
Resumen: El Espanyol regresa este lunes a la Ciutat Esportiva Dani Jarque después de una semana sin trabajo colectivo. El parón de 21 días entre el Elche y el Málaga ofrece a Manolo González una oportunidad muy poco habitual durante la temporada: entrenar, corregir y probar sin un partido oficial cada tres o cuatro días. Monchi ha decidido mantener al entrenador y ahora toca comprobar qué cambia cuando vuelva LaLiga.
Puntos clave
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- El Espanyol vuelve a entrenar este lunes a las 10:30 horas después de seis días de descanso.
- El martes habrá doble sesión y el viernes se disputará un amistoso a puerta cerrada ante el Ipswich Town.
- Entre el Elche y el Málaga habrán pasado 21 días sin competición oficial.
- Puado y Gorosabel pueden aprovechar este periodo para avanzar en sus respectivas recuperaciones.
- El gran reto de Manolo es recuperar solidez e identidad sin intentar cambiarlo absolutamente todo de golpe.
El Espanyol vuelve hoy y empieza una especie de segunda pretemporada
Seis días después de cerrar la puerta de la Dani Jarque, el Espanyol vuelve este lunes a las 10:30 horas con bastante más trabajo por delante del que suele caber en una semana normal de Liga. La plantilla descansó después del golpe contra el Elche y ahora empieza el tramo realmente interesante del parón. El club ha preparado una semana exigente: entrenamiento hoy, doble sesión el martes, trabajo matinal miércoles y jueves y partido de entrenamiento el viernes. El sábado todavía habrá una última sesión antes de cerrar la semana.
21 días sin Liga, algo casi imposible de encontrar en plena temporada
Del Espanyol-Elche del 18 de septiembre al Málaga-Espanyol del 9 de octubre pasan 21 días sin un encuentro oficial. Para un entrenador que viene de dos derrotas y de un partido especialmente malo, es prácticamente un regalo en términos de tiempo. Manolo no tiene que preparar un rival para dentro de cuatro días. Puede parar una jugada, repetirla, cambiar posiciones, probar parejas y volver a empezar si algo no funciona sin la presión de un partido inminente. Eso durante noviembre, febrero o abril casi nunca existe.
Monchi le ha dado tiempo; ahora toca ver para qué sirve
El parón también tiene una lectura bastante evidente. Después del 1-3 frente al Elche, Monchi decidió mantener a Manolo González en el banquillo pese a que el Espanyol llegaba con siete puntos de 21 y dos derrotas consecutivas. Una de las razones para no mover ficha fue precisamente disponer de estas semanas para trabajar. La continuidad ya está decidida. Ahora empieza la segunda parte: comprobar qué hace el entrenador con ese crédito.
No se trata de inventar un Espanyol nuevo en tres semanas
Aquí conviene poner un poco el freno. Tres semanas sin competir parecen muchísimo, pero esto no es julio. Los jugadores llegan con siete jornadas en las piernas, existe una plantilla construida y ya hay automatismos trabajados desde pretemporada. Cambiar de arriba abajo el sistema, la salida de balón, la presión, los roles y media alineación a la vez sería casi empezar otra vez. El parón sirve mucho más para corregir que para borrar.
La prioridad número uno debería ser recuperar la solidez
El Espanyol necesita volver a parecerse a sí mismo. Antes del parón concedía demasiado en transición, llegaba tarde a algunas coberturas y sufría cuando perdía el balón con gente por delante. La gran urgencia no parece estar en aprender una forma completamente nueva de jugar, sino en volver a ser un equipo difícil de atacar. Distancias más cortas entre líneas, mejores vigilancias cuando suben los laterales y menos metros para correr al rival. Parece básico. Precisamente por eso preocupa que se hubiese perdido.
Volver a saber qué hacer cuando el Espanyol tiene el balón
La derrota ante el Elche abrió otra pregunta incómoda: ¿qué quiere hacer exactamente este equipo cuando tiene que mandar? El Espanyol fue durante mucho tiempo reconocible desde la verticalidad, las segundas jugadas, la presión y la capacidad para llegar rápido arriba. En el intento de tener más registros ha acabado apareciendo a ratos un equipo a medio camino entre dos ideas. Estas semanas sirven para elegir. No necesariamente para renunciar al balón, sino para saber cuándo tenerlo y cuándo acelerar.
El centro del campo puede ser una de las zonas donde más se toque
Manolo tiene piezas para probar alternativas que durante una semana normal apenas podría ensayar. Urko, Pol Lozano, Edu Expósito, Moscardo y compañía permiten construir centros del campo bastante diferentes entre sí. Puede reforzar la zona con dos futbolistas más posicionales, adelantar a Edu o dar más responsabilidad a Moscardo. La decisión no es menor porque buena parte de los problemas defensivos recientes nacieron cuando el equipo quedó demasiado separado tras pérdida.
Bryan Zaragoza necesita justo esto: entrenar
Hay también jugadores para los que este parón puede venir estupendamente. Bryan Zaragoza llegó prácticamente al final del mercado y empezó a competir con poco tiempo de adaptación. Ahora tendrá sesiones para aprender movimientos, relaciones con los laterales y qué espera Manolo de él sin tener que hacerlo únicamente durante un partido. Es uno de esos fichajes que pueden salir claramente beneficiados de esta pequeña pretemporada.
Puado y Gorosabel pueden cambiar el escenario cuando regresen
El otro foco está en la enfermería. Durante los días de descanso colectivo, Javi Puado y Andoni Gorosabel continuaron con tratamientos y trabajo individual, y ambos podrían tener minutos en el encuentro de entrenamiento frente al Ipswich si su evolución lo permite. Para Manolo no sería una recuperación menor: Puado devuelve gol, liderazgo y una alternativa ofensiva muy diferente, mientras Gorosabel permitiría sumar experiencia y competencia en el lateral derecho.
El amistoso ante el Ipswich será el primer examen de verdad
El viernes llegará la primera oportunidad para ver -aunque eso es un decir dado que será a puerta cerrada alejado de miradas indiscretas- algo parecido a un Espanyol renovado. El equipo disputará a las 12:00 horas en el RCDE Stadium un partido de entrenamiento frente al Ipswich Town. No habrá público ni prensa y el resultado será casi lo de menos. Interesará mucho más sacar conclusiones internamente sobre qué dibujo prueba Manolo, qué parejas aparecen y qué jugadores empiezan a ganar terreno.
Manolo tampoco podrá trabajar todo el parón con todos
Esta tampoco será una pretemporada perfecta. Roberto Fernández, Vanja Drkušić y Javi Hernández se marcharon con sus respectivas selecciones y atendiendo a que los dos primeros siguen concentrados y que el tercero volvió tocado antes de tiempo no estarán disponibles para el amistoso ante el Ipswich -Javi ha vuelto con molestias y Vanja está descartado para el Eslovenia – Macedonia del Norte de este martes-. Eso obliga al cuerpo técnico a trabajar parte de estos días sin varios futbolistas importantes y limita algunas pruebas, especialmente en ataque.
Los que se quedan tienen una oportunidad bastante grande
La otra cara de esas ausencias está en quienes sí trabajan en Sant Adrià. Estas dos semanas dan tiempo para cambiar jerarquías. Bryan puede ganar peso, Moscardo puede acercarse al once, algunos centrales pueden aprovechar una defensa todavía sin una pareja totalmente asentada y jugadores con menos minutos tendrán muchas sesiones para convencer al entrenador. En una semana habitual, el suplente tiene apenas un puñado de entrenamientos fuertes antes de volver a preparar otro partido. Ahora dispone de bastante más terreno.
El descanso también tenía sentido después del golpe contra el Elche
Los seis días libres han generado cierto debate precisamente por el momento del equipo. Pero Manolo decidió mantener el plan previsto incluso después del 1-3. El entrenador consideraba que el problema no pasaba por “castigar” a la plantilla quitándole descanso, sino por analizar qué debía cambiar cuando volviese al trabajo. Ese momento ha llegado hoy. A partir de ahora ya no hay descanso al que mirar, sino entrenamientos.
Hay cosas que estas tres semanas no pueden solucionar
Tampoco conviene convertir el parón en una especie de poción mágica. No puede garantizar que los fichajes funcionen, no puede fabricar confianza por decreto y tampoco asegura que un cambio táctico salga bien en Málaga. Hay problemas que solo se arreglan compitiendo y ganando. El vestuario puede entrenar cien veces cómo reaccionar a un gol en contra, pero la prueba llegará cuando vuelva a suceder de verdad.
El Málaga será quien ponga nota a todo este trabajo
El viernes 9 de octubre, en La Rosaleda, empezaremos a saber si el parón sirvió realmente para algo. No hará falta ver un Espanyol perfecto. Sí uno más reconocible, más compacto y con una idea bastante más clara de la que mostró antes de parar.
Manolo tiene tiempo, plantilla y un aviso enorme detrás
El entrenador ha sobrevivido a otra situación delicada y ahora dispone de algo que casi nunca tiene un técnico cuestionado: tiempo real para corregir sin partidos oficiales por medio. Monchi ha decidido esperar. La plantilla vuelve descansada. Puado y Gorosabel se acercan. Bryan y Moscardo pueden crecer. El Ipswich permitirá probar.
Falta lo más difícil: que todo eso tenga alguna traducción cuando vuelva LaLiga.
La segunda pretemporada empieza hoy
Eso es, en el fondo, lo que arranca este lunes en la Dani Jarque. Una oportunidad para reconstruir algunas cosas antes de que el calendario vuelva a correr. Veintiún días separan el desastre ante el Elche del partido de Málaga. Los primeros ya se han gastado descansando. Ahora empieza la parte que realmente cuenta.










