Cuando un árbitro te ha pitado 22 veces en Primera y solo has ganado tres partidos, algo pasa. Y en el caso de Hernández Hernández con el Espanyol, no parece casualidad. Esta vez, en Mestalla, ante un equipo necesitado y súper protegido por los estamentos como el Valencia, el canario volvió a ser protagonista con un penalti que nadie ve, salvo él. Rubén Sánchez, pese a que no gestionó para nada bien la situación, ni roza a Lucas Beltrán, pero la pena máxima sube al marcador y con ella, el 3-2 definitivo. Otra vez, el VAR ni está ni se le espera. Y lo peor es que ya no sorprende a nadie en el espanyolismo. El cabreo es monumental, porque esto no es un fallo puntual. Es un patrón que se repite y que siempre nos deja con cara de tontos.

Cuatro jornadas sin ganar y crisis real
No todo es culpa del árbitro, eso está claro. El Espanyol acumula cuatro partidos seguidos sin ganar (Barça, Levante, Girona y Valencia), igualando su peor racha del curso sin victoria. Se ve al equipo falto de chispa, de regularidad, de temple en momentos clave, y víctima de fallos individuales que vuelven a costar caro. Y sí, Europa puede complicarse. Mientras rivales como el Betis o el Celta aprietan, el conjunto de Manolo González se diluye pero poco se le puede reprochar: da todo lo que tiene, y ha rendido por encima de las expectativas. En Mestalla no hizo mal partido, de hecho dominó fases enteras y marcó dos goles. Pero volvió a salir de vacío por errores propios -sin querer hacer sangre, lo de Rubén merece un análisis aparte- y… por lo de siempre: los de negro.

¿Dónde está el club? ¿Y el mercado?
El Espanyol, tras el partido, publicó en redes un escueto mensaje: “¿Dónde está el VAR?”. Poco para lo que debería ser. Este martes Mao Ye y Antonio Dávila se reúnen con el CTA, pero la afición espera una reacción institucional de verdad. Alan Pace tiene ante sí una doble oportunidad: plantar cara a los que mandan y reforzar una plantilla que necesita aire. Quedan pocos días de mercado y los pericos van justos de todo: fondo de armario, liderazgo y resultados. Ya no basta con comunicados, hay que dar un puñetazo encima de la mesa.

Otra vez Mestalla: el estadio maldito
Mestalla vuelve a doler. Porque ya no es solo por el descenso de 2023. Es que cada vez que el Espanyol pisa ese campo, sale escaldado. El sábado fue con un arbitraje de pesadilla, como en tantas otras visitas. Manolo González, tras el partido, tiró de ironía: “¿El VAR? Igual han ido al bar del Gol Norte o del Gol Sur”. Y Edu Expósito remató con otra perla: “¿El penalti? Increíble, siempre que venimos aquí pasa lo mismo”. Pues eso. Siempre igual. Y aquí no pasa nada.








