Las claves que han hecho que el Espanyol llegue al parón sin ganar en 2026: errores propios, arbitrajes y una racha que preocupa

22 de marzo de 2026

El Espanyol se planta en el último parón de la temporada con una sensación que cuesta sacarse de encima. No es solo que no gane, es cómo se le escapan los partidos. Doce jornadas seguidas sin conocer la victoria, cuatro puntos de 36 posibles y una dinámica que ya no se puede disfrazar. Y lo curioso es que, si te paras a mirar los partidos, no siempre fue peor que el rival. Más bien al contrario en muchos tramos. Pero esto va de resultados… y ahí el equipo se ha caído.

Errores propios que se repiten y explican la caída

Hay una parte que no admite discusión. El Espanyol se está penalizando solo en momentos clave. Errores atrás, desconexiones en minutos muy concretos, problemas en balón parado… y partidos que se escapan en nada. Lo del Getafe fue el último ejemplo: dos acciones mal defendidas en el añadido y todo al traste. No es algo puntual, es una tendencia que se ha ido repitiendo hasta hacerse rutina. Y cuando eso pasa, la confianza se va vaciando poco a poco, aunque el equipo compita.

ridel espanyol getafe

El arbitraje, un factor que ha encendido al espanyolismo

Luego está lo otro, lo que cuesta más explicar sin que suene a excusa. Pero es que ha pasado demasiadas veces. El VAR ha intervenido en cinco de los últimos diez partidos… y siempre en contra del Espanyol. Manos que no se pitan, penaltis que sí en el otro área por acciones similares, goles anulados por centímetros. Todo eso suma. Y desgasta. Mucho.

El Espanyol lleva semanas sintiendo que todo le cae en contra también desde el arbitraje: empezó ante el Girona con dos penaltis muy discutidos, siguió en Mestalla con otra acción polémica de Rubén Sánchez, continuó en Elche con una mano señalada a Carlos Romero y tuvo uno de sus episodios más indignantes en Mallorca con un gol concedido pese a una falta previa clara sobre Urko. El último capítulo llegó ante el Getafe, en un partido que volvió a encender al espanyolismo. Todo en medio de una racha durísima, sin victorias en 2026, que se explica por los citados errores propios -sobre todo atrás- pero también por decisiones arbitrales que han terminado de empujar al equipo hacia abajo.

polemica espanyol getafe

Manolo lo dijo sin decirlo del todo: “Lo que pasa en el campo lo ve todo el mundo. Nadie es ciego. Luego hay detalles propios que me cabrean mucho. No vale de nada llorar, debemos ponernos las pilas. Son detalles futbolísticos los que nos hacen perder”. Ahí está la clave. El equipo no se esconde, pero tampoco puede ignorar lo que está pasando alrededor.

Una clasificación que aprieta… aunque todavía aguanta

Y mientras tanto, la tabla no espera. El Espanyol es undécimo con 37 puntos, a solo uno de la séptima plaza, pero ya mira de reojo hacia abajo. Porque el descenso, con el Mallorca marcando la zona roja, está a nueve puntos. Parece margen, sí, pero con esta dinámica… no da tampoco la tan deseada tranquilidad.

Lo más raro de todo es eso: estás muchísimo más cerca de Europa que de bajar, pero la sensación es de estar cayendo. Jornada a jornada. Posición a posición. Y eso genera ese runrún que ya no es solo de grada, también empieza a meterse dentro del equipo si se fija uno en las caras y las palabras de los futbolistas al acabar el partido del sábado.

El calendario que viene no invita a relajarse

Por si faltaba algo, lo que viene tras estas dos semanas sin fútbol no es precisamente sencillo. Tres salidas seguidas: Betis, Barça y Rayo. Casi nada. Un tramo que puede marcarlo todo. Porque si no llega esa victoria que rompa la dinámica, el escenario puede cambiar muy rápido.

Y aquí entra un detalle clave: en fútbol todo gira en un momento. Un solo triunfo puede cambiarlo todo, pero mientras no llegue, cada partido pesa más que el anterior.

Confianza en Manolo, pese a todo

Dentro del club el mensaje es claro. La confianza en Manolo González sigue intacta. Ya pasó en situaciones peores y salió adelante. Y eso cuenta. Mucho. También pesa lo que hizo en la primera vuelta, esos 33 puntos que ahora mismo sostienen al equipo.

manolo gonzalez espanyol getafe 1

Pero fuera, en la calle, el debate ya está abierto. Es ley del fútbol. Cuando no ganas, todo se cuestiona. Aunque no siempre sea justo, como en este caso. Cambiar ahora sería casi un salto al vacío, pero sería engañarse pensar que la presión no existe en el entorno.

Entre el vaso medio lleno y el medio vacío

Al final todo depende de cómo lo mires. Hay argumentos para el optimismo… y para preocuparse. El equipo compite, genera y está cerca de ganar. Pero no gana. Y eso lo cambia todo.

El Espanyol llega al parón en ese punto extraño en el que no está hundido, pero tampoco transmite seguridad. Un equipo que parece mejor de lo que dicen los resultados… pero al que los resultados le están pasando factura.

Ahora toca parar. Respirar. Resetear. Porque seguir así no es una opción.