La CUP felicita al Espanyol… y luego borra el mensaje

19 de mayo de 2026

La permanencia matemática del Espanyol en Primera ha dejado alegría, alivio y, también, una escena bastante curiosa en redes sociales. La CUP de Barcelona publicó un mensaje felicitando al club blanquiazul por haber salvado la categoría, pero el tuit desapareció poco después de su cuenta oficial. Vamos, que duró menos que algunas alegrías pericas esta temporada. El texto, que ya circula entre aficionados del Espanyol, decía que «Barcelona es más grande con un equipo vivo, competitivo y con una afición que nunca falla». Una felicitación normal, deportiva, incluso bastante bonita. Hasta ahí, todo bien. El problema llegó cuando alguien decidió que mejor borrarla.

Una felicitación que apenas sobrevivió unos minutos

El mensaje no aguantó demasiado tiempo publicado. Fue eliminado de forma rápida, casi como si felicitar al Espanyol por seguir en Primera fuese una especie de atrevimiento político de alto riesgo. Y claro, el entorno blanquiazul no tardó en señalar la contradicción. Porque no hablamos de una proclama rara ni de un mensaje incendiario. Era una felicitación a un club histórico de la ciudad, con una afición que ha llenado el RCDE Stadium en horarios imposibles y que ha sufrido una segunda vuelta durísima hasta asegurar la permanencia. Lo llamativo no fue el tuit. Lo llamativo fue no tener el valor de mantenerlo.

El Espanyol vuelve a enseñar los complejos de cierta Barcelona

El episodio vuelve a tocar una tecla sensible para el espanyolismo: esa sensación de que, para algunos sectores de Barcelona, el Espanyol existe solo cuando interesa utilizarlo, ignorarlo o mirarlo por encima del hombro. La CUP felicitó al club, sí, pero rectificó casi al instante. Y esa marcha atrás ha sido leída por muchos pericos como otro ejemplo de los prejuicios que todavía arrastra una parte del entorno político y social de la ciudad hacia el RCDE. Barcelona también es blanquiazul, aunque a algunos les cueste escribirlo y, por lo visto, también les cueste dejarlo publicado.

El mensaje borrado acaba teniendo más recorrido que el original

La jugada, como suele pasar en redes, salió al revés. Si el tuit se hubiese quedado ahí, seguramente habría pasado como una felicitación más. Un gesto correcto, poco polémico y hasta elegante. Pero al borrarlo, el mensaje ganó vida propia. Capturas, comentarios, ironía y una pregunta bastante obvia: ¿qué problema había en felicitar al Espanyol? Al final, el intento de esconder la felicitación ha acabado dando más visibilidad al asunto. En redes, borrar a veces es como poner un cartel luminoso encima del error.

El perico se queda con lo importante: otra temporada en Primera

Más allá del episodio, el Espanyol tiene bastante claro qué celebrar. El equipo de Manolo González seguirá una temporada más en Primera División después de ganar en Pamplona y cerrar una permanencia que se había complicado muchísimo. Eso es lo importante. Lo demás queda casi como una anécdota con su punto de retrato urbano: unos borran tuits, otros siguen compitiendo en la élite. Y si alguien no soporta ver al Espanyol vivo, competitivo y con su afición empujando, pues mala tarde. El tuit desapareció; el Espanyol, no.

Una escena pequeña, pero con mucho fondo

Puede parecer una tontería de redes, y en parte lo es. Pero también dice bastante. Porque felicitar a un club de tu ciudad por seguir en Primera no debería ser un drama para nadie. Ni para un partido político, ni para una institución, ni para cualquier cuenta pública. El Espanyol forma parte de Barcelona desde hace más de un siglo, con sus virtudes, sus heridas, sus rarezas y una afición que no necesita permiso para sentirse orgullosa. El ridículo no está en felicitar al Espanyol. El ridículo está en borrar la felicitación como si hubiera que pedir perdón por reconocerlo.