El Espanyol cayó 0-2 ante el Girona en una de esas noches que dejan poso, de las que cuesta digerir incluso horas después. No solo por el resultado, sino por cómo se dio todo. El conjunto gironí fue mejor en la primera mitad y se adelantó con una acción que encendió al estadio desde el primer momento: un penalti muy riguroso señalado por Iosu Galech Apezteguía tras un supuesto contacto de Omar sobre Rincón. Vanat falló el primer lanzamiento, pero la pena máxima se repitió por un presunto adelantamiento de Dmitrović, y a la segunda no perdonó. El delantero celebró el gol de forma provocativa, llevándose las manos a los oídos y mirando a la grada, un gesto que terminó de crispar el ambiente.
En la segunda parte, el Espanyol apretó, empujó y tuvo fases claras de dominio, con un Jofre especialmente activo, pero el Girona se limitó a aguantar y vivir de ese primer golpe. En la recta final, otra acción polémica, esta vez por una supuesta falta de Rubén sobre Asprilla, acabó en un segundo penalti que sentenció el partido. El enfado fue creciendo hasta el final, con lanzamiento de objetos y un clima de indignación total en el RCDE Stadium. Una noche para olvidar.
“Nos terminamos desesperando un poco”
Tras el partido, Leandro Cabrera dio la cara en zona mixta y puso voz a ese sentimiento que recorría todo el espanyolismo. El central reconoció la tensión acumulada y explicó cómo el equipo fue perdiendo la calma a medida que avanzaba el encuentro: “Sí, bueno, yo creo que nos terminamos desesperando un poco”.
El uruguayo fue claro al valorar la acción que abrió el marcador: “Creo que sobre todo la decisión del primer penalti, yo creo, es muy muy rigurosa”.
Y fue un paso más allá, comparando esa jugada con otras muchas que no se sancionan: “Hay mil situaciones similares que no se pitan y creo que eso nos hizo perder un poco la paciencia, intentar volcarnos más, dar más espacio”.
Un partido cerrado que se rompe por dos acciones
Cabrera insistió en que, más allá de las sensaciones, el encuentro no fue tan desequilibrado como refleja el marcador. El segundo penalti, ya en los últimos minutos, terminó de romperlo todo: “Al final, en los últimos minutos, otra jugada abierta que encuentran espacio y otro penal que mata el partido”.
Con gesto serio, dejó una reflexión que muchos comparten: “Yo creo que es una pena porque el partido en sí creo que fue bastante cerrado”.
Y añadió, con resignación, una frase que suena a realidad dura del fútbol: “Creo que igual lo justo hubiera sido un empate, pero bueno, ya sabemos que en el fútbol lo justo es el que hace los goles”.
Autocrítica y mirada al futuro
Preguntado por las diferencias entre ambas partes, Cabrera no esquivó la autocrítica. Reconoció que al equipo le faltó colmillo cuando más empujó: “Hay que trabajar más en eso, ¿no? En efectividad, en ser un poco más incisivos en el área rival”.
Pese al golpe, el central quiso mandar un mensaje de calma y continuidad: “Queda mucha liga por delante y nada, vamos, creo que estamos bien, de ánimo estamos bien”.
Y cerró con una declaración que resume el sentir del vestuario: “Obviamente duele perder hoy, pero nada, esto sigue y nosotros no vamos a parar”.







