El RCD Espanyol ya ha puesto a la venta las entradas para el partido ante el Real Betis del próximo 4 de abril en La Cartuja. Hasta aquí, todo dentro de lo habitual: 400 localidades, venta online, entradas nominativas, una por socio… lo de siempre.
Lo que ya no es tan habitual -o quizá sí- es el precio: 61,50 euros por entrada en la zona visitante. Una cifra que, vista así en frío, podría parecer una más. Pero claro, esto no va de números aislados. Va de memoria.
Y la memoria, en el fútbol, funciona bastante bien.
De los 60 euros en Cornellà… a los 61,50 en Sevilla
Porque no hace tanto, en el Espanyol – Betis de la primera vuelta, las entradas para la afición verdiblanca costaban 60 euros. Aquello levantó bastante ruido. Especialmente entre la numerosa colonia bética en Catalunya, que no dudó en mostrar su malestar.
Hubo debate, quejas y ese runrún que se queda flotando días. Y ahora llega este significativo 61,50.
¿Casualidad? Cuesta creerlo.
La cifra es casi idéntica. Apenas cambia. Lo justo para que nadie pueda decir que es exactamente lo mismo… pero lo suficientemente cercana como para que el mensaje se entienda sin necesidad de subtítulos.
El fútbol también se juega en la taquilla
No hace falta que nadie lo diga en voz alta. Esto suena a respuesta clara. Un pequeño ajuste aquí, un euro y medio allá… y el recado queda enviado.
En el fondo, es una dinámica bastante reconocible. Tú pones un precio alto en la ida, yo te devuelvo algo parecido en la vuelta. Y en medio, como casi siempre, el aficionado.
Condiciones y desplazamiento: lo de siempre, pero más caro
Por lo que respecta a la operativa, el Espanyol ha informado de que las entradas estarán disponibles hasta el 27 de marzo o hasta agotar existencias. Se recomienda compra conjunta para quienes viajen en grupo, aunque la asignación dependerá de disponibilidad.
Las entradas serán nominales, personales e intransferibles, con control de DNI en el acceso. Se enviarán por correo electrónico unos días antes del partido.
El club, como es habitual, no gestionará el desplazamiento.
Hasta aquí, nada nuevo.
Lo único que cambia es el contexto… y ese precio que no pasa desapercibido.
Entre la reciprocidad y el déjà vu
El asunto vuelve a abrir el debate sobre los precios para aficiones visitantes. Ese tema que aparece, desaparece… y vuelve cada vez que alguien decide apretar un poco más.
Porque sí, el fútbol profesional tiene sus costes. Pero también tiene memoria. Y cierta tendencia a responder con la misma moneda.
Lo de La Cartuja no parece un caso aislado. Más bien un capítulo más de una historia que ya conocemos.
Y mientras tanto, el balón rodará.
Y en la grada visitante habrá pericos. Menos o más, ya se verá. Pero estar, estarán.







