Cabrera vuelve a rescatar al Espanyol: diez goles en Primera y a la caza de Pochettino; el uruguayo, ante el reto de mantener el protagonismo en la nueva etapa

2 de noviembre de 2026
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Resumen: Leandro Cabrera volvió a ser decisivo para el Espanyol al marcar el gol de la victoria ante el Villarreal (0-1), en una semana marcada por la destitución de Manolo González y la llegada de Eder Sarabia. El uruguayo alcanza los diez goles en Primera División con la camiseta blanquiazul y se sitúa a solo tres de Mauricio Pochettino, el defensa más goleador de la historia perica en la categoría. Tras el partido, el capitán reconoció la carga emocional que arrastraba el vestuario, lamentó que los jugadores no hubieran podido despedir a Manolo como merecía y explicó cómo Sergio García consiguió reactivar al equipo. Cabrera vuelve a reivindicar su peso dentro de una plantilla que necesita referentes para salir de su delicada situación.

Cinco puntos clave

    • Cabrera, decisivo. Su gol dio al Espanyol tres puntos fundamentales en Villarreal.
    • Tras Pochettino. Suma diez goles en Primera, a tres del récord del argentino.
    • Siempre importante. A sus 35 años continúa siendo una pieza de peso en el equipo.
    • Un capitán autocrítico. Reconoció la responsabilidad del vestuario en la salida de Manolo.
    • Nuevo reto con Sarabia. El uruguayo aspira a mantener su protagonismo en la nueva etapa.

Cabrera, otra vez al rescate de un Espanyol en apuros

Hay futbolistas que, por una razón u otra, parecen destinados a aparecer cuando más falta hacen. Leandro Cabrera lleva años demostrando que tiene algo de eso. Puede tener partidos mejores o peores, cometer errores que desesperen a la grada o provocar debates sobre si debe seguir siendo titular. Pero luego llega una noche como la del pasado viernes en Villarreal, con el Espanyol hundido anímicamente y necesitado de una victoria como el comer, y allí está el uruguayo. Para defender, para ejercer de capitán y, esta vez, también para marcar el gol que lo cambió todo.

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Porque lo sucedido en La Cerámica no fue una victoria cualquiera. El Espanyol llegaba después de cinco jornadas sin ganar, una eliminación copera dolorosísima ante el Sestao River y la destitución de Manolo González. El ambiente estaba por los suelos y Sergio García apenas había tenido tiempo para preparar el partido. Enfrente esperaba el Villarreal, un rival que sobre el papel no parecía precisamente el más indicado para intentar levantar cabeza. Y cuando el equipo necesitaba encontrar a alguien capaz de marcar las diferencias, apareció Cabrera.

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El gol tuvo su punto de delantero centro. Bryan Zaragoza puso un magnífico balón al área y el uruguayo, que había quedado en posiciones adelantadas tras una acción anterior, se movió con instinto y conectó un remate de zurda que acabó en la portería local. Un gol de los que valen tres puntos, pero que también sirven para quitarse de encima una mochila que llevaba semanas pesando demasiado. Cabrera lo celebró con la rabia de quien sabía perfectamente lo que había en juego. No era para menos.

Diez goles en Primera y a solo tres de Mauricio Pochettino

El tanto de Villarreal tiene también una lectura histórica que merece atención. Leandro Cabrera ya suma diez goles en Primera División con el Espanyol y se ha convertido en el segundo defensa más goleador de la historia del club en la máxima categoría. Por delante únicamente aparece Mauricio Pochettino, que consiguió trece. Una cifra que el uruguayo tiene ahora a tres tantos de distancia y que, teniendo en cuenta su capacidad para aparecer en el área rival, tampoco parece imposible de alcanzar.

Hay un detalle que todavía da más valor a sus números. Cabrera ha conseguido esos diez goles en 164 partidos de Primera como espanyolista, mientras que Pochettino necesitó 275 encuentros para alcanzar los trece. Son dos centrales de épocas distintas, con características diferentes y trayectorias que tampoco pueden compararse sin tener en cuenta sus circunstancias. Pero los registros están ahí. Y el dato habla bastante bien de la aportación ofensiva del actual capitán.

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Su relación con el gol tampoco es precisamente nueva. Cabrera marcó dos tantos en la temporada 2021-22, cuatro en la 2024-25 y otros tres en la 2025-26. Ahora ya ha estrenado su cuenta en la 2026-27. Son tres campañas consecutivas en Primera con al menos un gol como blanquiazul. Para un futbolista cuya principal responsabilidad está en la defensa, no está nada mal. Y si encima los tantos llegan en partidos tan importantes como el de Villarreal, todavía se agradecen más.

El capitán explicó el valor de una victoria que necesitaba todo el vestuario

Después del encuentro, Cabrera atendió a las televisiones con derechos y dejó claro que lo conseguido en La Cerámica iba bastante más allá de sumar tres puntos. El central no escondió el peso que arrastraba la plantilla después de tantos resultados negativos y una semana que había sido especialmente dura para todos. “Es un triunfo que vale muchísimo. Es un envío anímico, es sacarse un lastre que teníamos encima. Puntuar y salir de la zona roja. Es un triunfo que luchamos, peleamos y por suerte conseguimos”, explicó.

Sus palabras reflejan bastante bien lo que se vio sobre el césped. El Espanyol no ganó con un fútbol espectacular ni dando una exhibición de juego ofensivo. Ganó porque volvió a parecer un equipo, porque defendió junto, porque supo sufrir y porque esta vez encontró la manera de aprovechar una de sus oportunidades. Cabrera fue el autor del gol, pero también uno de los símbolos de esa reacción colectiva. En un momento en el que el vestuario estaba bajo sospecha, el capitán respondió donde tenía que hacerlo.

Y cuando le preguntaron por su tanto, el uruguayo tampoco quiso darse demasiada importancia. “Me quedé medio pescando y por suerte me cayó tremendo centro de Bryan. Y nada, la suerte fue ponerme bien y que fuese para dentro”, comentó con naturalidad. Casi parecía que hablaba de una jugada sin mayor trascendencia, cuando acababa de resolver uno de los partidos más importantes del Espanyol en lo que llevamos de temporada. También tuvo su reconocimiento para Bryan Zaragoza, cuyo centro fue medio gol.

La herida de Manolo González y una autocrítica que honra al capitán

Pero posiblemente lo más interesante de las declaraciones de Cabrera no estuvo en lo que dijo sobre su gol. El uruguayo habló abiertamente de la destitución de Manolo González y reconoció que la plantilla tenía una responsabilidad importante en cómo había terminado aquella etapa. Unas palabras que no todos los futbolistas se atreven a pronunciar, especialmente después de una victoria que podría haber servido para pasar página sin mirar atrás.

El capitán reconoció que el equipo había tenido que superar emocionalmente la salida de un entrenador que había sido fundamental para el grupo y al que los jugadores no habían sabido dar el final que merecía. Cabrera tampoco escondió que en el vestuario existían rabia contenida y frustración. La victoria contra el Villarreal llegó, precisamente, en medio de todas esas emociones. Y quizá por eso tuvo una celebración tan intensa.

Hay algo que conviene valorar en esa reflexión. Manolo González no fue un entrenador cualquiera para este Espanyol. Consiguió el ascenso, mantuvo al equipo en Primera y acabó marchándose después de unos resultados que la plantilla tampoco pudo evitar. Que uno de los pesos pesados del vestuario admita esa deuda deportiva con el técnico saliente tiene importancia. No cambia lo ocurrido, pero al menos demuestra que dentro del grupo existe conciencia de lo que se ha vivido.

Cabrera también entendió el mensaje de Sergio García al vestuario

Otra de las cuestiones que abordó el defensa uruguayo fue la revolución que introdujo Sergio García en su primera y única convocatoria al frente del equipo. El técnico interino tomó decisiones importantes, dejó fuera a varios futbolistas habituales y apostó por jugadores jóvenes que conocía bien de su etapa en el filial. Cabrera interpretó aquellos descartes como una advertencia dirigida a toda la plantilla, no únicamente a los compañeros que se quedaron en Barcelona.

El capitán explicó que Sergio había asumido el mando con plena autoridad y que las decisiones sorprendieron, pero también dejó claro que cualquiera podría haber sido el afectado. Los descartes fueron, a su entender, un toque de atención general. Una manera de decirles a los futbolistas que nadie tenía el puesto garantizado y que la situación exigía una respuesta inmediata.

Y la respuesta llegó. El Espanyol ganó en Villarreal con un equipo lleno de compromiso, con jóvenes como Alejandro Santiago y Jan Peries aprovechando su oportunidad y con veteranos como Cabrera ejerciendo el liderazgo que se les supone. Una mezcla que funcionó y que permitió romper una dinámica que empezaba a ser desesperante. Sergio García estuvo muy poco tiempo en el banquillo del primer equipo, pero dejó una victoria que será difícil olvidar.

Entrenador que llega, entrenador que cuenta con Cabrera

La trayectoria de Cabrera en el Espanyol tiene una particularidad que explica bastante bien su importancia dentro del equipo. Pasan los años, cambian los entrenadores, llegan nuevos centrales y el uruguayo continúa encontrando su sitio. No siempre ha sido el futbolista más aplaudido por la grada, ni mucho menos. Ha tenido errores, momentos difíciles y actuaciones que han generado críticas. Pero su presencia sigue siendo habitual, y eso tampoco puede atribuirse únicamente a la experiencia.

Hay una parte de su juego que va más allá de lo que se ve en una acción concreta. Cabrera conoce el club, entiende lo que representa vestir esta camiseta y lleva suficientes años en el fútbol profesional como para saber qué necesita un equipo cuando las cosas se tuercen. A sus 35 años, conserva una influencia importante dentro del vestuario y una capacidad para asumir responsabilidades que no siempre resulta fácil de encontrar.

La victoria ante el Villarreal fue una buena muestra. El uruguayo cumplió con su trabajo defensivo y apareció en el área contraria para decidir el encuentro. No se escondió después ante los micrófonos y asumió públicamente parte de la responsabilidad del grupo por la crisis que había terminado con Manolo González fuera del club. Un partido bastante completo para alguien que sigue siendo mucho más que un central veterano.

Eder Sarabia recibe a un Cabrera reforzado y con ganas de seguir siendo importante

Ahora empieza otra etapa. Eder Sarabia ya ha tomado las riendas del Espanyol y deberá decidir cómo encaja cada futbolista en su propuesta, bastante diferente de la que venía desarrollando el equipo con Manolo González. El nuevo técnico quiere dar una importancia especial a la salida de balón, la posesión y la participación de sus jugadores en la construcción del juego. Cabrera tendrá que adaptarse a esas exigencias, como el resto de la plantilla, pero llega a este cambio de entrenador en un momento de confianza.

La competencia en el centro de la defensa será una de las cuestiones que Sarabia deberá gestionar. Hay otros futbolistas que ofrecen alternativas, y el nuevo entrenador no tiene por qué mantener automáticamente las jerarquías anteriores. Lo que sí parece evidente es que Cabrera ha presentado unas credenciales difíciles de ignorar: experiencia, liderazgo, compromiso y, cuando hace falta, también gol.

El contrato del uruguayo termina al final de la presente temporada, pero quizá ahora mismo eso sea lo de menos. El Espanyol necesita empezar a sumar con regularidad, alejarse del descenso y recuperar una estabilidad que durante este 2026 ha brillado por su ausencia. Y para conseguirlo parece lógico contar con futbolistas que sepan desenvolverse en situaciones de presión.

Cabrera, un futbolista que insiste en aparecer cuando el Espanyol se juega demasiado

Puede que Cabrera no sea un futbolista perfecto. Seguramente ni él mismo pretendería convencer a nadie de lo contrario. Pero hay algo que sus años en el Espanyol han dejado bastante claro: cuando el equipo atraviesa momentos delicados, el uruguayo acostumbra a estar ahí, dando la cara. A veces con mejores actuaciones que otras, pero raramente escondiéndose.

El gol de Villarreal ha servido para darle tres puntos fundamentales al Espanyol, reforzar la moral de una plantilla castigada y recordar que sus veteranos todavía tienen mucho que aportar. También le ha acercado a una marca histórica que hasta ahora tenía a Mauricio Pochettino bastante lejos del alcance de cualquier otro central perico.

Diez goles en Primera, solo tres menos que Pochettino y una nueva actuación decisiva en uno de los momentos más complicados de la temporada. Los números hablan por sí solos, aunque seguramente lo que más agradecerá el espanyolismo es que Cabrera siga apareciendo cuando realmente hace falta.

Porque en el fútbol hay goles que sirven para maquillar un resultado y otros que pueden cambiar el ánimo de todo un equipo. El de Cabrera en La Cerámica pertenece claramente a los segundos. Y después de todo lo que ha sufrido el Espanyol en los últimos meses, no es poca cosa.