar un revulsivo de escaparate, y el tiempo le ha dado la razón.

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Así como cuando se ha equivocado se le ha señalado (y con motivo), ahora que ha acertado, toca hacer lo mismo pero al revés: quitarse el sombrero. Garagarza ha demostrado que no solo sabe aguantar el chaparrón, sino que también sabe esperar su momento. Y cuando ha llegado, no ha fallado. Bien por él esta vez.