El doble frente de Alan Pace: pide calma al Burnley tras llamar pataleta a las protestas de la afición… mientras el Espanyol mira de reojo

14 de febrero de 2026

Alan Pace vive días complicados a ambos lados del canal. El empresario estadounidense, presidente del RCD Espanyol y propietario del Burnley FC, tiene a sus dos clubes atravesando tormentas distintas pero igual de incómodas. En Inglaterra, los ‘clarets’ están al borde del descenso; en Barcelona, el Espanyol arrastra una mala racha que ha encendido todas las alarmas. En ese contexto, Pace ha decidido dar la cara con una carta abierta a la afición del Burnley tras unas declaraciones recientes que sentaron muy mal, cuando llegó a comparar las protestas de los seguidores con la pataleta de un niño de tres años a la que un padre ha de responder con firmeza. Un comentario que encendió todavía más el ambiente.

Un Burnley al límite y una afición harta

La situación deportiva del Burnley explica buena parte del enfado. Penúltimos en la Premier League con apenas 18 puntos y a nueve de la salvación, el descenso empieza a parecer algo más que una amenaza. Desde que Pace compró el club en 2020, el balance es duro: dos descensos ya consumados y un tercero que asoma en el horizonte. Para colmo, el mercado invernal apenas trajo refuerzos -solo una cesión, la de James Ward-Prowse-, una política que recuerda bastante a lo visto recientemente en el Espanyol. La sensación entre los aficionados ingleses es de proyecto sin rumbo claro.

De la polémica a la carta: intento de reconciliación

Tras la victoria remontando en el campo del Crystal Palace, que puso fin a una racha larguísima sin ganar, Pace ha publicado este sábado una carta dirigida a la “familia Claret” con un tono mucho más conciliador. En ella agradece el apoyo de los seguidores desplazados y subraya que el equipo sigue compitiendo pese a los malos resultados: “Espero que hayáis visto la lucha que sigue muy viva en este equipo, incluso si los resultados esta temporada no han sido tan buenos como nos habría gustado”. También destaca la remontada histórica lograda esa noche, una de esas victorias que sirven para agarrarse a algo cuando todo se tambalea.

carta alan paca burnley

Autocrítica y llamada a transformar la rabia en apoyo

El mensaje insiste en que nadie está satisfecho con la situación actual, incluidos jugadores y cuerpo técnico, pero pide convertir la frustración en apoyo: “Espero, no obstante, que la energía pueda transformarse de la rabia y la frustración en un apoyo vocal a un equipo y a un club que, aunque está pasando dificultades, nunca se rinde”. Pace reconoce que sus palabras anteriores molestaron y trata de matizarlas, defendiendo que el enfado no implica que todo esté perdido: “Aunque no siempre podamos ver lo que hay a la vuelta de la esquina, siempre podemos mantener la esperanza y el deseo de que vengan tiempos mejores”. Un discurso claramente orientado a bajar la temperatura.

Un mensaje cercano… y un guiño final

La carta adopta un tono casi personal, hablando de su vida en la ciudad y de las conversaciones con aficionados en el día a día. Agradece ese contacto directo y pide respeto mutuo, recordando una escena curiosa con un seguidor que le gritó días antes: “Así es, mírame bien, nos vemos en Crystal Palace el miércoles.” El texto concluye con el clásico “UTC!” -Up The Clarets- y su firma, en un intento evidente de cerrar heridas.

Dos frentes abiertos para un mismo propietario

Mientras tanto, en Barcelona, muchos pericos observan la situación con cierta sensación de déjà vu. El Espanyol también atraviesa salvando todas las distancias un momento delicado, con resultados que no acompañan y una sensación creciente de incertidumbre sobre el proyecto tras un mercado muy decepcionante. Pace, al final, está gestionando dos situaciones complejas, con muchos matices eso sí, a la vez. Y si algo queda claro tras esta carta es que, tanto en Burnley como en Cornellà, la paciencia de la grada tiene un límite.