El Espanyol volvió a quedarse sin puntos en el RCDE Stadium tras caer ante el Getafe, y la sensación que quedó fue difícil de digerir. Buen inicio, dominio, ocasiones… pero otra vez sin premio. Carlos Romero, en los medios oficiales del club, habló con claridad, sin esconder lo que dolió el partido y poniendo el acento en lo que depende del equipo. La derrota ante el Getafe dejó más que un resultado: dejó muchas preguntas.
El arbitraje, presente… pero sin excusas
Romero no evitó el tema, porque era imposible. El partido volvió a estar marcado por decisiones arbitrales que no terminaron de convencer. Aun así, su mensaje fue bastante directo: “Sí, creo que al final no nos está favoreciendo nada, pero nosotros en eso no podemos entrar, tenemos que centrarnos en lo nuestro. El equipo ha hecho una primera parte muy buena, pero no podemos conceder los dos goles que encajamos. Creo que si nos vamos 0-0 al descanso, pues el partido como estaba, creo que no lo hubiéramos llevado”.
Un equipo que compite… pero al que le cuesta cerrar
El lateral también puso el foco en cómo los rivales están leyendo mejor al Espanyol en este tramo de la temporada. “Bueno, creo que al final los equipos también te conocen más, te estudian. Por suerte, el equipo tiene capacidad de sobra para darle la vuelta y nosotros vamos a conseguir seguir trabajando, mejorar y lo que dependa de nosotros es darle la vuelta”. Hay confianza en el grupo, pero también la sensación de que hay que dar un paso más.
La segunda vuelta pesa… y mucho
Cuando le tocó hablar del momento del equipo, Romero no maquilló nada: “Creo que la puntuación de la segunda vuelta es horrible y creo que esta semana de parones nos va a venir bien y ojalá que cuando volvamos podamos cambiar la dinámica porque creo que este equipo se merece mucho más”. La palabra es fuerte, pero refleja exactamente cómo está el vestuario: la dinámica preocupa.
El parón como punto de inflexión
Ahora llega una pausa que puede ser clave para resetear. El equipo necesita parar, pensar y volver con otra cara. El mensaje que deja Romero es sencillo: hay margen, pero toca reaccionar ya. Porque lo que viene no espera, y el Espanyol necesita transformar lo que genera en puntos cuanto antes.






