El Fútbol Base del Espanyol ha vivido este sábado una jornada de esas que se hacen largas, intensas y con un poco de todo: alegría, rabia, penaltis, remontadas, derbis y hasta una final que se fue torcida al final del día. Todo dentro de la Festa del Futbol Català, que se celebra del 12 al 14 de junio en Vilafranca del Penedès y que reúne 28 finales entre fútbol y fútbol sala. Para la cantera perica, el balance del sábado deja dos títulos y dos subcampeonatos, una foto bastante completa de lo que es competir: a veces te toca levantar la copa y otras marcharte con cara de fastidio, pero con la cabeza alta.
El Cadete S15 roza el título en un derbi decidido por penaltis
La mañana empezó fuerte, sin tiempo casi para entrar en calor. Primer derbi del día y primera final con el Espanyol como protagonista. El Cadete S15 blanquiazul cayó ante el FC Barcelona después de empatar 2-2 y perder en la tanda de penaltis por 5-4, en un partido que tuvo de todo: momentos de dominio perico, reacción azulgrana, goles importantes y ese final cruel que siempre dejan los penaltis cuando caen del otro lado. El Barça se adelantó en el minuto 19 con un tanto de Jan Rizos, que aprovechó una acción a balón parado para poner el 1-0. Pero el Espanyol no se vino abajo. Al contrario. El equipo perico siguió apretando arriba, buscando la portería rival y demostrando que no estaba allí solo para resistir.
El premio llegó antes del descanso, cuando Polo Jeff firmó el 1-1 en el minuto 32 tras rematar un centro desde la banda izquierda. Era el gol que metía de nuevo al Espanyol en la final y también el que confirmaba que el partido estaba muy vivo. En la segunda parte, los blanquiazules salieron con la misma energía y Hugo Oliva hizo el 1-2 en el 47’, dando la vuelta al marcador y acercando mucho el título. Durante varios minutos, la final tuvo color perico. El Espanyol parecía tener el partido bien agarrado, con las ideas claras y sin renunciar a buscar el tercero. Pero el Barça, que tiene ese punto de insistencia que nunca permite desconectar, encontró el empate en el minuto 71 por medio de Divine Ikenna. El 2-2 mandó la final a los penaltis, y ahí la moneda cayó del lado azulgrana. Una derrota dura, claro, porque el título estuvo muy cerca, pero también una final que deja al Cadete S15 con la cabeza alta.
La alegría perica llegó poco después, también en un derbi y también con un título en juego. El Cadete S16 del Espanyol se proclamó campeón de Catalunya tras imponerse 1-3 al FC Barcelona en una final muy seria de los blanquiazules. Y no fue una victoria cualquiera. El equipo entró al partido con muchísima personalidad, sin complejos y con la sensación de tener claro lo que quería hacer desde el primer minuto. Hernán Aparicio adelantó al Espanyol muy pronto, y ese gol marcó bastante el inicio del duelo. El Barça tuvo que remar a contracorriente, mientras los pericos jugaron con confianza, intensidad y mucha concentración en los metros finales.
El segundo golpe llegó con el 0-2 de Sergi Font, que definió muy bien ante Pablo Peña y puso el partido bastante de cara antes de la pausa de hidratación. Aun así, ya se sabe cómo van estas finales: nunca están cerradas hasta que el árbitro pita el final. Hugo Garcés recortó distancias para el Barça antes del descanso y devolvió la tensión al partido. Tocaba sufrir. En la segunda parte, el conjunto azulgrana buscó el empate con más presencia en campo rival, aprovechando espacios y empujando con todo. Incluso llegó a marcar un gol que fue anulado por fuera de juego, una acción que pudo cambiar la final. Pero el Espanyol resistió bien ese tramo, no perdió la cabeza y esperó su momento. Y ese momento llegó con Max Español, que firmó el 1-3 definitivo y desató la alegría blanquiazul. Un título precioso, el primero del Espanyol en la categoría Cadete S16 desde el desdoblamiento, y con el añadido de haberlo conseguido ante el Barça. De los que se celebran un poco más, para qué engañarnos.
El Infantil S14 firma una remontada de fe ante el Girona
La tarde dejó una de esas historias que explican muy bien por qué el fútbol base también engancha. El Infantil S14 del Espanyol se proclamó campeón de Catalunya tras ganar 2-1 al Girona FC en una final que se decidió casi al límite, cuando los penaltis ya empezaban a aparecer en la cabeza de todo el mundo. El partido fue igualado desde el inicio, con dos equipos valientes y con ganas de atacar. Las porterías, eso sí, estuvieron bien defendidas durante la primera parte. Joseph Kodog, bajo palos del Espanyol, sostuvo al equipo en varios momentos, igual que Ricard Carrillo hizo lo propio en el Girona. El descanso llegó sin goles, pero con la sensación de que cualquier detalle podía romperlo todo.
Ese detalle llegó en la segunda mitad, y cayó del lado gerundense. Jan Toll hizo el 0-1 con un centro que se fue envenenando hasta acabar dentro de la portería. Fue un golpe serio, porque el Girona se colocaba por delante y el Espanyol tenía que cambiar el paso sin precipitarse. Durante muchos minutos, el conjunto rojiblanco defendió bien su ventaja, muy atento en el juego aéreo y en las transiciones. El Espanyol, mientras tanto, tuvo que ir creciendo desde la paciencia, buscando espacios y aguantando también atrás para que el partido no se escapara del todo. Y ahí apareció Nilo Sánchez, primero para empatar y después para completar una remontada de muchísimo carácter. El 1-1 llegó en un contragolpe que devolvió la vida a los blanquiazules, y el 2-1, ya casi al final, fue directamente una explosión. Cuando parecía que la final se iba a los penaltis, Nilo volvió a aparecer para dar el título al Espanyol. Una victoria de fe, de orgullo y de esas que los chicos no olvidan fácilmente.
El Juvenil cierra el sábado con una derrota dura ante el Barça
El cierre del sábado tuvo peor sabor para el Espanyol. El Juvenil perico cayó 4-1 ante el FC Barcelona en el último partido de la jornada, un derbi que empezó bien para los blanquiazules pero que acabó torciéndose demasiado en la segunda parte. Antes del inicio, la final estuvo precedida por un minuto de silencio en memoria del padre de Antonio Dávila, vicepresidente del club blanquiazul, un momento sentido antes de que la pelota empezara a rodar. Ya en juego, el Espanyol entró mejor de lo que luego diría el marcador. El equipo de Javier Chica se adelantó con un penalti transformado por Polo Escribano, que golpeó con fuerza pese a que Gerard Sala adivinó la dirección del lanzamiento. Era el 0-1 y, durante buena parte del primer tiempo, el Espanyol supo defenderlo con orden.
El problema llegó justo antes del descanso, en ese minuto que tantas veces cambia partidos. Orian Goren puso un balón tenso al área y Antón Uría, intentando despejar, acabó enviándolo a su propia portería. El 1-1 dejó la final abierta, pero también cambió un poco el ánimo del partido. En la segunda parte, el Barça encontró mucho premio con los cambios. Nuhu Fofana entró y tuvo un impacto inmediato: primero hizo el 2-1 y después, ya en el minuto 61, volvió a castigar la portería perica con el 3-1. El Espanyol intentó reaccionar, no se escondió y buscó acercarse en el marcador, pero el Barça defendió bien su ventaja y no dejó demasiadas grietas. Orian Goren acabó cerrando el 4-1 definitivo a falta de un cuarto de hora. Fue una derrota dura, sobre todo porque el Espanyol había empezado mandando, pero el partido se rompió en la segunda mitad y el Barça lo aprovechó sin perdonar.















