CRÓNICA | El Espanyol Femenino conquista Granada con una victoria de madurez y personalidad (0-1)

7 de noviembre de 2026
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Resumen: El Espanyol Femenino logró su primera victoria a domicilio de la temporada al imponerse por 0-1 al Granada gracias a un penalti transformado por Paula Gutiérrez antes del descanso. Las blanquiazules, pese a tener menos posesión, generaron mucho más peligro que las locales, con 14 remates frente a cinco. Sara Monforte acertó con los cambios, especialmente con la entrada de Clara Rodríguez, que dio profundidad al equipo por la izquierda. Meri Muñoz fue elegida MVP después de varias intervenciones importantes. Una victoria de madurez, personalidad y recursos tácticos que confirma el crecimiento del conjunto perico.

5 puntos clave

    • Primera victoria a domicilio: el Espanyol se impuso por 0-1 en Granada.
    • Paula Gutiérrez decidió: transformó el penalti antes del descanso.
    • Más peligro con menos balón: 14 remates pericos frente a cinco del Granada.
    • Clara Rodríguez cambió el partido: su entrada aportó profundidad y seguridad.
    • Meri Muñoz, MVP: decisiva para mantener la portería a cero.

El Espanyol conquista Granada con una victoria de madurez y personalidad

Las blanquiazules suman su primera victoria a domicilio de la temporada gracias a un penalti transformado por Paula Gutiérrez. El equipo de Sara Monforte, que remató casi tres veces más que su rival pese a tener menos posesión, firmó una actuación muy completa, con Meri Muñoz como MVP y Clara Rodríguez como una de las grandes protagonistas.

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El RCD Espanyol Femenino ha conseguido una victoria de enorme valor en la Ciudad Deportiva del Granada (0-1), en un encuentro que deja sensaciones especialmente positivas por la madurez competitiva y la capacidad de adaptación del conjunto dirigido por Sara Monforte. Un penalti transformado por Paula Gutiérrez poco antes del descanso permitió a las blanquiazules sumar su primera victoria lejos de la Dani Jarque esta temporada, culminando una actuación que, sin ser perfecta, sí puede considerarse una de las más completas del equipo en lo que llevamos de curso.

El resultado podría parecer ajustado para un partido en el que el Granada disfrutó del 61% de la posesión y consiguió instalarse durante diferentes fases en campo contrario. Sin embargo, las estadísticas ofensivas dibujan una realidad distinta: el Espanyol terminó con 14 remates, siete de ellos a portería, frente a los cinco disparos del conjunto nazarí, tres entre palos. Es decir, las periquitas generaron casi el triple de finalizaciones que su rival pese a tener considerablemente menos balón. Una diferencia que refleja la capacidad del equipo para aprovechar sus posesiones, atacar los espacios y generar peligro sin necesidad de dominar territorialmente el encuentro.

Una primera parte igualada que decidió un penalti discutible

El Espanyol inició el encuentro con su habitual estructura de cuatro defensoras, Paula Gutiérrez y Bicho en el doble pivote, Paula Arana por delante de ambas y Anita Marcos como referencia ofensiva, acompañada por Iara Lacosta y Ona Baradad desde los costados. Una disposición que buscaba mantener equilibrio defensivo y encontrar conexiones entre el centro del campo y las jugadoras más adelantadas.

El Granada trató de asumir el protagonismo desde los primeros compases, especialmente a través de sus bandas y de las situaciones de transición. Las locales consiguieron tener más balón, aunque sin traducir ese dominio en una acumulación de ocasiones claras. El Espanyol respondió con una buena organización defensiva, protegiendo los espacios cercanos al área y mostrando concentración ante los movimientos de las delanteras granadinas.

Uno de los principales retos para las blanquiazules apareció cuando el Granada conseguía generar situaciones de igualdad numérica en la última línea. Sus dos referencias ofensivas exigían mucho a las centrales, especialmente cuando atacaban la espalda de la defensa o buscaban recibir envíos directos. En ese contexto volvió a destacar Júlia Guerra, muy segura en sus intervenciones y coberturas, bien acompañada por Raquel García y por unas laterales que respondieron con solvencia.

Con balón, el Espanyol encontró buenos momentos gracias al criterio de Paula Gutiérrez y Bicho, dos futbolistas que volvieron a demostrar su calidad para recibir bajo presión, proteger la pelota y distribuir el juego. No obstante, también aparecieron algunas de las dificultades que el equipo viene mostrando esta temporada: cuando ambas ocupan posiciones demasiado cercanas a la base de la jugada, puede faltar presencia entre líneas para progresar por dentro. Paula Arana trató de ofrecer ese enlace desde posiciones más adelantadas, aunque no siempre resultó sencillo conectar con ella.

Aun así, la apuesta de Sara Monforte tenía sentido ante las características del Granada, un rival más peligroso cuando podía acelerar por fuera o transitar que cuando debía construir ataques largos mediante asociaciones interiores. El doble pivote permitió al Espanyol mantener una estructura reconocible y responder con bastante seguridad a los intentos de progresión de las locales.

El equilibrio se rompió poco antes del descanso, cuando la colegiada señaló un penalti favorable al Espanyol en una acción bastante discutible. Una decisión que dejó dudas y que terminó teniendo una importancia decisiva en el resultado. Paula Gutiérrez asumió la responsabilidad y transformó la pena máxima, adelantando a las blanquiazules en un momento especialmente favorable por su proximidad al descanso.

El Espanyol se marchaba a los vestuarios con ventaja después de una primera mitad competida, en la que el Granada había tenido más protagonismo territorial, pero sin conseguir imponerse con claridad en las áreas.

Clara Rodríguez cambia el partido desde el carril izquierdo

Sara Monforte introdujo una modificación importante al inicio de la segunda parte. Clara Rodríguez entró por Paula Arana en el minuto 46, un movimiento que inicialmente podía interpretarse como una apuesta por proteger la ventaja mediante una estructura más defensiva.

La realidad sobre el césped fue bastante más interesante.

Lucía Vallejo pasó a ocupar una posición más interior, formando una línea de tres centrales junto a Júlia Guerra y Raquel García, mientras Clara se situaba en el carril izquierdo y Ari Domènech mantenía el recorrido por la derecha. Bicho y Paula Gutiérrez continuaban en la base del centro del campo, con las tres futbolistas ofensivas por delante.

El Espanyol podía defender con cinco jugadoras, pero también transformarse en una estructura de tres centrales con carrileras profundas cuando tenía la posesión. Una variante que permitió proteger mejor la última línea sin renunciar a atacar.

Y Clara Rodríguez fue, sin duda, una de las grandes beneficiadas y protagonistas de este ajuste.

Su entrada aportó seguridad defensiva, pero también mucha profundidad, personalidad en la conducción y capacidad para recuperar balones en posiciones avanzadas. Lejos de limitarse a proteger el costado izquierdo, Clara se incorporó constantemente al ataque, llegando incluso a ocupar alturas propias de una extrema.

En el minuto 59 protagonizó una de las mejores acciones individuales del encuentro. Tras superar a su rival mediante un magnífico autopase, progresó hasta el área y encontró a Anita Marcos, que remató con la zurda, aunque su disparo se marchó por encima del larguero. Una oportunidad que reflejó perfectamente el impacto ofensivo de la futbolista recién incorporada.

El Espanyol también consiguió generar peligro mediante las conducciones de Paula Gutiérrez. En una buena acción, la centrocampista recibió de espaldas, se giró superando a su marcadora y avanzó hasta las inmediaciones del área. Allí decidió abrir hacia Ona, que finalizó con un disparo potente desde un ángulo cerrado que Laura consiguió detener.

Sin embargo, el Granada fue recuperando protagonismo durante el transcurso de la segunda mitad. Las locales empezaron a encontrar mejores situaciones para progresar por los costados, especialmente mediante las combinaciones de Blanca Muñoz, Jenny López e Iris Ashley, obligando al Espanyol a realizar esfuerzos defensivos cada vez más prolongados.

Las blanquiazules tuvieron entonces más dificultades para sostener la presión alta y, durante algunos minutos, se vieron obligadas a retrasar sus posiciones. El Granada consiguió forzar varios saques de esquina y amenazar mediante centros laterales, aunque la defensa espanyolista respondió generalmente con seguridad.

En ese escenario apareció nuevamente Meri Muñoz, decisiva para mantener la portería a cero. La guardameta despejó con los puños un centro peligroso y, en el minuto 67, respondió con una buena intervención a un disparo de Blanca Muñoz, que había conseguido plantarse dentro del área pese a arrastrar molestias físicas en el tobillo.

La propia Blanca terminaría siendo sustituida en el minuto 71 por W. Fon, después de intentar continuar sobre el terreno de juego.

Fueron minutos en los que el Granada acumuló más presencia en campo contrario y el Espanyol tuvo que recurrir a su organización defensiva para conservar la ventaja. Júlia Guerra volvió a mostrar un gran nivel, mientras que Paula Gutiérrez y Bicho trataron de aportar pausa mediante posesiones más largas, evitando que el encuentro se convirtiera en un intercambio constante de transiciones.

Los cambios de Monforte devuelven el protagonismo al Espanyol

Cuando el Granada parecía encontrarse más cómodo, Sara Monforte volvió a intervenir desde el banquillo. En el minuto 72 entraron Natàlia Escot y Phoenetia Browne en sustitución de Iara Lacosta y Anita Marcos, respectivamente.

Y el efecto de ambos cambios fue prácticamente inmediato.

El Espanyol recuperó intensidad en la presión alta, volvió a dificultar la salida de balón del Granada y consiguió trasladar el juego hacia campo contrario. Lejos de limitarse a defender el 0-1, las blanquiazules empezaron a recuperar balones en posiciones avanzadas y a generar nuevas oportunidades.

Browne ofreció un recurso muy valioso gracias a su capacidad para recibir de espaldas, controlar envíos directos y descargar hacia sus compañeras. Sus intervenciones permitieron al equipo dar continuidad a diferentes ataques y superar momentos de presión, mientras que Natàlia Escot aportó profundidad, movilidad y una amenaza constante a la espalda de las centrales.

La entrada de ambas también favoreció una nueva variante ofensiva. Con Clara Rodríguez ganando mucha altura por el carril izquierdo, Natàlia empezó a abandonar la banda para situarse en posiciones interiores, cerca de Browne, formando prácticamente una doble punta en determinados momentos.

Esta distribución permitió al Espanyol mantener una estructura sólida en la base y, al mismo tiempo, acumular presencia ofensiva. Clara proporcionaba amplitud, Natàlia atacaba los espacios interiores y Browne facilitaba las conexiones mediante sus controles y descargas.

En una de esas acciones, Browne bajó magníficamente un balón para Natàlia, que abrió hacia Ona en la derecha. La extremo intentó devolver la pelota al área buscando nuevamente a Browne, aunque la jugada terminó invalidada por fuera de juego.

El buen momento del Espanyol también se reflejó en las ocasiones de Natàlia. Primero consiguió superar a su defensora mediante un regate y finalizar con un disparo que se marchó alto. Posteriormente protagonizó una de las oportunidades más claras del encuentro: recibió un envío largo, realizó un excelente control orientado, se giró para superar a la central y conectó un disparo raso y cruzado que salió por muy poco junto al poste derecho de Laura.

Un ejemplo de la capacidad de la futbolista para atacar el espacio, generar ventajas individuales y transformar situaciones aparentemente poco favorables en ocasiones de gol.

En el minuto 80 llegaron dos nuevas sustituciones. Naima entró por Bicho y Mar Torrás reemplazó a Ona Baradad, movimientos con los que Monforte buscó renovar energías y mantener la intensidad durante el tramo final.

Y precisamente ahí apareció una de las mejores noticias del encuentro para el Espanyol: el equipo no se encerró en su área para proteger la ventaja.

Pese a jugar fuera de casa y defender un resultado mínimo, las blanquiazules siguieron presionando arriba, disputando balones en campo contrario y buscando aprovechar los espacios que dejaba un Granada obligado a arriesgar.

Adrián Martín también movió su banquillo, introduciendo a V. Molina y R. Gil por Miku y E. Guridi en el minuto 66, a W. Fon por Blanca en el 71 y, ya en el 85, a Gabriela Álvarez y M. Zafra por Teresa Mérida y Paula Perea.

El Granada trató de acumular más presencia ofensiva, pero siguió encontrando dificultades para generar ocasiones claras ante una defensa espanyolista bien organizada.

Meri Muñoz asegura una victoria de enorme valor

En el tiempo añadido, el Granada todavía intentó encontrar el empate mediante acciones a balón parado y envíos directos al área.

Una de las situaciones más controvertidas llegó cuando Adrián Martín solicitó una revisión mediante el sistema Football Video Support, reclamando un posible penalti en una acción que la colegiada había invalidado por fuera de juego previo de Fon.

Tras revisar las imágenes, la árbitra mantuvo su decisión inicial y el Granada agotó sus solicitudes de revisión.

Las locales todavía dispusieron de una oportunidad mediante Iris Ashley, que recibió un balón dentro del área después de una acción a balón parado. Sin embargo, su remate con la zurda salió mordido y Meri Muñoz consiguió detenerlo con seguridad.

El Espanyol supo gestionar los últimos instantes con oficio, evitando que el Granada pudiera establecer un asedio sostenido sobre su portería. El pitido final confirmó una victoria especialmente importante por la manera en que se había construido.

Meri Muñoz terminó siendo elegida mejor jugadora del encuentro, un reconocimiento merecido por su seguridad y sus intervenciones en los momentos de mayor exigencia. La guardameta vuelve a consolidarse como una de las piezas más fiables del equipo y continúa acumulando actuaciones de gran nivel.

También merece una mención especial Júlia Guerra, nuevamente muy segura en el eje de la defensa, así como Paula Gutiérrez y Bicho, fundamentales para aportar criterio y pausa en la circulación.

Anita Marcos realizó un buen trabajo fijando centrales y participando en las acciones ofensivas, mientras que Paula Arana dejó buenas intervenciones antes de ser sustituida al descanso. Ona e Iara ofrecieron movilidad y participación desde los costados, aunque no siempre consiguieron la continuidad deseada.

Pero una de las grandes imágenes del partido llegó después del pitido final. Sara Monforte se fundió en un abrazo especialmente efusivo con Clara Rodríguez, que también recibió el reconocimiento de sus compañeras. Un gesto que reflejó la importancia de su aportación y que puso el broche a unos minutos de enorme nivel.

Una victoria que va más allá de los tres puntos

El Espanyol abandona Granada con una victoria que refuerza su crecimiento competitivo y deja varias conclusiones especialmente positivas.

La primera es la capacidad para interpretar diferentes escenarios. El conjunto de Sara Monforte supo defender cuando el Granada tuvo más protagonismo, encontrar pausa cuando necesitaba reducir el ritmo y recuperar la iniciativa mediante la presión alta cuando los cambios aportaron nuevas energías.

La segunda es la variedad táctica que empieza a mostrar el equipo. La entrada de Clara Rodríguez permitió modificar la estructura defensiva sin renunciar a la profundidad ofensiva, mientras que las incorporaciones de Natàlia Escot y Phoenetia Browne ofrecieron nuevas soluciones para atacar los espacios y conectar en campo contrario.

Y la tercera es la personalidad mostrada en los minutos finales. Lejos de refugiarse permanentemente cerca de Meri Muñoz, el Espanyol defendió durante buena parte del tramo decisivo presionando hacia delante, una decisión que ayudó a reducir las oportunidades del Granada y a mantener el partido lejos de su propia área.

Naturalmente, quedan aspectos por mejorar. El equipo todavía necesita encontrar mecanismos para ocupar con mayor continuidad los espacios interiores y ofrecer más líneas de pase entre el doble pivote y las futbolistas ofensivas. También debe seguir ajustando determinadas situaciones defensivas cuando el rival consigue generar igualdad numérica en la última línea.

Tampoco puede ignorarse que el gol llegó mediante un penalti discutible y que el Granada tuvo más protagonismo territorial durante diferentes fases. Por momentos, el desarrollo del encuentro podía invitar a pensar en un empate como resultado posible.

Pero el Espanyol también hizo méritos suficientes para llevarse los tres puntos. Sus 14 remates frente a los cinco del Granada, la capacidad para generar ocasiones con diferentes estructuras y la buena respuesta de las futbolistas que entraron desde el banquillo reflejan una actuación colectiva muy completa.

Primera victoria a domicilio de la temporada, portería a cero y una demostración de madurez competitiva que confirma el buen momento del Espanyol Femenino.

En Granada, las blanquiazules no solo supieron resistir. También supieron corregir, recuperar el control y seguir atacando cuando el partido lo exigía. Una victoria de equipo, de banquillo y de una Sara Monforte que volvió a demostrar su capacidad para leer y modificar los encuentros.

Crónica de Pol Reguera @ElArea21