
Resumen: El Espanyol llega al final de un parón de 21 días que Manolo González debía aprovechar para corregir muchas cosas. Después de las derrotas ante Rayo y Elche, el técnico ha tenido tiempo para recuperar jugadores, revisar el modelo y tomar decisiones importantes. Málaga será la primera prueba real para comprobar si ese trabajo ha cambiado de verdad al equipo.
Puntos clave
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- La portería está abierta al debate entre mantener a Dmitrović o darle una oportunidad a Fortuño, aunque cuesta creer que Manolo de el paso.
- Hartman y Gorosabel vuelven a ofrecer alternativas en unos laterales que Manolo puede retocar.
- La pareja de centrales sigue sin estar totalmente definida y Málaga puede empezar a fijar jerarquías.
- Pol Lozano gana opciones para volver al once, posiblemente junto a Urko, con Edu Expósito unos metros más arriba.
- Manolo necesita ordenar una zona ofensiva con muchas piezas y pendiente también del regreso definitivo de Javi Puado.
El parón ya prácticamente se ha terminado y ahora llega el momento de comprobar para qué ha servido. El Espanyol visitará al Málaga el viernes después de 21 días sin competir oficialmente, un periodo muy poco habitual durante una temporada y que Manolo González necesitaba como agua de mayo. Había cosas que arreglar, jugadores que recuperar y, sobre todo, decisiones que tomar.
Porque después de perder contra Rayo y Elche ya no basta con decir que el equipo tiene que volver a su esencia. Eso deberá verse sobre el césped de La Rosaleda. Manolo avisó precisamente después del último partido de que debía cambiar el rumbo y dejar de llevar al equipo hacia un fútbol que no le convenía.
El amistoso contra el Ipswich dejó algunas pistas, aunque tampoco demasiadas porque se jugó prácticamente bajo secreto de sumario. Fortuño fue titular, Pol Lozano apareció en el centro del campo, Gorosabel jugó sus primeros minutos y Puado finalmente no participó.
Ahora viene lo de verdad. Y hay, como mínimo, cinco decisiones que pueden explicar bastante bien qué Espanyol quiere construir Manolo para empezar esta especie de segunda etapa de la temporada.
1. Dmitrović o Fortuño: tocar o no tocar la portería
Es seguramente la decisión más delicada de todas. Dmitrović empezó la temporada como titular indiscutible, pero las últimas jornadas han dejado algunas dudas y el nombre de Ángel Fortuño ha ido ganando fuerza.
El detalle del amistoso tampoco fue menor: Fortuño salió de inicio contra el Ipswich. Eso no significa automáticamente que vaya a jugar en Málaga, porque precisamente este tipo de partidos sirven para repartir minutos y probar cosas, pero como mínimo confirma que Manolo ha querido verlo en una situación más parecida a la competición.
Y cambiar de portero nunca es como cambiar de extremo o lateral. Si Manolo apuesta por Fortuño estará tomando una decisión que puede tener continuidad. Y si mantiene a Dmitrović, también estará mandando un mensaje: la confianza en el serbio sigue intacta pese a las dudas recientes.
Probablemente sea la elección que más ruido puede generar cuando aparezca el once en La Rosaleda, aunque a día de hoy cuesta muchísimo creer que Manolo de este paso.
2. El lateral derecho: ¿ha llegado ya el momento de Gorosabel?
Aquí aparece otra novedad importante. Andoni Gorosabel por fin ha jugado con el Espanyol. Fueron aproximadamente 20-25 minutos contra el Ipswich después de unas primeras semanas condicionadas por su puesta a punto.
No estamos hablando precisamente de un futbolista sin experiencia. El lateral llegó después de superar los 240 partidos como profesional entre Real Sociedad, Alavés y Athletic.
La cuestión es si ya está preparado para empezar un partido de Liga.
Hasta ahora Omar El Hilali, al que por cierto hoy podremos escuchar en sala de prensa, ha tenido el carril prácticamente para él, pero la llegada de Gorosabel tenía precisamente el objetivo de aumentar la competencia en una posición donde el Espanyol necesitaba alternativas.
Manolo tendrá que decidir si Málaga llega demasiado pronto para darle la titularidad o si el parón ha servido justamente para eso: poner a Gorosabel en condiciones de discutirle el sitio a un Omar que ha dejado buenas sensaciones yenfdo de menos a más en estas primeras jornadas.
3. La pareja de centrales: encontrar de una vez una defensa reconocible
Quizá aquí esté una de las decisiones menos vistosas pero más importantes.
Cabrera, Riedel, Unai Núñez, Vanja Drkušić… Manolo dispone de alternativas, pero después de siete jornadas todavía cuesta señalar una pareja de centrales absolutamente asentada.
Y si el entrenador quiere recuperar el Espanyol que mejor le ha funcionado, seguramente todo debe empezar por ahí.
El equipo necesita volver a sentirse cómodo defendiendo. No necesariamente encerrándose atrás, sino sabiendo dónde quiere poner el bloque, cuándo saltar y quién protege los espacios cuando se pierde el balón.
Málaga puede empezar a marcar jerarquías. Porque después del parón ya debería empezar a existir una defensa más reconocible y menos provisional.
4. ¿Quién acompaña a Urko?
Esta puede ser la decisión que más cambie la manera de jugar.
Durante el parón se ha hablado mucho de recuperar un Espanyol más vertical y menos empeñado en elaborar ataques que muchas veces terminan haciendo al equipo más previsible. Y para conseguirlo resulta fundamental cómo se organiza el centro del campo.
El amistoso dejó una pista interesante: Manolo utilizó una medular formada por Pol Lozano, Rafa Bauza y Edu Expósito.
Evidentemente era un partido de entrenamiento, así que tampoco conviene convertir ese once en una revelación divina. Pero Pol vuelve a aparecer en la ecuación.
Ahí Manolo tiene varias posibilidades. Puede buscar más control, más músculo o intentar liberar a Edu Expósito unos metros más arriba. Y sobre todo debe resolver una cuestión que el equipo arrastra desde las primeras jornadas: cómo proteger a Urko para que no tenga que apagar todos los incendios él solo.
Un doble pivote más definido podría ser una de las grandes modificaciones del nuevo Espanyol.
5. Qué hacer arriba: Bryan, Javi Hernández, Puado… y Roberto
Y finalmente está la decisión más atractiva.
Porque Manolo empieza a disponer de piezas que hasta ahora no había podido juntar en condiciones.
Roberto Fernández regresará convertido ya en internacional absoluto, Javi Hernández se ha ganado un peso enorme en el equipo pero ha vueltro algo tocado de la Sub-21, Bryan Zaragoza ha podido aprovechar estas semanas para acumular trabajo y Puado está cada vez más cerca de volver.
Pero con Puado hay que frenar un poco las expectativas. Estaba previsto que el amistoso pudiera servirle para reaparecer, pero finalmente jugador y cuerpo técnico decidieron que era mejor seguir acumulando entrenamientos. No disputó ningún minuto ante el Ipswich.
Eso hace difícil pensar que pueda regresar directamente como titular en Málaga. Otra cosa es que entre en la convocatoria y pueda tener sus primeros minutos oficiales después de su larga lesión.
La gran pregunta va más allá de Puado. Es cómo quiere ordenar Manolo todo el talento ofensivo cuando estén todos disponibles.
Roberto parece intocable. Javi Hernández se ha ganado el derecho a seguir teniendo protagonismo… si el físico aguanta. Bryan necesita continuidad para justificar todo lo que puede ofrecer en el uno contra uno. Dolan también reclama espacio. Y cuando Puado esté realmente preparado aparecerá un futbolista que antes de lesionarse era capital para este equipo.
Bendito problema, sí. Pero problema al fin y al cabo.
Málaga enseñará mucho más que un once
Seguramente lo importante del viernes no será acertar si juega Fortuño o Dmitrović, si entra Gorosabel o continúa Omar o si Pol Lozano vuelve al once.
Lo realmente interesante será comprobar si todas esas decisiones responden a una idea.
Manolo ha tenido algo que un entrenador casi nunca tiene durante una temporada: tiempo. Entre Elche y Málaga habrán pasado tres semanas. Ha podido descansar, entrenar, probar jugadores y disputar incluso un amistoso contra el Ipswich.
Ahora llega La Rosaleda.
Y después de tantas semanas hablando de recuperar la esencia, cambiar cosas y volver a construir un Espanyol reconocible, el viernes ya no tocará explicar qué quiere hacer Manolo. Tocará verlo.












