Un año de Alan Pace y Velocity en el Espanyol: qué ha cambiado y qué sigue pendiente

10 de octubre de 2026
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Resumen: El 9 de octubre de 2025 el Espanyol hizo oficial que Velocity Sports Partners, el brazo inversor deportivo de ALK Capital liderado por Alan Pace, había completado la adquisición de la participación mayoritaria del club. Un año después, el balance no admite una nota simple. El Espanyol parece hoy un club con más estructura, una dirección deportiva de mucho mayor peso y una masa social disparada. Pero el salto deportivo que debía acompañar todo eso todavía no ha llegado. El equipo terminó undécimo el pasado curso, Monchi fue elegido para dirigir el nuevo proyecto y Pace ha respaldado económicamente su primer mercado, pero el inicio de esta Liga vuelve a colocar al conjunto alrededor de la zona media-baja y con Manolo González bajo presión. Velocity ha cambiado bastantes cosas. Falta comprobar si puede cambiar la más importante: el lugar que ocupa el Espanyol en el fútbol español.

Cinco puntos clave

    • El 9 de octubre de 2025 Velocity tomó oficialmente el control mayoritario del Espanyol, tras el acuerdo anunciado en julio y la autorización administrativa previa.
    • Pace llegó hablando de identidad, crecimiento y de colocar algún día al Espanyol entre los seis mejores equipos de España.
    • El primer gran cambio estructural fue la llegada de Monchi como director general deportivo, una apuesta de rango muy superior a lo habitual en los últimos años.
    • El club cerró 2025-26 en 11ª posición con 46 puntos y el primer mercado de Monchi elevó la ambición, aunque manteniendo fórmulas prudentes y bastantes operaciones temporales.
    • El gran debe continúa sobre el césped: tras ocho jornadas del curso 2026-27, el Espanyol suma ocho puntos y todavía está lejos de parecer el equipo capaz de acercarse a las expectativas generadas por el nuevo proyecto.

El 9 de octubre fue el día en que la promesa pasó a ser realidad

La historia había empezado unos meses antes. El 14 de julio de 2025, Rastar comunicaba el acuerdo con Velocity y explicaba que Espanyol y Burnley quedarían integrados dentro del mismo grupo, manteniendo ambos su independencia. El CSD autorizó la adquisición el 21 de agosto y el 9 de octubre llegó finalmente el anuncio que cerraba la etapa de transición: Velocity Sports Partners había completado la compra de la participación mayoritaria. Ahí empezó oficialmente el contador de Alan Pace.

alan pace rcde stadium espanyol

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Pace llegó diciendo algo que el espanyolismo necesitaba escuchar

Después de casi una década de Rastar, había hambre de ilusión, pero también bastante desconfianza. Pace eligió bien el primer mensaje. No llegó prometiendo cambiar escudo, colores, nombre o cultura. Todo lo contrario. El comunicado del 9 de octubre incluía una frase que marcaba el terreno: “El fútbol siempre ha pertenecido a su gente”. Y poco después insistía: “No es una cuestión de propiedad, sino de gestión. El Burnley seguirá siendo el Burnley. El Espanyol seguirá siendo el Espanyol. Cada club conservará su propia identidad, liderazgo, independencia y toma de decisiones. Cada club será dirigido por su propio equipo y para sus propios aficionados y aficionadas.”

La diferencia con la última etapa de Chen también está en la presencia

Alan Pace ha sido visible, aunque la sensación de proximidad y de cercanía tanto con aficionados como con los medios ha idos de más a menos. Ha viajado, ha estado en el estadio, aparece en actos del club y ha asumido personalmente la presidencia. Puede parecer una cuestión secundaria, pero no lo es después de años en que la distancia entre propiedad y afición fue una de las grandes críticas a Rastar. Pace parecía haber entendido que en el Espanyol no basta con poseer acciones: hay que dejarse ver y explicar hacia dónde quieres ir, pero últimamente es cierto que ha puesto una barrera a nivel de proximidad y comunicación.

La nueva estructura ya tiene nombres propios

El Consejo ratificado en noviembre colocó a Pace como presidente, a Mao Ye como vicepresidente primero y CEO, a Antonio Dávila como vicepresidente y a Rafa Marañón y Stuart Hunt como consejeros. La actual estructura sigue reflejando una mezcla entre continuidad, nuevas figuras de Velocity y presencia de gente con raíces pericas.

mao ye alan pace antonio davila espanyol

La economía que heredó Velocity tampoco era un solar

Aquí conviene no regalar méritos que no corresponden. Pace no recibió un club arruinado. Rastar dejó muchas heridas deportivas y sociales, pero también una situación patrimonial mucho más saneada que la que encontró en 2016. En la Junta de noviembre, Mao Ye explicó que las cuentas cerradas el 30 de junio de 2025 presentaban unos ingresos de 95 millones y un superávit ligeramente superior a dos millones, tras varios ejercicios de pérdidas. Esas cuentas pertenecían todavía al periodo anterior.

La propiedad llegó sobre una base mejor de la que tuvo Chen

Eso también eleva el listón. Velocity no tiene que salvar al Espanyol de una desaparición económica ni asumir una deuda que amenace la existencia del club. Su reto es otro: convertir una entidad saneada en una entidad capaz de crecer. Ese paso, mucho más bonito sobre el papel, también es bastante más difícil de medir.

El primer curso acabó mejor de lo que durante meses parecía

La temporada 2025-26 fue irregular. Hubo momentos de mucha inquietud, pero el equipo reaccionó al final y cerró el campeonato en undécima posición con 46 puntos, después de ganar al Athletic y a Osasuna antes del empate final contra la Real Sociedad. No fue una campaña para tirar cohetes tras una segunda vuelta para olvidar, aunque sí significó asentarse un poco más en Primera.

manolo gonzalez alan pace espanyol

Pace había puesto el listón muchísimo más arriba

Pocos días después de hacerse oficial la operación, el nuevo presidente explicó qué entendía él por éxito: “Situar al Espanyol entre los seis mejores equipos del país. Tenemos que tener esa mentalidad.” La meta era clara: acercar al Espanyol a los seis primeros. Un año después conviene recuperar aquella frase porque es la vara que la propia propiedad decidió colocar.

Hoy el Espanyol todavía vive muy lejos de ese top 6

Nadie razonable esperaba pasar de pelear permanencias a Champions en doce meses. Pero existe una distancia considerable entre el horizonte anunciado y la realidad actual. La temporada pasada terminó en la zona media y la actual ha comenzado con ocho puntos en ocho jornadas, después de un empate en Málaga que volvió a dejar demasiadas dudas. Es una fotografía provisional, pero sirve para entender que el gran salto aún no se ha producido.

El gran golpe de autoridad de Pace tiene nombre: Monchi

Probablemente ninguna decisión explica mejor la ambición de la nueva propiedad que contratar a Ramón Rodríguez Verdejo. El 11 de mayo de 2026 Monchi se convirtió en director general deportivo del Espanyol, reportando directamente a Mao Ye y Alan Pace. Traer a un ejecutivo con su currículum supuso un cambio de escala evidente.

monchi pace rcde stadium

Monchi no vino sólo a fichar jugadores

La apuesta iba más allá de entregar una lista cada verano. Se trataba de construir un área deportiva con más peso, metodología, red internacional y capacidad para trabajar a varios años vista. El Espanyol llevaba demasiado tiempo viviendo mercados muy condicionados por la urgencia. Pace apostó por poner al frente del fútbol a alguien acostumbrado a diseñar proyectos enteros.

El primer mercado dejó nombres potentes, pero también prudencia

Llegaron Calatrava, Hartman, Moscardo, Unai Núñez, Vanja Drkušić, Bryan Zaragoza y Gorosabel, entre otros movimientos de plantilla. El nombre de Bryan fue especialmente llamativo por el nivel del futbolista y por la competencia existente para ficharlo. El mercado tuvo más ambición que muchos de los anteriores, aunque tampoco fue para nada aquella lluvia de millones que alguno imaginó cuando llegó un fondo norteamericano.

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Velocity ha puesto más herramientas, no un cheque en blanco

Esta diferencia es importante. El proyecto no está siguiendo la vía de comprar diez futbolistas a golpe de talonario. Hay cesiones, fórmulas de compra futura, oportunidades de mercado y operaciones pensadas para crecer sin comprometer de golpe las cuentas. Puede ser inteligente desde el punto de vista financiero, pero también abre una crítica legítima: si el objetivo real es acercarse al top 6, en algún momento habrá que elevar bastante más el nivel de inversión estructural en la plantilla. Aunque visto lo visto, no parece que en un futuro próximo Pace se rasque el bolsillo como muchos esperaban.

Monchi, al menos, dice que Pace ha cumplido

Al cerrar el mercado, el director general deportivo fue muy claro sobre su relación con la propiedad: “Todo lo que me dijo Alan Pace lo ha cumplido. Creo que hemos sobrepasado un poco el límite salarial por la baja de Kike García, pero mi grado de satisfacción es total. No tengo ningún tipo de queja. Se me dijo una cosa y se ha ido haciendo. Hemos cumplido el 100 por 100 de lo que estaba previsto”. Es probablemente la mejor defensa que puede hacer Velocity de su primer verano con Monchi: el hombre elegido para dirigir el fútbol dice que recibió las herramientas prometidas.

La otra cara es que los fichajes todavía no han cambiado al equipo

Ahí acaba el despacho y empieza el césped. Antes del parón, los siete fichajes de Monchi apenas habían acumulado alrededor de un tercio de los minutos posibles. Lesiones, adaptación, decisiones técnicas y diferentes estados de forma explican parte del dato. Por ahora todavía cuesta decir que el mercado haya elevado de manera evidente el techo competitivo del Espanyol.

El caso Bryan enseña lo que pretende ser este proyecto

Bryan Zaragoza ofrece quizá el ejemplo más claro. Es un futbolista que hace poco pertenecía al Bayern, internacional y con un techo que en condiciones normales parecía difícilmente alcanzable para el Espanyol. El club ha conseguido colocarlo dentro de su proyecto y el jugador habla abiertamente de querer quedarse. Ese tipo de operaciones sí hablan de un Espanyol con una capacidad de seducción mayor que hace dos o tres años.

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Roberto también representa una apuesta de patrimonio

El fichaje de Roberto Fernández y su posterior crecimiento hasta llegar a la selección absoluta muestran otra línea interesante: comprar talento joven, desarrollarlo y aumentar el valor del activo. Su debut internacional elevó automáticamente su cláusula de 25 a 30 millones de euros. La idea de construir patrimonio deportivo empieza a verse en casos concretos, aunque hará falta tiempo para saber si se convierte en política habitual.

Donde el año de Pace sí presenta números difíciles de discutir es en la grada

El crecimiento social ha sido espectacular. A comienzos de septiembre, el Espanyol comunicó 31.737 abonados y 36.430 socios, superando ya los 31.711 abonados con los que había terminado la campaña anterior. Muchas zonas del estadio quedaron prácticamente cerradas a nuevas altas por falta de disponibilidad.

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El mérito es compartido con una afición que ya venía empujando

Tampoco sería justo atribuir todo este boom a Velocity. La afición del Espanyol ya había demostrado en Segunda, en el ascenso y durante el 125 aniversario una capacidad enorme para sostener al club cuando el fútbol no daba demasiadas razones para hacerlo. La propiedad ha encontrado una masa social en plena efervescencia y, hasta ahora, no la ha enfriado. Eso ya es algo.

La verdadera obligación es aprovechar este momento social

Aquí está quizá una de las mayores oportunidades de la era Pace. Un estadio con más de 30.000 abonados, una identidad muy marcada, una ciudad como Barcelona y una afición que responde incluso después de años durísimos forman una base que muchos clubes querrían. El reto ya no consiste en comprobar si el espanyolismo existe; consiste en convertir esa fuerza social en ingresos, crecimiento comercial y mejores equipos.

La BAse y las infraestructuras siguen siendo parte de la promesa pendiente

En el comunicado del 9 de octubre de 2025, Velocity situaba entre sus objetivos invertir en academias e infraestructuras de nivel internacional. Un año es poco tiempo para juzgar proyectos de este tamaño. Pero esta será otra de las pruebas serias de la propiedad. La Dani Jarque necesita seguir creciendo y La21 debe ser algo más que un buen recurso para completar plantillas: ha de convertirse en uno de los pilares económicos y deportivos del proyecto.

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La política de cantera parece haber ganado peso

Monchi ha insistido desde que llegó en que la apuesta por los jóvenes no responde sólo a necesidad económica. La estructura actual también ha mantenido direcciones específicas para fútbol base y fútbol femenino. El reto está en que la idea llegue hasta arriba: minutos, oportunidades, renovaciones a tiempo y capacidad para retener talento antes de que otro club se lo lleve.

El femenino también forma parte de un club que quiere crecer

La consolidación de Dolors Ribalta al frente del área y el proyecto con Sara Monforte muestran otro terreno donde habrá que evaluar a Velocity a medio plazo. Un Espanyol que pretende crecer institucionalmente no puede mirar sólo al primer equipo masculino, y la sección femenina tiene una historia que obliga a pensar más grande que la simple permanencia.

Pace puede haber mejorado algo la sensación de proyecto, pero todavía no el estatus deportivo

Esa puede ser la síntesis más justa del primer año. Hoy es más fácil entender quién manda, quién dirige el fútbol y qué quiere ser el Espanyol dentro de unos años. Hace tiempo que no parecía existir una línea tan reconocible desde la propiedad hasta la dirección deportiva. El problema es que el fútbol no concede puntos por organigramas.

Málaga fue un recordatorio bastante cruel de esa distancia

El primer aniversario de la oficialización de Velocity coincidió, casi con mala leche, con el Málaga-Espanyol. El equipo se puso por delante, pudo sentenciar y terminó encajando el empate en el minuto 93 después de una segunda mitad muy pobre. Ocho puntos de 24 posibles. Un año después del cambio accionarial, el Espanyol sigue teniendo demasiadas tardes en las que se parece más al equipo que lucha por no sufrir que al que sueña con mirar hacia Europa.

Manolo es ahora el primer gran dilema de la nueva estructura

Velocity ha mantenido una línea continuista con Manolo González y Monchi ha ratificado repetidamente su confianza. Tiene lógica: es el entrenador del ascenso, de las permanencias y de buena parte de la reconstrucción deportiva reciente. Pero la actual dinámica está poniendo a prueba esa apuesta. La primera decisión verdaderamente incómoda de la era Monchi-Pace puede estar precisamente en decidir cuánto tiempo conceder al técnico si el equipo no reacciona.

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Tampoco sería serio responsabilizar de todo al entrenador

La plantilla tiene más recursos que hace un año y algunos jugadores deben ofrecer bastante más. El club ha dado pasos para elevar el nivel, pero todavía existe una diferencia notable entre las expectativas individuales y el rendimiento colectivo. Si los futbolistas no responden, cambiar el entrenador puede modificar el ambiente, pero no corregirá por arte de magia todos los defectos.

Pace quería ganarse la confianza con hechos y ahí debe juzgarse su año

En el inicio del proyecto, el mensaje era que la confianza debía construirse con acciones. Doce meses después ya existen algunos hechos que valorar: Monchi, una estructura más potente, un mercado con mayor ambición, crecimiento social, estabilidad institucional y una presencia de la propiedad muy superior a la de los últimos años.

Pero también quedan demasiados cheques por cobrar

El top 6 sigue lejísimos. Las grandes mejoras de infraestructuras aún necesitan hacerse visibles. El aumento de ingresos debe terminar transformándose en capacidad deportiva. Y el equipo, que es lo que termina condicionando todo, todavía no transmite que haya dado el salto que debía acompañar al cambio de propiedad.

El primer año merece crédito, no un cheque en blanco

Sería injusto decir que nada ha cambiado. Ha cambiado mucho. Y varias cosas han cambiado para bien. También sería ingenuo convertir cada movimiento en una prueba de que el Espanyol ya ha entrado en otra dimensión. Velocity ha construido durante este primer año una base más convincente que un resultado terminado.

El segundo año ya tendrá menos margen para hablar de transición

Ese quizá sea el verdadero punto de partida ahora. El primer aniversario permite recurrir al tiempo, a la adaptación y a la necesidad de ordenar la casa. El segundo empezará a exigir otra cosa. Más victorias, más crecimiento económico visible, más actuaciones sobre infraestructuras y un primer equipo capaz de vivir mirando hacia arriba en lugar de comprobar continuamente cuánto queda hasta el descenso.

El Espanyol de Pace ya existe; ahora tiene que demostrar hasta dónde llega

Un año después del 9 de octubre, el balance de Velocity es más positivo en los despachos, en la estructura y en la grada que sobre el césped. Y precisamente por eso aumenta la exigencia. Alan Pace pidió desde el principio un Espanyol ambicioso, habló de mentalidad ganadora y colocó como horizonte estar entre los seis mejores del país. Es pronto para reclamar que ese objetivo esté cumplido. Ya no lo es tanto para pedir señales claras de que el camino conduce realmente hacia allí. El primer año ha servido para cambiar el marco. El segundo tendrá que empezar a cambiar de verdad y en serio la fotografía.