«Lo vivido hoy en Valencia es indignante». Así arranca el comunicado que ha lanzado la Federació Catalana de Penyes del RCD Espanyol tras el enésimo episodio arbitral bochornoso que ha sufrido el equipo, esta vez en Mestalla y de la mano de Hernández Hernández. La FCPE, como la mayoría del espanyolismo, ya no aguanta más.
🚨🚨 COMUNICAT FCPE sobre el partit avui a Mestalla.#RCDE #FCPE pic.twitter.com/YMC19uCaZE
— FCPE (@fcp_espanyol) January 24, 2026
La indignación crece en el espanyolismo
En su carta, la FCPE pone voz a la frustración que muchos pericos vienen arrastrando desde hace tiempo. No es solo lo de este sábado, que ya fue grave, sino una suma de agravios acumulados: lo del pasado viernes en casa, errores en otras visitas a Mestalla y un sinfín de horarios criminales durante toda la temporada.
«Nos sentimos igual de enfadados que muchos de vosotros», aseguran, dejando claro que no es un pataleo puntual. Esto ya va de una impotencia estructural, de una sensación de que el Espanyol siempre juega con el viento en contra. Y que el VAR, lejos de ayudar, ha servido más para aumentar la confusión que para hacer justicia.
Un VAR que no sirve para nada
«Lo que no se puede aceptar es el mal uso de una herramienta como el VAR», denuncia el texto. Según la FCPE, desde que se implementó en la temporada 2018-19, la herramienta se ha convertido en una especie de tómbola aleatoria en la que casi nunca toca premio para el Espanyol.
El comunicado lo deja muy claro: con la tecnología que hay hoy en día y en pleno siglo XXI, no es de recibo que cada semana se vivan episodios como el del sábado. Y menos aún, que siempre parezca que los errores caen del mismo lado. “Todo el mundo está protegido, excepto los aficionados. Especialmente los del Espanyol”.
Minuto 12: dar la espalda como símbolo
La FCPE no se queda en la queja. Aunque reconoce que su altavoz es limitado, lanza una propuesta muy concreta a todas las peñas y a toda la afición que acuda el próximo viernes al RCDE Stadium para asistir al encuentro ante el Alavés: dar la espalda al partido en el minuto 12 como gesto simbólico de protesta.
No se trata de dejar de animar, ni de señalar al equipo. Es una forma visual y colectiva de decir «basta ya». De plantar cara al trato que recibe el club. Y de exigir, de una vez por todas, que se respeten los colores blanquiazules.
Este es el texto íntegro del comunicado:






