Àngel Fortuño, el portero que creció a la sombra de Joan Garcia y ahora pide paso en el Espanyol

16 de octubre de 2026
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Resumen: Àngel Fortuño ha pasado de esperar pacientemente su oportunidad a convertirse en uno de los protagonistas de la semana en el Espanyol. Su actuación en Málaga, donde fue titular por la lesión de Marko Dmitrović, ha reabierto el debate sobre la portería blanquiazul. En este contexto, Marc Mosull publica en ARA un retrato del guardameta que permite entender mejor su historia: sus orígenes en la Verneda, sus comienzos en el Júpiter, las dudas que generó su altura y la competencia que mantuvo durante años con Joan Garcia. Dos caminos con bastantes similitudes que ahora vuelven a cruzarse, al menos en el recuerdo, cuando Fortuño empieza a reclamar su sitio en Primera División.

Cinco puntos clave

    • La portería, a debate: la actuación de Fortuño en La Rosaleda ha abierto la posibilidad de que continúe como titular ante el Atlético.
    • 17 años en el Espanyol: llegó en 2009 procedente del Júpiter y ha pasado por todas las categorías de La21.
    • Las dudas por su altura: sus 1,83 metros generaron interrogantes, pero sus entrenadores destacan su potencia de salto y su juego aéreo.
    • La competencia con Joan Garcia: ambos crecieron en la misma generación y llegaron a coincidir en convocatorias de las selecciones inferiores.
    • Dos historias parecidas: Joan aprovechó la lesión de Pacheco para hacerse un hueco; Fortuño ha recibido su oportunidad tras la lesión de Dmitrović.

El debate sobre Fortuño y Dmitrović abre una nueva incógnita en el Espanyol

Pocas veces un portero suplente tiene la oportunidad de cambiar el debate de un equipo en apenas noventa minutos. Àngel Fortuño lo ha conseguido. Su titularidad en La Rosaleda, provocada por la lesión de Marko Dmitrović, dejó una actuación que convenció a Manolo González y a buena parte del espanyolismo. El técnico fue rotundo al terminar el encuentro: “El partido de Àngel ha sido perfecto”. Y Pol Lozano, uno de los capitanes, tampoco se sorprendió demasiado por lo que había visto: “Le conozco desde hace mucho y sé que es un porterazo. Tenía ganas de que lo pudiera demostrar”. Ahora, con el Atlético de Madrid a punto de visitar Cornellà, la pregunta está sobre la mesa: ¿debe seguir Fortuño bajo palos o recuperar su puesto Dmitrović si está en condiciones? No es una decisión menor, especialmente para un Espanyol que necesita resultados y que ha encontrado en su canterano una respuesta convincente en un momento delicado.

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Marc Mosull descubre en ARA la historia del portero de la Verneda

Precisamente en una semana en la que tanto se está hablando de Fortuño, Marc Mosull le dedica en ARA un interesante retrato titulado El portero de la Verneda que chutaba faltas y penaltis. El periodista reconstruye la trayectoria de un futbolista que lleva prácticamente toda la vida vinculado al Espanyol y que ha tenido que superar bastantes obstáculos antes de encontrar su oportunidad. Porque detrás del portero que vimos en Málaga hay un niño que empezó jugando en el Júpiter, que inicialmente no quería marcharse al Espanyol para no separarse de sus amigos y que llegó a pensar que su altura podía cerrarle las puertas del fútbol profesional. También hay una historia compartida con Joan Garcia, con quien compitió durante años en las categorías inferiores. Una relación que ayuda a entender por qué en Sant Adrià nadie parece especialmente sorprendido por el nivel que ha mostrado Fortuño cuando le ha tocado jugar.

Àngel Fortuño empezó en el Júpiter y rechazó inicialmente al Espanyol

La historia de Fortuño empieza en la Verneda, en el distrito barcelonés de Sant Martí, donde creció muy cerca del campo del Júpiter. Allí comenzó a jugar y allí encontró a sus primeros amigos del fútbol. Tanto arraigo tenía con el equipo de su barrio que, cuando el Espanyol se interesó por él, su primera reacción fue rechazar la propuesta. No quería marcharse ni dejar atrás a sus compañeros. Así lo recuerda en ARA Fèlix Mayor, que fue directivo, delegado y segundo entrenador de su equipo en categoría prebenjamín. Su hijo David compartía vestuario con Àngel y muchas de aquellas amistades todavía se mantienen. Mayor explica que Fortuño siempre ha sido un chico muy vinculado al barrio: “Él es muy del barrio, muy de la Verneda. Su padre fue portero del primer equipo del Júpiter”. Finalmente, después de ganar un torneo en Santa Susanna, el verano de 2009 llegó al benjamín B del Espanyol. Tenía siete años y comenzaba una relación que, diecisiete años después, sigue intacta.

El portero que lanzaba faltas y penaltis en el Júpiter

Uno de los detalles más curiosos del reportaje de Marc Mosull es que Fortuño no solo destacaba por sus paradas cuando era pequeño, sino también por su golpeo de balón. Fèlix Mayor recuerda a un niño responsable, rápido de reflejos y con muy buenas condiciones para el uno contra uno. Ya entonces tenía una manera de colocarse bajo palos que llamaba la atención. “Desde bien pequeño que ya se puso bajo palos y era igual que ahora, era un mini-Àngel”, explica. Pero lo que seguramente sorprenderá a muchos aficionados es que también se encargaba de ejecutar acciones a balón parado. “Imagina si tenía buen pie que chutaba las faltas y los penaltis. Entre él y Marc Carbonell, que ahora está en el Santfeliuenc, se lo repartían”, recuerda Mayor. Una característica que, con el paso de los años, siguieron trabajando sus entrenadores en el Espanyol. No deja de tener gracia imaginar al actual portero blanquiazul preparándose para lanzar una falta en lugar de esperar el disparo bajo los palos.

El vínculo de Fortuño con el Júpiter y una curiosa conexión con Alan Pace

El reportaje también deja una de esas pequeñas historias que parecen hechas para el espanyolismo. En el mismo campo del Júpiter donde Fortuño empezó a jugar, Alan Pace había practicado años atrás fútbol americano con los Búfals del Poblenou, cuando el terreno todavía era de arena. Dos trayectorias completamente diferentes que terminan encontrándose en la historia reciente del Espanyol. Fortuño, por su parte, nunca ha perdido el contacto con el club de su infancia. Sigue teniendo amigos allí y es habitual verlo por sus instalaciones. Marc Mosull recuerda que durante el ascenso del Júpiter contra la Pirinaica, cuando Àngel ya formaba parte del primer equipo blanquiazul, pasó buena parte de la jornada haciéndose fotografías con los aficionados que se acercaban a saludarlo. Una muestra de que, por mucho que haya llegado a Primera División, sigue siendo el mismo chico del barrio.

Los 1,83 metros de Fortuño, una altura que hizo dudar de su futuro

El camino de Fortuño hasta el primer equipo no fue precisamente sencillo. Durante años hubo dudas sobre si podía llegar a la élite por una cuestión de centímetros. Mide 1,83 metros, una estatura inferior a la de muchos porteros que compiten en Primera División, y esa circunstancia provocó interrogantes dentro del propio fútbol base. El contraste era todavía más evidente porque compartía generación con Joan Garcia, que superaba el 1,90. Adrià Caballero, entonces coordinador de los porteros de La21, explica en ARA que el problema de la altura siempre estuvo presente, pero que Fortuño compensaba esa diferencia con unas condiciones físicas extraordinarias. “Veías que Joan Garcia, que es de su generación, medía más de 1,90 y que él no crecía, pero es que Ángel compensaba la falta de centímetros con la potencia de salto que tiene. Es un prodigio físico”. Una valoración que ayuda a entender por qué el Espanyol terminó manteniendo su confianza en un guardameta que, sobre el papel, podía parecer menos adecuado para el fútbol profesional.

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El día que Iñigo Arteaga descubrió el verdadero nivel de Fortuño

Marc Mosull recupera también una anécdota bastante significativa sobre la percepción que existía alrededor del portero. Cuando Iñigo Arteaga asumió el puesto de entrenador de porteros del primer equipo, preguntó por Fortuño a Adrià Caballero porque no acababa de ver claro el asunto de su estatura. Caballero le recomendó que lo observara entrenar antes de sacar conclusiones. “Le dije «Míralo y ya hablaremos». Al final del entrenamiento me dijo «Tenías razón, este chico tiene mucho nivel»”, relata. No fue el único técnico que quedó convencido por sus condiciones. Luis Blanco, que lo dirigió tanto en el juvenil como en el filial, destaca precisamente una cualidad que puede parecer sorprendente en un portero de su altura: “Parece mentira, pero una de sus principales virtudes es el juego aéreo. Es muy valiente y domina bien las situaciones cuando sale. Bajo palos es ágil, rápido y fuerte. Y personalmente siempre ha tenido los pies en el suelo, es un chico muy normal”. El mensaje de quienes lo conocen es bastante parecido: Fortuño puede no tener la envergadura de otros porteros, pero dispone de recursos suficientes para compensarlo.

Fortuño y Joan Garcia, dos porteros que crecieron compitiendo en La21

La comparación con Joan Garcia es inevitable. Los dos pertenecen a la misma generación, compartieron años de formación en el Espanyol y durante mucho tiempo fueron dos de los porteros más destacados de la cantera blanquiazul. Luis Blanco recuerda que esa competencia fue positiva para ambos: “En la cantera Ángel siempre había destacado, y tenía una rivalidad sana con Joan Garcia. Yo creo que eso les ha ido bien”. No era una rivalidad cualquiera. En su etapa juvenil llegaron a coincidir en convocatorias de las selecciones españolas inferiores, algo que Adrià Caballero considera una demostración del trabajo que se estaba haciendo en Sant Adrià. “Imagina, dos porteros del Espanyol con España. Eso te demuestra lo bien que se hacen las cosas en el club”, explica. Con el tiempo, sus trayectorias tomaron caminos diferentes. Joan encontró antes la oportunidad de asentarse en Primera División, mientras que Fortuño tuvo que seguir esperando. Pero los entrenadores que trabajaron con ellos siempre tuvieron claro que los dos poseían condiciones para llegar lejos.

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Fortuño llegó a plantearse salir del Espanyol por falta de oportunidades

Esperar tanto tiempo también tuvo momentos complicados. Fortuño había pasado por todas las categorías de La21, vivía a apenas veinte minutos andando de la ciudad deportiva y sentía el Espanyol como su casa. Pero hubo etapas en las que ni siquiera tenía continuidad en el filial y empezó a preguntarse si debía buscar oportunidades fuera. Adrià Caballero recuerda especialmente una conversación que mantuvieron sentados en el banquillo del campo número 1 de Sant Adrià. El entrenador intentó convencerlo de que tuviera paciencia y no renunciara al sueño de llegar al primer equipo. “¿A dónde irás? En ningún sitio estarás como en casa. Si te has criado en Sant Martí, aquí al lado, y este es el club de tu vida. Te ha tocado competir con otro gran portero, pero acabarás jugando en el primer equipo del Espanyol”, le dijo. Caballero reconoce que quizá fue algo duro con él, pero sabía que Fortuño era una persona emocional, competitiva y capaz de responder ante los retos. Hoy aquella conversación adquiere otro significado. El portero que dudaba sobre su futuro ha terminado jugando en Primera con el club de toda su vida.

Ederson, el referente que utilizaban para mejorar su golpeo de balón

Otra curiosidad que recoge ARA tiene que ver con los vídeos que Adrià Caballero enseñaba a Fortuño durante su formación. El entrenador recurría a imágenes de Ederson, el portero brasileño conocido por su extraordinario golpeo de balón, para convencerlo de que podía explotar una de sus mejores condiciones. “Tú puedes hacer lo mismo”, le repetía. La comparación no era gratuita. Desde sus primeros años en el Júpiter, Fortuño había demostrado una potencia de disparo poco habitual y sus entrenadores querían que esa cualidad siguiera formando parte de su juego. En una época en la que los porteros participan cada vez más en la salida de balón y necesitan precisión con los pies, disponer de ese recurso puede convertirse en una ventaja importante. El niño que lanzaba faltas y penaltis en la Verneda había desarrollado una característica que también podía ayudarlo a llegar al fútbol profesional.

De Joan Garcia a Fortuño: dos oportunidades que llegaron por una lesión

El paralelismo más llamativo entre Fortuño y Joan Garcia aparece al comparar cómo ambos encontraron su oportunidad en el primer equipo. Joan terminó entrando en el once después de la lesión de Fernando Pacheco. Fortuño ha recibido ahora su oportunidad por los problemas físicos de Marko Dmitrović. Dos porteros formados en La21, dos largas trayectorias dentro del Espanyol y una puerta que se abre cuando el titular no puede jugar. Marc Mosull plantea precisamente esa comparación en su reportaje, aunque todavía queda una diferencia fundamental: Joan consiguió consolidarse en la portería blanquiazul y Fortuño apenas está empezando a escribir su historia en Primera División. Que el camino pueda terminar pareciéndose dependerá de sus actuaciones, de las decisiones de Manolo González y de las oportunidades que tenga por delante. Lo que ya ha demostrado en Málaga es que no parece dispuesto a dejar pasar ninguna.

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Manolo González debe decidir si mantiene a Fortuño ante el Atlético

Y así llegamos a la gran pregunta de esta semana. ¿Debe continuar Àngel Fortuño como titular después de su actuación en La Rosaleda? La respuesta no es sencilla. Dmitrović llegó para asumir la responsabilidad de defender la portería del Espanyol y, si está recuperado, Manolo tendrá que decidir si devuelve la titularidad al serbio o premia el rendimiento de su compañero. Fortuño ha presentado su candidatura de la mejor manera posible, con una actuación que el propio entrenador calificó de perfecta. Pero una cosa es responder bien en un partido y otra consolidarse durante semanas en una posición tan delicada. La decisión ante el Atlético tendrá también una lectura importante sobre la gestión de las jerarquías y la confianza en los jugadores de la cantera. El técnico conoce bien al guardameta y sabe lo que puede ofrecer. Ahora debe valorar qué opción considera mejor para un equipo que necesita recuperar la seguridad defensiva y los resultados.

Àngel Fortuño, diecisiete años esperando una oportunidad que puede cambiarlo todo

La historia que cuenta Marc Mosull en ARA tiene algo especialmente bonito para el espanyolismo. Fortuño lleva diecisiete años en el Espanyol, prácticamente toda su vida futbolística, y nunca ha dejado de perseguir el mismo objetivo. Ha visto pasar entrenadores, compañeros y generaciones enteras de canteranos. Ha competido con Joan Garcia, ha tenido que demostrar que su altura no era un problema y ha superado momentos en los que parecía que su oportunidad no iba a llegar. Ahora tiene contrato hasta 2030 y acaba de firmar una actuación que ha puesto su nombre en el centro del debate. Nadie puede asegurar que vaya a convertirse en el próximo Joan Garcia, ni sería justo exigirle algo así. Fortuño tiene su propia historia, sus propias condiciones y una oportunidad para construir su camino. El chico de la Verneda que chutaba faltas y penaltis en el Júpiter quiere triunfar en el Espanyol. Y lo quiere hacer, como recuerda el reportaje, al lado de casa.