Parón y reflexión en el Espanyol: la defensa, en el centro del debate ahora… y de cara al mercado de verano; Rubén Sánchez llama a la puerta

28 de marzo de 2026

El RCD Espanyol ha alcanzado el ecuador de este parón por compromisos internacionales en un contexto que invita poco al descanso y mucho a la reflexión. El equipo de Manolo González atraviesa su momento más delicado de la temporada, encadenando una racha sin victorias en 2026 que ha cambiado por completo el tono de un curso que, hasta hace no tanto, era de los más ilusionantes de los últimos tiempos.

Este paréntesis competitivo aparece, por tanto, en un punto clave. No tanto para desconectar, sino para ordenar ideas, ajustar mecanismos y recuperar certezas antes de afrontar un tramo de máxima exigencia, con tres desplazamientos consecutivos ante Betis, Barça y Rayo Vallecano que pueden marcar el desenlace del curso.

Una segunda vuelta que ha desdibujado al equipo

El contraste entre la primera y la segunda vuelta es evidente. El Espanyol que sumaba con regularidad, que competía desde el orden y que encontraba en la solidez defensiva su principal sostén, ha dado paso a un equipo más vulnerable, irregular y castigado por errores que se repiten.

espanyol getafe

Las sensaciones, incluso en algunos partidos recientes, no han sido del todo negativas en términos de juego. Sin embargo, la incapacidad para cerrar encuentros y la acumulación de fallos puntuales han terminado por penalizar de forma constante al equipo, que ha visto cómo los resultados se le escapaban una y otra vez.

En este escenario, el discurso interno combina autocrítica y cierta frustración. Se reconoce que hay aspectos que dependen del propio equipo y que no se están resolviendo bien, pero también se percibe la sensación de que el margen de error se ha reducido al mínimo.

La defensa, el gran foco de preocupación

Si hay un punto en el que coinciden todas las miradas es la defensa. El Espanyol ha dejado de ser fiable atrás, y eso ha condicionado todo lo demás. Lo que en la primera vuelta era una de sus principales fortalezas -porterías a cero, contundencia en las áreas, capacidad para sostener resultados- se ha diluido con el paso de las jornadas.

cabrera calero getafe espanyol

Los números y las sensaciones van de la mano. Demasiados goles encajados, acciones mal defendidas y clamorosos errores individuales que han terminado teniendo un impacto directo en el marcador. No se trata de un problema aislado, sino de una tendencia que se ha instalado en el equipo.

Por eso, más allá de lo inmediato, todo apunta a que la línea defensiva será uno de los grandes focos de intervención en el próximo mercado. No como reacción puntual, sino como necesidad estructural.

Unos centrales ya muy vistos, con Cabrera como bastión

Leandro Cabrera sigue siendo el punto de referencia atrás, el eje sobre el que gira la defensa y, en muchos momentos, el propio equipo; de hecho, ha destacado incluso en la faceta goleadora. A lo largo del curso ha ido alternando pareja con distintos compañeros -Fernando Calero, el joven Clemens Riedel o Miguel Rubio, que ha hecho apariciones más puntuales-, aunque el tramo más sólido coincidió cuando logró continuidad junto a Calero, desaparecido por la vuelta de esos problemas físicos que han marcado su carrera en el Espanyol, que evidentemente parece condenada a acabarse este verano cuando concluye contrato.

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Pese a la continuidad por contrato de Cabrera, está claro que este verano han de recalar un nuevo par de centrales en la plantilla.

cabrera espanyol oviedo

Más allá de los centrales: los laterales también entran en la ecuación

El debate suele centrarse en el eje de la zaga, donde la situación de jugadores como Calero, la dependencia de Cabrera o las dudas en las rotaciones han generado cierta inestabilidad. Sin embargo, el análisis va más allá.

En el lateral izquierdo, el escenario invita a pensar en movimientos cara al futuro inmediato. La necesidad de incorporar un relevo de garantías ante la marcha segura de Carlos Romero está sobre la mesa ya que no parece suficiente con el retorno de Roger Hinojo y la competencia de José Salinas, que ha jugado a cuentagotas este campeonato opacado por la fuerza de Romero, sin poder demostrar realmente qué puede dar al equipo.

romero espanyol oviedo

El lateral, que es el defensa más goleador de la Liga, ha sido una de las piezas clave en los esquemas de Manolo González, sobre todo por esa capacidad para aparecer en ataquecuando el partido se encalla. Eso no ha cambiado. Lo que sí ha variado es el momento. Porque, como suele pasar en el fútbol, todo va por rachas, y ahora mismo parece estar en una fase más discreta. Aun así, los números siguen ahí: un gol menos que los delanteros de referencia, dos asistencias y siete participaciones de gol, cifras muy potentes para un defensa.

En el costado derecho, la atención se dirige hacia el rendimiento de Omar El Hilali. El hispano-marroquí, que había ofrecido un muy buen nivel la pasada temporada, atraviesa ahora una fase más irregular. Superado en varias acciones defensivas y con menor incidencia en ataque, su rendimiento actual ha abierto interrogantes. Los números lo reflejan, pero también las sensaciones: menos presencia, menos profundidad y menor influencia en el juego.

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Rubén Sánchez y un debate que empieza a coger forma

En este contexto, los minutos finales del partido ante el Getafe dejaron una imagen significativa. La entrada de Rubén Sánchez, con energía y determinación, aportó profundidad y claridad en banda. Sus centros medidos y con intención hacia Roberto evidenciaron una conexión que el equipo llevaba tiempo sin encontrar por ese perfil.

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No se trata de una conclusión definitiva, pero sí de un indicio. Su actuación ha reabierto el debate sobre la gestión del lateral derecho y la posibilidad de que tenga mayor protagonismo en el once, en un momento en el que el equipo necesita soluciones inmediatas. Si de aquí al final Omar quiere conservar su sitio, le toca reaccionar.

Un parón para ajustar antes de un calendario decisivo

El Espanyol encara la segunda mitad de este parón con la obligación de transformar esta pausa en una oportunidad real de mejora. No basta con mantener el discurso; es necesario traducirlo en ajustes concretos sobre el césped.

El calendario no ofrece margen. Betis, Barça y Rayo Vallecano suponen tres escenarios de máxima exigencia, donde cualquier error se paga caro y donde el equipo necesitará recuperar esa solidez que le permitió competir en la primera parte del curso.

El reto es claro: reconstruir desde atrás para volver a ser competitivo. Porque, en el punto en el que se encuentra el Espanyol, ya no se trata solo de jugar bien, sino de volver a ganar.