La bomba estalló el mismo día que cerraba el mercado, pasadas las 22:00h, y tuvo como protagonista involuntario al jugador del Espanyol Ramon Terrats. Ángel Torres, presidente del Getafe, no se cortó ni un pelo en directo: “Habíamos hablado con el Villarreal, con el agente y con el chico, todo de acuerdo”. Y según él, solo un «no» del Espanyol en el último momento impidió el regreso del futbolista al Coliseum, donde ya brilló la pasada temporada con cinco goles y una asistencia en solo 15 partidos.
“Nos han dicho que no”, soltó Torres, dejando la pelota en el tejado del Espanyol. Pero lo peor no fue esa supuesta negativa: fue que el presidente azulón insinuó que Terrats estaba totalmente de acuerdo con volver, metiendo al jugador en un fregado innecesario.
La agencia del jugador desmiente todo
Como era de esperar, la respuesta no tardó. Magic Players, la agencia que representa a Ramon Terrats, quiso cortar de raíz cualquier malentendido. Lo hizo con un comunicado sobrio, pero clarísimo: “El jugador no ha intervenido en absolutamente nada ni ha presionado a nadie del club”, zanjaron.
Añadieron que su trabajo es atender llamadas y escuchar propuestas, “algo habitual en el ejercicio profesional”, pero dejaron claro que en ningún momento hubo presión, ni acuerdo, ni nada que justificara lo que dijo Ángel Torres. Y concluyeron con un “nada más que añadir”, como queriendo decir: basta de humo y de enredar las cosas.
Y Terrats habla… señalando el escudo
Este martes por la mañana, el Espanyol volvió a entrenar tras el cierre del mercado. Y ahí, sin decir ni una sola palabra, Ramon Terrats soltó el mensaje más contundente de todos. Durante uno de los ejercicios, tras marcar un gol, se señaló el escudo del Espanyol con decisión y se lo mostró a las cámaras.
Y que hablen 🤷♂️ pic.twitter.com/NTt3HFbXJx
— RCD Espanyol de Barcelona (@RCDEspanyol) February 3, 2026
El gesto no fue casual ni tampoco teatral. Fue de esos que salen del corazón. Como diciendo: “Estoy aquí. Este es mi sitio. Basta ya de historias”. Terrats no necesitó entrar en el barro para aclarar su postura. Lo dijo todo con el dedo.






