
Resumen: Bryan Zaragoza fue uno de los grandes protagonistas del Málaga – Espanyol. El extremo malagueño marcó el 0-1 con una acción individual brillante, pero su celebración encendió a una parte de La Rosaleda y acabó provocando una sonora pitada cuando fue sustituido. Después del partido, Bryan quiso explicar lo ocurrido: niega que su gesto tuviera intención de provocar, asegura que la celebración iba dedicada a su hijo y a su mujer y reconoce que se marchó muy tocado por el empate encajado en la última jugada. También lanzó un mensaje al vestuario pensando ya en el Atlético: “Esto nos tiene que doler a todos. Tenemos que subir más el ritmo y espabilar”.
Cinco puntos clave
- Bryan Zaragoza marcó el 0-1 con una gran jugada individual en el minuto 13.
- La Rosaleda interpretó su celebración como una provocación y acabó silbándolo.
- Bryan insiste en que “No hay ningún mensaje a la grada”.
- Explica que la celebración estaba dedicada a su hijo y su mujer.
- Tras el 1-1, pide una reacción inmediata: “Tenemos que subir más el ritmo y espabilar”.
Bryan Zaragoza firma un golazo en su tierra
Bryan Zaragoza necesitaba una noche así en lo futbolístico. En su segundo partido como titular con el Espanyol, recibió abierto en la izquierda, encaró, dejó atrás a dos rivales y resolvió por el palo corto para colocar el 0-1. Una acción completamente suya, de esas en las que recibe y decide que el partido pasa por sus botas. El gol llegó en el minuto 13 y durante mucho tiempo pareció suficiente para dar los tres puntos a los blanquiazules.
Una celebración que encendió La Rosaleda
El problema vino inmediatamente después. Bryan celebró el tanto con mucha efusividad, se llevó la mano a la oreja y se dirigió hacia una de las zonas de animación. Una parte de La Rosaleda interpretó el gesto como una provocación, y el ambiente se calentó todavía más por algunos encontronazos posteriores con jugadores del Málaga. Cuando fue sustituido, recibió una sonora pitada.
“No hay ningún mensaje a la grada”
Después del encuentro, Bryan quiso cortar cualquier interpretación de desafío hacia la afición malaguista. “No hay ningún mensaje a la grada”, explicó. Su versión es clara: el gesto no iba dirigido contra nadie y no buscaba abrir ninguna guerra con La Rosaleda.
Bryan: “Llevo tiempo sin meter un gol, y si marco lo tengo que celebrar”
El extremo defendió su derecho a disfrutar del tanto, sobre todo después de llevar tiempo sin marcar. “No hay ningún mensaje a la grada. Al Málaga le tengo cariño y respeto, aunque nunca haya jugado aquí. Llevo tiempo sin meter un gol, y si marco lo tengo que celebrar. La gente me tiene que entender. No entiendo la rabia hacia mí porque no he hecho nada malo, lo he celebrado y ya está”. Bryan separa así dos cosas: el cariño que dice sentir por el Málaga y la necesidad de celebrar un gol importante para él y para el Espanyol.
“Nunca me han querido”
También dejó una frase bastante más contundente cuando se le preguntó por su relación con el Málaga. “Nunca he jugado, nunca me han querido, creo que por su parte se han equivocado. Si se han creído que era un gesto para ellos, no lo es, pero pido perdón, era una celebración para mi hijo y mi mujer”. Bryan nació en Málaga y nunca escondió ese vínculo con la ciudad, pero su carrera profesional no pasó por el club blanquiazul.
Una disculpa para cerrar la polémica
Aunque insiste en que no buscaba provocar, Bryan sí quiso pedir perdón si alguien entendió otra cosa. Ese matiz es importante: no retira la celebración, pero sí lamenta que pudiera ser interpretada como un gesto contra el Málaga o su afición. Según explicó, el mensaje estaba dirigido únicamente a su familia.
Del golazo al empate en el último suspiro
Todo aquello habría tenido otro sabor si el Espanyol hubiera aguantado el 0-1. Pero Adrián Niño empató en el añadido y dejó a los pericos sin una victoria que tuvieron muy cerca. El Málaga había empujado durante buena parte de la segunda mitad y encontró finalmente el premio en el 93.
Bryan se marcha “muy jodido”
El extremo no escondió cómo le dejó el desenlace. Se confesó “muy jodido” y explicó: “Ellos han jugado bien, el empate igual es más o menos justo, aunque en la primera parte tuvimos ocasiones para matar el partido. Pero nos vamos con mal sabor de boca porque ha sido en la última jugada”. Una lectura bastante parecida a la de Manolo González: el Espanyol tuvo opciones para cerrar el encuentro antes y acabó pagando haber mantenido vivo al Málaga.
El Espanyol pudo matar el partido antes
En la primera parte, Roberto Fernández estuvo muy cerca del 0-2 con un remate de tacón salvado prácticamente sobre la línea y el conjunto blanquiazul encontró varias transiciones para hacer daño. La ocasión existió para romper el partido mucho antes del descanso, pero faltó el segundo gol. Luego cambió el escenario y el Málaga fue ganando metros hasta encerrar al Espanyol durante muchos minutos.
Bryan habla de una noche difícil
En declaraciones a los medios del club, Bryan volvió a insistir en lo duro que fue encajar prácticamente sobre la bocina: “Bueno, creo que va a ser una noche jodida para mí, creo que es jodido que te metan un gol faltando 25 segundos que prácticamente contaba ya con la victoria, pero creo que hay que levantar ánimos y seguir más fuertes que nunca.” El extremo no escondió el golpe, pero quiso mirar rápido hacia delante.
Las ocasiones que pudieron cerrar el partido
Bryan también puso el foco en todo lo que el Espanyol dejó escapar antes del descanso: “Sí, creo que es verdad que en la primera parte hemos tenido varias ocasiones, una que sacaron de bajo la línea y tal, para prácticamente dejar el partido un poco más cerrado de lo que lo teníamos, pero bueno, al final el fútbol es así y nos ha costado meter eso así, al final nos han empatado faltando 25 segundos.” Otra vez aparece la misma idea que repitieron Manolo, Roberto y Fortuño: el Espanyol tuvo momentos para sentenciar y no lo hizo.
“Hay varias cosas que hay que corregir”
El extremo quiso separar la actitud del equipo de los errores que todavía quedan por ajustar: “Bueno, creo que han faltado varias cosas que ya las corregiremos, creo que la actitud ha sido buena del equipo, pero hay varias cosas que hay que corregir y bueno, ya las corregiremos y saldremos adelante y yo creo que ganaremos pronto.” Bryan mantiene así un discurso optimista pese al golpe final y confía en que la reacción llegue pronto.
Bryan se siente cómodo en el Espanyol
Y aquí sí metería después un bloque más personal, justo antes del cierre de la pieza. Bryan explicó que su adaptación sigue avanzando y que todavía no ha enseñado su mejor versión: “Sí, creo que ya lo dije que estaba contento, estaba feliz y yo para rendir tenía que estar contento, tenía que estar feliz. Aquí en Barcelona y en el Espanyol estoy bien, me siento cómodo, vine con una idea muy clara y creo que voy a seguir, creo que esto es un 50-60% de lo que voy a ser aquí en el Espanyol.”
Bryan empieza a enseñar el jugador que esperaba el Espanyol
Más allá del ruido posterior, el partido deja una señal positiva para Manolo: Bryan Zaragoza empieza a dejar acciones del futbolista desequilibrante que el Espanyol esperaba incorporar. Gol, velocidad, uno contra uno y capacidad para generar peligro sin necesitar demasiados toques. El propio Manolo destacó tras el partido la amenaza que dio al equipo hasta que el físico dijo basta.
“Esto nos tiene que doler a todos”
Bryan terminó mirando hacia lo que viene. Y ahí su mensaje fue bastante más duro que cualquier explicación sobre la celebración: “Esto nos tiene que doler a todos. Tenemos que subir más el ritmo y espabilar”. El próximo rival será el Atlético de Madrid en el RCDE Stadium, un examen bastante más exigente y ante el que el Espanyol no podrá regalar una segunda parte como la de La Rosaleda.
De la polémica al verdadero problema del Espanyol
La celebración dará conversación, pero para el Espanyol el asunto realmente importante es otro. Bryan hizo el gol, el equipo tuvo opciones para sentenciar y terminó escapándose otra victoria en el último suspiro. La polémica de La Rosaleda acabará pasando; la necesidad de aprender a cerrar partidos, no.







