Por primera vez en muchos años, el calendario marcó la llegada del Año Nuevo chino y el Espanyol guardó silencio. Nada de felicitaciones en redes, nada de guiños institucionales, nada de ese ritual que durante la etapa de Rastar se había convertido casi en tradición. El club ha cambiado de manos… y también de símbolos. La nueva propiedad anglosajona ha traído una ruptura que va más allá de lo deportivo o lo económico: también afecta a los gestos públicos.
Durante la era anterior, cada celebración del calendario chino venía acompañada de mensajes oficiales, imágenes especiales o incluso detalles en el estadio. Esta vez, nada. Solo normalidad. Una ausencia que muchos interpretaron como la confirmación de que la página se ha pasado definitivamente.
El chándal rojo que confundió a muchos
La sorpresa llegó días antes, en el partido ante el Celta. Los jugadores saltaron a calentar con una chaqueta roja muy llamativa, con ribetes amarillos y caracteres chinos en la espalda. Un color potente, casi imposible de ignorar, que hizo pensar a más de uno que el club seguía manteniendo ese vínculo.
Las redes se llenaron de comentarios. Algunos aficionados lo interpretaron como un último guiño a la etapa anterior, incluso como una imposición de Rastar. Otros pensaron que era un gesto diplomático hacia socios o patrocinadores asiáticos. En un momento de transición institucional, cualquier detalle se observa con lupa.
La explicación es mucho más simple
La realidad, según explica Iván Molero en AS, es bastante menos simbólica. Esa indumentaria no respondía a una decisión institucional del club ni a una estrategia de comunicación. Era, simplemente, una elección del proveedor deportio.
Como es sabido la empresa que gestiona ese patrocinio tiene capital chino y trabaja con múltiples clubes y marcas en todo el mundo. El diseño formaba parte de su línea promocional, no de una campaña del Espanyol. Es decir, el club no celebraba nada: solo vestía lo que le proporcionaban.
Un gesto que simboliza el fin de una etapa
Que el Espanyol ya no felicite oficialmente el Año Nuevo chino no es un detalle menor. Durante años fue una seña visible de la propiedad anterior y de su vínculo cultural. Ahora, con nuevos dueños y una estrategia distinta, ese capítulo queda atrás.
No hay ruptura abrupta ni declaraciones oficiales. Solo silencio. Y a veces el silencio dice más que cualquier comunicado. El club ya mira hacia otro horizonte, con otra identidad y otros referentes. En cualquier caso, lo que está claro es que el club ya no celebra esa fecha como antes. Y ese pequeño gesto, casi invisible, refleja un cambio profundo. No se trata de un mensaje político ni de marketing. Es algo más sencillo: la historia avanza y el Espanyol también.
Fuente: AS







