Celta – Espanyol: ¿y ahora qué, Manolo?; el bendito lío de Balaídos

9 de abril de 2025

Manolo González tiene un dilema bonito de los que le gustan a cualquier entrenador. De esos que nacen cuando cambias algo que nadie se esperaba… y encima te sale bien. Muy bien, en realidad. En Vallecas, el míster del Espanyol tocó su once tipo, ese que llevaba semanas repitiendo, y el equipo firmó uno de sus mejores partidos de la temporada. ¿El truco? Dos nombres propios: Edu Expósito y Antoniu Roca.

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Lo de Edu fue de escándalo. Jugó entre líneas con una clase que hacía tiempo que no veíamos, puso el córner del primer gol y se pasó el partido repartiendo pases que parecían caramelos. Da la sensación de que vuelve justo a tiempo para ser el fichaje de oro en la recta final. Y eso que venía de lesión, pero en Vallecas jugó sus minutos más largos desde que volvió… y vaya si lo notó el equipo.

Por banda, Antoniu Roca fue un puñal. Cada vez que arrancaba, se intuía el peligro. Atacó sin miedo, encaró, desbordó y solo le faltó estar un pelín más fino en la definición. Aun así, fue un dolor de muelas constante para el Rayo. Se nota que crece con cada partido, y eso es oro para un equipo que se está jugando la vida.

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¿Y qué pasa con los que se cayeron del once? Pues tampoco bajaron los brazos. Král entró para aguantar el marcador cuando tocaba sufrir y aportó piernas, energía y aplomo. Y Jofre, aunque apenas tuvo tiempo, ayudó a estirar al equipo cuando más lo necesitaba. Cumplieron, como buenos soldados.

El tema es que ahora llega Balaídos, y el rival, el Celta, tiene un perfil muy parecido al Rayo. Todo apunta a que Manolo repetirá la fórmula, sobre todo con Edu Expósito, que se ha ganado a pulso seguir. Pero claro, con jugadores como Král o Jofre en el banquillo, no hay decisiones fáciles.

Eso sí, bendito problema. Porque cuando todos aprietan, el que gana es el equipo. Y Balaídos será otra batalla donde cada detalle cuenta. Veremos qué decide Manolo… pero por ahora, el experimento de Vallecas pide continuidad a gritos.