Enero ha sido una bofetada con la mano abierta. Duele porque se veía venir, porque parecía que se podía evitar y porque las expectativas estaban donde desde hace años no habían estado: en Europa. El Espanyol cierra el primer mes del año con una racha preocupante: derrota en el derbi pese a competir, empate con sabor a derrota en Levante, naufragio ante el Girona entre decisiones arbitrales y errores propios, atraco en Mestalla con el VAR como cómplice… y para rematar, un 1-2 en casa ante el peor visitante de Primera. Cinco jornadas sin ganar, tres derrotas seguidas y una sensación de estar cayendo en picado justo cuando se hablaba más alto de Europa.

“Con tanta polla y tanta puta mierda de Europa, a ver si nos estamos equivocando”
La frase es de Manolo González. La soltó tras el partido ante el Alavés, en una de las ruedas de prensa más crudas y descarnadas que se le recuerdan. No se escudó en el árbitro, no echó balones fuera, pero dejó claro que el equipo ha perdido el alma de la primera vuelta. “HAy que volver a la dinámica de ue si toca el campo del Celta hay que ir a currar como cabrones”, remató, entre enfadado y frustrado. El problema no es solo haber perdido. Es cómo se ha perdido. Con errores impropios, falta de intensidad, falta de acierto… y una desconexión preocupante entre lo que se dice y lo que se ve sobre el césped. Ante el Alavés, el gol de Boyé fue una cesión absurda de Cabrera que dejó helado al estadio. Y Manolo lo sabe: “Si hay que mandar un balón al río, se manda”.

Un febrero que no perdona: Villarreal, Celta, Atleti y Elche
Y justo ahora, con el equipo aturdido, llega el calendario más cruel posible. Villarreal en La Cerámica, Celta en casa (rival directo en la tabla), Atlético en el Metropolitano y salida al campo del Elche. Casi nada. Cuatro partidos que pueden marcar la temporada. Cuatro pruebas que exigen un Espanyol reconocible, intenso, incómodo. Ese que ya hemos visto… y que ahora no está apareciendo. Por eso Manolo habló de “reset”, porque este febrero se puede hacer eterno si no se recupera rápido el gen competitivo.
El crédito de Manolo, las críticas y el mercado
Ahora que llegan curvas, los cuchillos ya empiezan a afilarse. Sabiendo que incomprensiblemente parece que muchos le tienen ganas y han tenido que estar callados mientras los números acompañaban, el crédito de Manolo González, más allá del discurso, se va a medir en resultados. Y aunque sería injusto olvidar que este equipo estaba pensado para salvarse y que cerró 2025 a ritmo europeo, el fútbol no perdona. Lo que parecía normal hace un mes hoy parece lejano.
El mercado invernal aún está abierto. Ngonge ya ha llegado, y hay voces que piden más incorporaciones si se quiere pelear de verdad por meterse arriba. No se trata de rajar por rajar, ni de quemarlo todo. Se trata de que el Espanyol, si quiere mirar hacia arriba, tiene que dejar de regalar partidos. Y rápido.






